En general, la gente tiene sentimientos encontrados sobre la época feudal. Por un lado, eran tiempos horribles para el 99,5% de la población. Es probable que, si hubieras vivido en esa época, hubieras trabajado incansablemente la tierra sin esperanza de que tu suerte mejorara. Para colmo, todo se determinaba por herencia, y el mérito tenía poco que ver con nada. Por lo tanto, era tan probable que la persona a la que tenías que adular con multitud de obsequios fuera un imbécil o no. Por otro lado, existe una especie de nostalgia por estos tiempos, porque no podemos evitar sentir que se ha perdido una virtud. Como dijo Ralph Waldo Emerson, creemos que la sociedad avanza constantemente, pero, en realidad, avanzamos como una ola, perdiendo tanto por detrás como ganando por delante. El libro de Inazo Nitobe nos ofrece un relato de la virtud practicada por los samuráis, la clase guerrera del Japón feudal. Bushido significa el camino del guerrero. Nitobe vivió después de la era feudal de Japón, a finales del siglo XIX y principios del XX. Fue un educador, y el libro transmite cierta erudición. Curiosamente, el autor era cuáquero y recibió educación en Occidente, lo que le permite contrastar la cosmovisión japonesa con la occidental. La obra se centra en el análisis de los siete preceptos del bushido: justicia, valentía, benevolencia, cortesía, sinceridad, honor y lealtad. Cada una de estas virtudes tiene un capítulo dedicado (capítulos 3 a 9). El libro primero presenta el bushido como sistema ético y luego explica la influencia del budismo, el sintoísmo y el confucianismo en su desarrollo. Los capítulos posteriores describen la educación y el entrenamiento del samurái, la importancia del estoicismo, la institución del suicidio (seppuku), el simbolismo de la espada en la sociedad japonesa, el papel de la mujer, el rol del bushido como sistema ético en la actualidad (su presente) y su papel en el futuro. Nuestra visión de la virtud ha cambiado, pero en cierto sentido sigue siendo la misma. Las siete virtudes se siguen considerando virtuosas, pero hoy en día no las consideramos de la misma manera. En algunos casos, nos sentimos mejor con la visión actual, pero no siempre la cosa queda tan clara. Consideremos el séptimo precepto: la lealtad. Seguimos valorando la lealtad, pero en la sociedad actual hay un añadido shakespeariano: «Sé fiel a ti mismo». En otras palabras, ya no creemos en la lealtad ciega como se valoraba en la antigüedad. La sinceridad, también conocida como veracidad u honestidad, también se percibe de forma diferente hoy en día. Como se muestra en la película de Jim Carey, Mentiroso, Mentiroso, existe la opinión generalizada de que es mejor mentir y hacer sentir mejor a alguien que decir la verdad y herir sus sentimientos. Uno de los capítulos más intrigantes es el que trata sobre el seppuku. Este es un concepto que nunca se ha comprendido bien en Occidente y constituye un importante punto de desconexión cultural. Mientras que los japoneses tienden a ver el suicidio como una forma de restaurar el honor perdido en el fracaso, en Occidente solemos verlo como un asunto más patético y cobarde. Este es un libro ideal para todas aquellas personas a las que les fascina Japón y su sentido de la moral y los valores. Resulta sumamente útil para comprender el origen de sus creencias y el pensamiento que las sustenta, y además contiene numerosas citas de sacerdotes y pergaminos que ayudan a comprender mejor las múltiples interpretaciones del código samurái. Su utilidad está fuera de toda duda, tanto que, a pesar de tratarse un libro pequeño que apenas pasa de las doscientas páginas, te llevar en leerlo todo el tiempo del mundo, porque te puedes quedar atrapado en un estado de contemplación durante largos periodos. Puedes comprar el libro en:
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