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Angélica Liddell

Las manos que lo sustentan todo: el cuerpo y el alma. Esas manos que nos muestran el camino. Manos que recogen aquello que se nos anuncia que es imprescindible. Manos-mundo, y cuenco, y cascada que lo purifican todo: la vida y la muerte. Manos sobre fondo negro. Negro de luto y misterio. De bilis negra. De humor negro. De melancolía antigua. Manos-soporte de la esclavitud del cuerpo y la voluntad.

Vivir desde la propia muerte, y de ese modo, construir un universo telúrico, rompedor, punzante, autodestructivo y a contracorriente de uno mismo y de los demás. Azotes fabricados de palabras. Léxico amordazante como la más pesada de las cadenas. Solo te hace falta morir en la plaza no va de arrodillarse ni de resignarse.

Angélica Liddell publica "Guerra interior", una obra en la que sumerge al lector en un lugar de culto, de rito purificador, de búsqueda incansable del amor más puro. Editado por La uÑa RoTa, Guerra Interior es un recorrido en el que se experimenta furia, éxtasis, aflicción, pero también belleza y júbilo porque, como escribe la autora, «la culminación del amor es la risa».
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El mundo bajo una cúpula negra que cobija a la muerte. El mundo y la muerte encriptados bajo un simbolismo chamánico, espiritual, religioso... Y, bajo esa cúpula negra que representa el mundo, el silencio atronador del folclore, de las tradiciones más ancestrales, de la búsqueda del amor después de la muerte. Una costilla sobre la mesa: madre es el teatro de la contemplación.