12/03/2026@17:17:00
Hay una forma de gratitud que rara vez ejercitamos: la gratitud histórica, nacemos en un mundo ya interpretado, antes de que articulemos nuestras primeras ideas sobre el amor, la justicia, los valores o el arte, otros ya han pensado por nosotros las preguntas decisivas. Escuchamos música después de que Johann Sebastian Bach haya compuesto sus magistrales composiciones musicales; comprendemos la rebelión íntima tras la tempestad sonora de Ludwig van Beethoven; contemplamos el drama humano después que William Shakespeare hubiese llevado la condición humana a su cima trágica; miramos el abismo moral con los ojos que nos prestó Francisco de Goya en sus pinturas. No partimos de cero, nuestra imaginación tiene memoria.
"El español que viajó a la Luna un siglo antes que la ciencia"
Si hiciéramos una encuesta sobre quién fue el primero en imaginar un viaje a la Luna o una sociedad utópica en las estrellas, los nombres de H.G. Wells, Julio Verne o incluso el astrónomo Johannes Kepler saldrían a relucir de inmediato.
Corría el año 1964 y a rebufo de la celebración del 350 aniversario de la publicación de la segunda parte del Quijote, don Antonio Irureta, en carta enviada a don Torcuato Luca de Tena, director del diario ABC, lanzaba la idea de erigir un colosal monumento, que fuese orgullo nacional, en honor de don Quijote y Sancho.
Miguel de Cervantes califica a Cide Hamete Benengeli de: historiador arábigo, primer autor (del Quijote), segundo autor, sabio, historiador muy curioso y puntual, historiador arábigo y manchego, encantador, puntualísimo escudriñador, filósofo mahomético, flor de los historiadores y autor de esta grande historia. Está bastante claro que está hablando de sí mismo.
En cada nueva biografía de Cervantes que se publica busco el capítulo donde su autor describe dónde y cuándo, e incluso con quién, el autor del Quijote recibe los conocimientos de lectura, escritura y otras artes.
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Su conferencia «La mejor novela del mundo que nadie lee: una llamada a los pueblos de la Mancha» despertó un gran interés con el aforo de la sala lleno a rebosar. El filólogo norteamericano fue presentado por Juan Bautista Mata presidente de la Sociedad Cervantina de Alcázar.
Con motivo del X Aniversario de la Sociedad Cervantina de Alcázar de San Juan, esta asociación cultural ha organizado un amplio programa de actividades culturales de las que irán informando en el transcurso del año.
Desde hace unos meses, los cervantistas alcazareños están trabajando de forma intensiva en la elaboración de un amplísimo dossier que acompañe a la petición. Ya se han comprometido a apoyar esta ambiciosa iniciativa diferentes instituciones.
Que el II Congreso Internacional «Cervantes y el Quijote desde Alcázar: ficción creativa, turismo literario y ciencia» representó un gran éxito, está fuera de toda duda, que el nivel de los ponentes ha rayado a una altura difícil de igualar, también, pero que la Sociedad Cervantina de Alcázar -y la ciudad de Alcázar de San Juan en general-, desaprovechemos las enseñanzas que en él se impartieron, más que un desatino sería casi un pecado.
En Simancas hay datos de que en 1587 el capitán Hernando de Olmedo estuvo en Alcázar para reclutar una compañía de soldados, estos soldados de diferentes localidades y también algunos alcazareños que se alistaron, acabaron embarcados en la Gran Armada de 1588 y estuvieron presentes en la Jornada de Inglaterra.
En el prólogo del ejemplar nº 4 de la revista NORIA, diciembre de 1966, que editaba el Centro de Estudios Alcazareños, leemos lo siguiente: Desde hace trescientos sesenta años los alcazareños vienen defendiendo con firmeza, como uno de sus mejores timbres de gloria, la tradición que hace de Alcázar de San Juan el lugar donde nació el Príncipe de los Ingenios españoles, Miguel de Cervantes Saavedra.
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