Estamos ante una nueva biografía del conquistador de Medellín, y entre todas se superan, creando un corpus historicus fuera de serie, riguroso y necesario para dejar las cuestiones historiográficas sobre el Celoso Extremeño en su sitio, y a la altura del sobresaliente, le guste o no a sus irredentos enemigos. El libro se inicia con una liviana extrapolación, ya que el 13 de agosto de 1521, Hernán Cortés no dirigía las fuerzas coaligadas contra los mexicas, porque como él manifestó, a posteriori, al emperador Carlos V, no estuvo nunca a favor de que se destruyese Tenochtitlán y se produjese la eliminación de los mexicas y sus aliados, en esa batalla final; por que serían los tlaxcaltecas los que dirigieron el asalto final, y la eliminación multitudinaria mexica, guiados con sus aliados totanecas por el odio que sentían hacia el ritual genocidio de las guerras de las flores realizados contra ellos. Esta obra presenta toda una pléyade importante de especialistas en el hombre metelinense. Desde Bernard Grunberg, hasta María del Carmen Martínez Martínez, pasando por Eloisa Gómez-Lucena, Patrick Lesbre, Exequiel Ezcurra, Anne Kraume, Guadalupe C. Gómez-Aguado de Alba, Kirsten Mahlke, Daniel Grana-Behrens, y los cuatro a los que deseo destacar sobremanera, sin desmerecer al resto, los editores-autores Felix Hinz y Xavier López-Medellín, y, los españoles-extremeños conspicuos Tomás García Muñoz y Esteban Mira Caballos. Todo este conglomerado destacado de autores ha creado una obra sobresaliente. Está claro, que la falsa y amoral Leyenda Negra al margen, se produjo una colisión de intereses, no buscados, pero ocurridos, ya que el altiplano central de México vio transformada su idiosincrasia para siempre. Se produjeron, y no de inmediato, epidemias de viruela y de gripe, para las que el sistema inmunitario de los primigenios habitantes de Las Indias no estaba preparado, y, obviamente, fallecieron a miles, sus estructuras sociales básicas se vieron trastocadas, ya que los españoles no permitirían, en ninguna circunstancia, los sacrificios humanos rituales de los mexicas, la opresión colonial no fue tan palmaria, ya que la nobleza azteca siguió decidiendo y, para más inri, la mujer más rica de La Nueva España sería Isabel de Moctezuma, la hija del último emperador mexica. Los hechos sociopolíticos, religiosos, agrícolas y lingüísticos fueron, obviamente alterados por necesidades perentorias. El fruto final de todo ello sería una nueva cultura mestiza, de una enorme riqueza y de un gran dinamismo. Pero, sigo subrayando y defendiendo que serían los criollos los que no supieron o pudieron obtener de todo ello el máximo rendimiento, su torpeza conllevó la pérdida de grandes territorios, los cuales forman ya parte de los Estados Unidos de América. Desde el principio de la conquista de Tenochtitlán, la fuerte personalidad del metelinense crearía un gran número de controversias, tuvo apologistas como López de Gómara y Ginés de Sepúlveda, mientras los dominicos seguían la estela de Bartolomé de Las Casas. «En la presente antología, dirigida a un público especializado e interesado, se aventura una visión poscolonial de la conquista y del consecuente cambio cultural que no se preste al populismo ni a la polémica, sino que se fundamente en la buena práctica académica a partir del trabajo de científicos de renombre. Por un lado, se abordan explícitamente complejos temas actuales como el cambio climático, los ‘puntos ciegos’ de una historiografía hasta ahora dominada por los hombres, la política histórica y los estudios poscoloniales, y por otro, los grandes debates aún no resueltos en los estudios históricos, así como sobre nuevos campos de investigación. Felix Hinz es profesor de Historia Moderna y de Didáctica de la Historia en la Pädagogische Hochschule Freiburg. Xavier López-Medellín es profesor investigador de tiempo completo en el Centro de Investigación en Biodiversidad y Conservación de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos». Sobre Hernán Cortés existe una más que amplia bibliografía, que demuestra el interés incrementado que suscita el extremeño, y que, además, no está dejando indiferente a nadie. El control existente, en La Nueva España, hacia sus funcionarios era obligatorio y proverbial, todos ellos deberían someterse a un juicio de residencia al finalizar su mandato. Es de destacar un caso de lo más llamativo, y que fue el pleito iniciado por una mujer, María Marcaida, su suegra, en el que le reclamaba la mitad de los bienes cortesianos adquiridos mientras estuvo casado con Catalina Suárez Marcaida, a lo que añadió una querella de tipo criminal, en la que le acusaba del asesinato de su hija. Otra denuncia que recibió fue la que le presentó el boticario Velázquez, y en la que le reclamaba, sin ambages, el importe dinerario de todos los medicamentos suministrados a la casa del citado Cortés. Sea como sea, está más que documentado que Hernán Cortes tuvo que soportar, a lo largo su devenir vivencial, innumerables juicios. “El progreso en la investigación ha puesto de manifiesto el interés de la documentación judicial para saber más del personaje, de sus redes y de sus empresas, además del funcionamiento de la administración de justicia, aspectos esbozados en este trabajo. Como punto de partida, para la identificación de los pleitos en los que se vio inmerso, contamos con algunos inventarios, entre ellos los realizados en octubre de 1529 por Gerónimo de Medina y Alonso Lucas, secretarios de la Audiencia de Nueva España, y la relación de los iniciados por Cortés contra el presidente Nuño de Guzmán y los oidores Juan Ortiz de Matienzo y Diego Delgadillo en 1531, cuando fueron sometidos a juicio de residencia. Tales listas son un punto de partida, en absoluto una relación completa. A los enunciados en ellas se suman los muchos iniciados posteriormente, tanto en las Indias como en la península, hasta su muerte en diciembre de 1547. Por otro lado, de muchas causas solo tenemos referencias, en ocasiones imprecisas, en algunos inventarios de los papeles del archivo de Cortés o son mencionados en otros pleitos y documentos, sin que hasta la fecha hayamos dado con ellos en los archivos y fondos consultados. Dificultad añadida es que, si no se cuenta con alguna de las actuaciones del pleito u otros indicios, no es posible diferenciar si el ‘marqués’ aludido es Cortés…”. Difícilmente serían identificados los centenares de pleitos cortesianos, fuesen en Las Indias o en Castilla, ya que esta reiterativa Castilla (página-45) no ha existido nunca, porque las titulaciones siempre son las de los Reinos de Castilla y de León, no hay más que observar cual es el animal regio que figura en su escudo. En suma, estamos ante un libro extraordinario, y policoral, sobre uno de los personajes más paradigmáticos de la Historia de las Españas, en una obra que merece todos los parabienes. ¡Destacado libro y casi apodíctico! «Timeo Danaos et dona ferentis. ET. Labor Omnia vincit». Puedes comprar el libro en:
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