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9788497186827

Editorial: Junta de Castilla y León

Numancia, la heroica capital de los arévacos celtíberos, ocupaba un espacio geográfico bastante diferente al actual. Parece ser que estaba rodeada de frondosos bosques, y de varias lagunas pantanosas, todo ello dificultaría el acceso de las tropas legionarias de aquel genocida notorio como fue Publio Cornelio Escipión Emiliano Numantino y Segundo Africano, arrasador inmisericorde de Numancia y de Cartago, en las guerras celtíberas (153-133 a. C.) y en la Tercera Guerra Romana o Romano-Cartaginesa o Púnica (149-146 a. C.). Según Apiano Iber. 90: “Como no le fue posible prolongar el muro de circunvalación alrededor de la laguna adyacente, la rodeó de un terraplén de igual anchura y altura que las de la muralla para que sirviera a manera de muralla”.
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