www.todoliteratura.es

9788416291632

El pánico y su vertiginosa capacidad de cambio nos convierte en seres huidizos, distantes e inertes. Como inerte es el cuerpo que yace en la profundidad del pánico. Uno de los riesgos de la negación propia es la de verse reflejado en un espejo y no ver aquello que los demás adivinan de nosotros, ni lo que nosotros mismos somos capaces de ver a la hora diferenciarnos del resto.
  • 1