Olga Luján (Madrid, 1969) nos lleva en su última novela "La teniente de ayas" al último tercio del siglo XIX (con un breve epílogo en los años 30 del siglo XX) para narrar una historia apasionante que tiene como personaje principal a doña Francisca Tacón y Ache, teniente de ayas, la única mujer que fue institutriz de dos generaciones de reyes, nombrada abuela aya, para recibir finalmente el título de condesa de Peralta por la regente María Cristina de Habsburgo-Lorena en nombre de Alfonso XIII. En dos tramas principales, una localizada en Madrid, con doña Francisca como protagonista principal en la que el lector conocerá los avatares de la familia real desde el final del reinado de Isabel II hasta la restauración borbónica. La autora describe con todo lujo de detalles la vida en el Palacio Real y la diferenciación de sus habitantes por clases (y pisos en el Palacio). Y en la segunda trama, que lleva al lector desde la Cartagena natal de doña Francisca hasta Andalucía y Portugal, en la que esta cede en parte el protagonismo principal a Thomas (o Tomás), un niño con una vida azarosa al que le costará años descubrir su verdadera identidad y con el que el lector conocerá la vida de las clases más populares (y los abusos sufridos frente a terratenientes y otros pudientes) y la picaresca de la época (incluso un ciego con su lazarillo. Y sus Aleluyas recitadas y escritas). También a los bandoleros y el contrabando a través de la frontera hispano-lusa, con una visión romántica en algunos pasajes y escalofriante en otros. Dos tramas que parten de un punto común cuando doña Francisca descubre en una habitación secreta a Micaela, a quien educa como aya cumpliendo una promesa que hizo a su madre, y a Tomás Rivera, un joven al que Micaela ha tenido que esconder. A partir de ese momento, el lector se verá inmerso en ambas tramas en las que Luján describe con elegancia y gran lujo de detalles la vida de los reyes y con gran intriga y tensión, no exenta de momentos de humor, los sucesos que acontecen a lo largo de la vida de Tomás. Personajes secundarios magníficamente caracterizados acompañan a los protagonistas de ambas tramas: Pedro Cisneros, más interesado en investigar que en ejercer de padre de Thomas; doña Adolfina, ambiciosa e intrigante, y Leopoldo, hijo de la anterior y como un hermano para Thomas); José el Indomable (echado al monte a causa de una mujer) con una relación intermitente con Thomas. Amores imposibles aparecen con Pepa y Juana La Cubana, que también añade pasajes de elevada sensualidad. Y Diego Carrizosa, detective encargado de buscar a Thomas, que busca abandonar Madrid porque sus gustos, en materia de amores, eran perseguidos en la época. Escrita con un lenguaje muy cuidado, utilizando incluso algunos términos con grafías poco empleadas (como coyunta o faldiquera), la autora maneja con habilidad la técnica de anunciar sucesos venideros de forma que siempre mantiene la intriga y el interés del lector en continuar con la lectura. En definitiva, una historia muy documentada que transcurre por una época turbulenta de la Historia de España, con un personaje central desconocido para la mayoría y espléndidamente descrito en un relato que combina costumbrismo con aventuras y suspense, dando lugar a una historia apasionante de principio a fin. Puedes comprar el libro en:
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