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Javier Velasco Oliaga

“La literatura ayuda a cambiar a las personas”

A Ignacio Martínez de Pisón le gusta pensar que tiene una época que contar. Esa época es el tardofranquismo y la llegada de la democracia a nuestro país. Muchas de sus once novelas tratan ese periodo y “La buena reputación” no iba a ser menos. En ella se sumerge en la historia de una familia que hunde sus raíces en los judíos que huyeron de la península en tiempos de los Reyes Católicos y se establecieron en la ciudad de Melilla.

"Una novela se puede parecer a una película, pero nunca a un guión"

El escritor zamorano Jesús Ferrero regresa a la novela negra con "La noche se llama Olalla", segunda entrega de la detective parisina Ágata Blanc que se sale del estereotipo del investigador que puebla el mundo literario de la novela negra, al igual que la novela que contiene elementos diferentes a los utilizados normalmente en este género. La novela ha sido publicada por ediciones Siruela.

La nueva novela de Ignacio Martínez de Pisón se titula "El día de mañana", igual que la famosa película de ciencia-ficción, y es un recorrido por los últimos años de la dictadura franquista y los primeros de la Transición española a la democracia de la mano de un sorprendente personaje. La obra ha sido publicada por la editorial Seix Barral.

Marta Sanz abandona momentáneamente a su detective homosexual Arturo Zarco, protagonista de las novelas Black, black, black y Un buen detective no se casa jamás para retomar sus recuerdos de adolescencia en Daniela Astor y la caja negra y que vuelve a publicar en la editorial Anagrama. Hay que reconocer que esa infidelidad le viene genial porque ha conseguido una novela rompedora y muy actual.

Con "La noche se llama Olalla" vuelve Jesús Ferrero a la novela negra tras casi cinco años de alejamiento. La novela publicada por Siruela es la segunda entrega de la detective Ágata Blanc, una investigadora franco-española que se sale de todos los tópicos y estereotipos de los protagonistas de este género. Conociendo a Jesús, esto no podía ser menos. Lo convencional lo deja aparcado en un lugar remoto de su cerebro.