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José Antonio Santano

Olifante, Ediciones de Poesía. 70 páginas. Editado con la ayuda del Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón. 2021
El título, con dos sustantivos en aposición, configura una metáfora potente en relación a lo que nos espera dentro: una memoria que no quiere caer en el olvido sino formar parte de la historia. Madre lluvia, un título lleno de fuerza expresiva y cierto animismo concomitante. Una fotografía a página completa del autor nos mira con cordialidad en la página 7, está realizada por Ramón Torres Piernagorda. Después tres citas predisponen la lectura, una de José Ángel Valente, otra de Pablo García Baena y la última de Antonio Colinas. A continuación una introducción de Alfonso Berlanga Reyes coloca las primeras señales faro del sendero que vamos a transitar.

SALÓN DE LECTURA

Sucede a veces que prestamos excesiva atención a todo aquello que es baladí, sea por su nombradía continua en los medios de comunicación o como recomendación de libro más leído por más promocionado, ambos aspectos rigurosamente irrelevantes. Si hablamos de poesía, en uno y otro caso, desgraciadamente, se agrava más esta cuestión.

Olifante Ediciones
Tras la lectura de Madre lluvia, libro del poeta cordobés afincado en Almería, José Antonio Santano, no puedo decir sino que he quedado impresionado y conmovido. Tengo la certeza de que pocas veces la expresión formal ha cumplido su misión de significar en poesía como lo hace en esos poemas.

El verano siempre ha sido y es un tiempo propicio para leer. En esta estación del año se hace más frecuente encontrar a los turistas de playa o montaña, asidos a un libro, elegido según los gustos de cada uno. Ese contacto esencial con las páginas de un libro debería atraernos siempre, aunque así no sea, porque los libros contienen algo que a todos nos incumbe: la vida.

Puede que haya más misterio o magia en aquello que hacemos habitualmente, en nuestros actos cotidianos de lo que pensamos. Observar la realidad que nos circunda con honda mirada es abismarse, aunque no lo parezca, en lo desconocido, o al menos, en lo extraño por singular. Solo así podremos comprender el mundo, nuestro mundo. Todo está por descubrir, si bien algunos quieren pensar que ya todo está hecho y dicho. Un detalle de nuestro entorno puede proporcionarnos nuevos significados y formas según sea nuestra disposición a imaginar, a trascender esa realidad aprehendida.

Concluía mi primera aproximación a la mujer y poeta Pilar Quirosa con los versos finales del poema “Moonligt”, perteneciente a su libro “Estela sur”, que en su día tuviera a bien dedicarme del literal siguiente: “A vosotros, José Antonio y María Isabel, mis amigos en este Sur, a vuestros hijos, Macarena y Javier y, especialmente a vuestro nieto, Juan, con las ramas abiertas hacia lo mejor del futuro, lleno de sensibilidad y esperanza. Un abrazo grande.Firma y fecha: Almería, 14/9/10”. De esto hace ahora once años. Pero la luz de su palabra sigue guiando a quien esto escribe, desde el amor por la poesía y la literatura como forma de vida y compromiso con la otredad, que siempre vivió en Pilar, en carne y alma, porque ella siempre me acompaña, nos acompaña en humano y solidario sentir. Cada día y cada noche que su recuerdo fluye por la estancia donde sigo componiendo versos y sueño, es más dolorosa su ausencia. Saber que ya no está entre nosotros es un duelo permanente que solo logro calmar con la lectura de sus libros, con la presencia de su palabra que ahora reposa sobre me mesa en forma de tratados de verdadera amistas y compañerismo, por mucho que en ocasiones hubiera las discrepancias propias de seres diferentes, pero respetuosos con el pensamiento individual de cada uno.

SALÓN DE LECTURA

Junta Castilla-León (2020)
Para un tiempo de desolación e incertidumbre como el que estamos viviendo, cuando el hombre no es capaz de ejercer de hombre y cumplir con su verdadero destino en la tierra, que no es otro que avivar el fuego de la solidaridad y convivir en paz y plenitud con sus semejantes, el remedio más eficaz es la lectura, si me apuran, un buen libro de poesía.

Grandote, cordial, emprendedor infatigable, poeta muy andaluz y muy universal, José Antonio Santano (Baena, 1957) publicó su primer libro en 1994, algo después que el resto de sus compañeros de generación, pero desde entonces sus títulos se han sucedido regularmente y en ocasiones avalados con notables premios. Salvo los autores oficiales a quienes todo se les allana, los libros en este país no se publican cuando se finalizan, sino cuando las circunstancias lo permiten. Y así, un autor puede pasarse varios años sin dar nada a las prensas y en un solo año ver cómo aparecen tres nuevos títulos.

Mucho se ha escrito y se escribirá, seguramente, sobre poesía española actual y latinoamericana, claves y diferencias de cada una de ellas, como habrá, también, con toda certeza, opiniones y valoraciones distintas, según sea la formación y experiencia de cada uno de los autores o autoras de esas reflexiones acerca del hecho poético de uno y otro lado del Atlántico.

Si en la anterior entrega me refería a libros de narrativa que su lectura podía resultar interesante y aportaban elementos merecedores de considerarlos con la calidad suficiente para su recomendación, ahora nos adentraremos en el mundo de la poesía, con textos que, al igual que las novelas y relatos comentados antes, son dignos de estar en este espacio. Se puede constatar, sin ningún género de duda que, en esta España nuestra, la edición de poesía es muy fecunda, tal es que esta circunstancia, a veces, procura insatisfacción, por un lado porque en buena parte los textos son mediocres, cuando no rematadamente malos; de otro, porque no todo es publicable y las editoriales deberían cribar más en pro de una calidad aceptable, que no mirando los réditos exclusivamente económicos.

Editorial Difácil
Escribía días atrás el profesor, poeta y crítico Pedro López Ávila: “Cuando los poetas orientan sus actividades hacia fórmulas exitosas dominantes, con la finalidad de no caer en el olvido de sus contemporáneos y adoptan métodos sazonados ideológicamente con un lenguaje prosaico, conversacional, excesivamente coloquial, anti literario, soez y hasta procaz en algunas ocasiones, me parece a mí, que la poesía pierde una de sus aspiraciones fundamentales: la plenitud…”.

Retomo la lectura de la obra poética de Pilar Quirosa con el libro “Et signa erunt”, que en su traducción viene a decir algo así como “Y las señales son”, publicado por el Ayuntamiento de Málaga en su, desgraciadamente desaparecida, colección “Ancha del Carmen”, título tomado en recuerdo de uno de los lugares más castizos o emblemáticos de dicha ciudad.

Hoy, veintiocho de marzo de 2021, la poeta oriunda de Tetuán y almeriense de adopción Pilar Quirosa-Cheyrouze, cumpliría sesenta y cinco años. Hace ya dos de su muerte y hasta ahora no he podido escribir una sola línea sobre su vida y obra, aunque fueron muchos los días en los que algún detalle, un verso, un libro o un proyecto literario me la recordara. Después del tiempo transcurrido, una vez en calma y desde la quietud del duelo que siempre estará presente para quien la consideró una buena amiga y magnífica poeta, escribo este artículo.

SALÓN DE LECTURA

La poesía siempre es un viaje al misterio, a lo desconocido, a lugares soñados o vividos, y no importa el medio de transporte que se elija. Al fin siempre se encuentra un objeto, un lugar, una casa o una razón que nos hace más vulnerables, también más sabios. Ahondar en verdadero objeto de un viaje, antes y después de realizarlo, produce una sensación de plenitud indescriptible. El viaje, la verdadera función del viaje es el conocimiento de la realidad que se otea al horizonte, pero también nos descubre la capacidad del hombre para sentir en su interior todo aquello que los ojos no ven.

SALÓN DE LECTURAS

Existe en la actualidad poética española demasiado ruido y poca hondura. La reflexión necesaria que todo ejercicio poético necesita brilla por su ausencia. Demasiada banalidad. Es por ello que cuando nos acercamos a una obra íntegra, recuperadora de la palabra poética en toda su extensión y significado, cuando esa palabra remueve el interior de cada lector y se acomoda desde ese instante como parte del propio ADN, toda emoción está garantizada, y de esta forma, la Poesía vuelve a su estado natural.