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Sam Byers
Sam Byers

Entrevista a Sam Byers, autor de “Ideopatía”

“Hemos vivido de modo muy irresponsable como especie”

Por Javier Velasco Oliaga
jueves 23 de octubre de 2014, 13:23h

Sam Byers es un joven autor inglés que ha saltado a la fama con su primera y, hasta ahora única novela, “Idiopatía”, que consiguió ser finalista del reconocido premio literario Costa First Novel Award, lo cual le ha permitido saltar de la ficción a la no ficción colaborando en prestigiosas revistas como Granta y The Times Literary Supplement y The New York Times.

 (Fotos: Javier Velasco)
(Fotos: Javier Velasco)

En su visita a España nos recibe en la sede de la editorial Siruela. A Sam Byers lo que le gusta es escribir lo que sale de él. En Idiopatía nos podemos dar cuenta porque se nota que disfruta escribiendo. Con un lenguaje accesible e irónico, nos va desvelando poco a poco los secretos de su novela, que ha sido un éxito de ventas tanto en su país como en Estados Unidos. Además ha conseguido que su novela se traduzca a más de 10 idiomas, algo que para él era impensable hace unos pocos años y por lo cual está muy agradecido.

En la novela hay muchos pasajes sobre cuestiones de autoayuda. ¿Ya no está un poco pasado el tema de la autoayuda?
No continúa habiendo un gran boom del lenguaje de autoayuda. Ese lenguaje se ha vuelto tan prevalente que lo utilizamos con nosotros mismos. Le preocupa que el género de la autoayuda sólo se lucre de la miseria y las ansiedades, es tan ubicua que ya la usamos para interrogarnos a nosotros mismos.

¿Por qué el síndrome de las vacas locas causó tanto malestar social en Inglaterra hace diez años?
Creo que fue una imagen horrible, la de las vacas matadas y quemadas. Además creo que dio la imagen de que estábamos a merced de la enfermedad aunque estemos en un mundo en el que las epidemias podrían ser controladas. Creo también que algo vuelve a repetirse otra vez: la preocupación que tenemos sobre la cadena alimentaria y los alimentos que consumimos. Y uno de los miedos también fue que la enfermedad vino desde los animales por comer carne de vaca contaminada y el poco control que teníamos sobre ello.

¿De dónde sacaste la idea para los tres personajes?
Es difícil de decir. Trato de escribir todo lo que puedo cada día, y las ideas se transforman en personajes, los personajes en historias y las historias en libros. La excepción fue Katherine, quien estaba completa desde el principio.

Katherine es quizá la más salvaje o loca de los tres protagonistas principales. ¿Cómo se te ocurrió?
Creo que su tristeza la hace enfadada y defensiva, pero también es muy lista y es fácil para ella meterse con los que le rodean. Cuanto más escribía sobre ella, mejor me lo pasaba. Además, es alguien que dice lo que muchos pensamos pero no decimos en alto porque somos demasiado educados. Así que me lo pasé muy bien trabajando con ella y siendo fiel a su forma de ser durante toda la novela.

¿Cómo transmite esa locura al lector?
Una de las cosas más importantes de Katherine es el diálogo, es particularmente afilada y punzante cuando habla, lo que hace que los de su alrededor se sientan incómodos y los lleva al límite. Para mí era muy importante que se mantuviera así toda la novela, sin cambiar su estilo y fuera ella misma toda la novela pasara lo que pasase. Nunca quise forzarla fuera de la idea que quería para ella, quería que fuera constante y constituyera el corazón de la novela.

La novela en principio es un triángulo amoroso, aunque en realidad no lo sea. ¿Por qué? ¿Es un reflejo de la sociedad británica?
No creo que sea un reflejo de la sociedad británica, sino un reflejo de cómo luchamos por la amistad sin importar lo extraña que pueda llegar a ser. Quise crear a estos personajes después de que esta historia entre ellos hubiera sucedido para darles una oportunidad de mirar al pasado y que decidieran si querían continuar su relación o no, aunque parezca que no es beneficiosa para ellos. Lo hacen porque es una especie de hábito o de adicción para ellos.

Al empezar la novela, presenta a los personajes. ¿Por qué los ha presentado en este orden, primero Katherine, luego Daniel y, por último, Nathan?
Katherine es el personaje y la voz más fuerte de la novela, por lo que era un punto de partida obvio. Después seguí con Daniel porque vemos que Katherine estaba pensando en él y no se ha recuperado de su ruptura y que quiere llamarle. Quería retrasar a Nathan todo lo posible porque es el personaje más enigmático del libro, es el más difícil de definir y también es un misterio para los otros dos personajes, ya que no saben dónde ha estado en el último año.

Al comienzo la novela es muy descriptiva y luego tiene mucho diálogo. ¿Por qué esta estructura?
Me pareció interesante la idea de separar claramente descripción y diálogo. Estaba interesado en hacer mucho diálogo casi sin la intervención del narrador. Por eso sólo me centro en describir las emociones. Por ejemplo, nunca describo físicamente a Katherine, sólo describo su interior. Y sabía que si describía bien la forma de ser de los personajes, el narrador tendría que intervenir menos ya que el lector sabría cómo eran y cómo iban a pensar y lo que iban a decir sin tener que explicar nada.

La novela comienza con el tema de las vacas locas pero luego también habla del desarrollo sostenible y la preocupación por la naturaleza. ¿Están preocupados en Inglaterra por este tema?
Hemos vivido de modo muy irresponsable como especie, hemos seguido con el progreso sin preocuparnos por el resultado que tendría en el mundo. Es algo relacionado con el narcisismo de los personajes, cómo somos tan egoístas y no nos preocupamos por el mundo aunque estemos íntimamente ligados a él. También quería mostrar cómo algo en principio tan altruista, somos tan narcisistas que podríamos transformarlo en algo tan egoísta como nosotros.

La madre de Nathan dice que nunca estamos preparados para ser padres. ¿Por qué no estamos preparados para ser padres y por qué nos da miedo?
Mis padres me tuvieron con 23-24 años. Yo tengo 35 y no tengo hijos, ni ninguno de mis amigos tampoco. Cada vez esperamos hasta más tarde para tener hijos porque es algo que nos impulsa a la madurez y nos impide tener una especie de adolescencia más larga y retrasar el momento de madurar. Además, de nuestros padres heredamos nuevas ideas sobre nuestra libertad individual o sobre cómo expresarnos o pensar en nosotros. Hasta que llega un momento en el que tenemos que cuestionarnos estas ideas y quedarnos con lo que es importante para nosotros y puede que hasta ese momento no estemos preparados para ser padres.

¿Va a continuar por el camino del género irónico?
Sí, mi siguiente libro tendrá un gran componente satírico. Pero yo creo que éste es un libro en el que los personajes se expresan con la ironía, más que ser yo el que se expresa de este modo. Además, el sarcasmo para mí es más fácil que otros temas como el sentimentalismo o la honestidad. Así que mi siguiente objetivo es el de escribir sátira pero sin olvidarme de los anteriores.

¿Cuáles son sus escritores favoritos?
Me gusta mucho Evelyn Waugh. Es muy interesante, políticamente es una persona bastante difícil y me dijo que mi historia era una comedia inglesa. Creo que él es uno de los escritores más graciosos de la historia de Inglaterra. Aunque políticamente sea complicado seguir lo que escribe, estilísticamente y desde el punto de vista de la comedia, es alguien genial. Más recientemente me han inspirado escritores estadounidenses como Martin Ames por su escritura satírica. Edward Aubyn tiene una prosa magnífica y escribe libros sobre las clases altas británicas muy irónicos, pero también muy tristes y que pueden llegar a conmovernos.

¿Cómo cree que influyen las redes sociales en la literatura actual?
Es muy pronto para ver cómo influyen directamente a la literatura. Necesitamos ver esto cuando la gente que escriba sea la que está creciendo con las redes sociales y con el lenguaje de dichas redes. Como escritor, creo que las redes sociales nos dicen que nos sentimos recompensados por lo que hacemos si luego alguien le da a favorito o lo retuitea o le da a me gusta en Facebook, y esto nos hace adaptarnos a hacer lo que le guste a la gente. Pero creo que la literatura y el arte deberían hacerse independientemente de la reacción del resto, de si les gusta o no. La literatura no se puede medir en “Me gustas”. Yo seguiré escribiendo sin que esto me influya.

¿Qué opina de los ebooks?
Me encantan. Tengo un ereader. En Inglaterra, alrededor del 75% de las personas, según una encuesta, se sentían incómodas en las librerías. Creían que podrían estar siendo juzgadas, no sabían por dónde empezar, que si preguntaban por un libro podrían recibir burlas… Y los ebooks han roto esa barrera. Puedes comprar lo que quieras sin que nadie lo sepa. Además, es una gran solución para el problema de espacio. Sé que habrá problemas con la piratería, pero ha sido un gran paso dejar cambiar a la literatura sin saber el resultado. Y si queremos que la gente siga leyendo, creo que tenemos que ponérselo lo más fácil que nos sea posible.

¿Qué supone tener tanto éxito siendo tan joven?
Ha sido una gran sorpresa. Nunca había imaginado que lo que yo escribiera podría interesar a gente en otros países. Una parte de mi vida acabó cuando terminé de escribir el libro y lo empecé a ver como un amigo que se alejaba de mí. Pero también quiero que el éxito no me afecte y seguir siendo yo mismo y seguir aprendiendo y descubriéndome a la hora de escribir.

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