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José Antonio Santano

11/01/2023@19:00:00

El conjunto Silencio (poesía 1994-2021) refrenda una poética que humaniza la figura del escritor. Dicta claves interpretativas que se manifiestan entre el legado figurativo y la modernidad del pensamiento. Establece en su proceso creador puentes con la tradición, siempre entendida como concepto vertebrador. José Antonio Santano aporta una retina renovada y fuerte, en la que dialogan sincretismo, pulimiento en el tejido formal, y verbo ético. Personifica una tenacidad de savia y raíz, de árbol firme que mantiene en pie su fronda de verdad y belleza en el paisaje lírico contemporáneo.

Días atrás recibía, deferencia del amigo y poeta Antonio Pérez Roldán, un excelente poemario póstumo de uno de los grandes poetas del siglo XX y principios del XXI, por desgracia desconocido para muchos, roquetero de nacimiento, afincado durante toda su etapa laboral en la ciudad de Terrasa (Barcelona) y que regresa a su ciudad natal donde fallece en agosto del año pasado: Francisco Lucio (Roquetas de Mar 1933-2021).

Una de las propuestas más interesantes que han llegado a mis manos del recién pasado año 2021 es un ensayo de acertadísimo título en su sentido más amplio: "La poesía no es un cuento", como así reza en el frontispicio del libro, y con subtítulo en interiores de, Y otros escritos impenitentes. Su autor, el traductor, el poeta y escritor gallego Xoán Abeleira, abre sus páginas con citas de autores que, sin lugar a duda alguna, han influido en su manera de entender la poesía. y de escribirla.

SALÓN DE LECTURA

La narrativa española actual, salvo raras excepciones, está falta de ingenio, originalidad y valentía a la hora de tratar temas o ensamblar una historia que sea al mismo tiempo entretenida y verosímil. Pocas son las ocasiones en que la lectura de una novela o un libro de relatos o cuentos provocan en el lector esa inquietud propia del asombro o la conmoción que toda obra de arte debiera ocasionar, y, sin embargo, coincidirán conmigo que muchos son los nuevos autores y las novelas que se apiñan en las librerías, porque el interés de las editoriales no se esencia en la obra de calidad a priori, sino en la oportunidad de vender un producto que deje pingües beneficios.

SALÓN DE LECTURA

Sucede a veces que prestamos excesiva atención a todo aquello que es baladí, sea por su nombradía continua en los medios de comunicación o como recomendación de libro más leído por más promocionado, ambos aspectos rigurosamente irrelevantes. Si hablamos de poesía, en uno y otro caso, desgraciadamente, se agrava más esta cuestión.

Olifante Ediciones
Tras la lectura de Madre lluvia, libro del poeta cordobés afincado en Almería, José Antonio Santano, no puedo decir sino que he quedado impresionado y conmovido. Tengo la certeza de que pocas veces la expresión formal ha cumplido su misión de significar en poesía como lo hace en esos poemas.

El verano siempre ha sido y es un tiempo propicio para leer. En esta estación del año se hace más frecuente encontrar a los turistas de playa o montaña, asidos a un libro, elegido según los gustos de cada uno. Ese contacto esencial con las páginas de un libro debería atraernos siempre, aunque así no sea, porque los libros contienen algo que a todos nos incumbe: la vida.

Puede que haya más misterio o magia en aquello que hacemos habitualmente, en nuestros actos cotidianos de lo que pensamos. Observar la realidad que nos circunda con honda mirada es abismarse, aunque no lo parezca, en lo desconocido, o al menos, en lo extraño por singular. Solo así podremos comprender el mundo, nuestro mundo. Todo está por descubrir, si bien algunos quieren pensar que ya todo está hecho y dicho. Un detalle de nuestro entorno puede proporcionarnos nuevos significados y formas según sea nuestra disposición a imaginar, a trascender esa realidad aprehendida.

SALÓN DE LECTURA

Cierto que la muerte es un tema constante en la poesía universal. Cierto, también, que han sido y son muchos los poetas que de una u otra forma han escrito magistrales versos sobre la muerte en sus variadas formas de aparecer, conceptualmente hablando: tránsito, partida, acabamiento, expiración, agonía, estertor, silencio, sueño eterno, extinción, trance, etc. Ese último viaje al que todos estamos llamados es, ha sido y será para la poesía un lugar común, si bien cada poeta lo ha expresado y sentido de manera diferente.

El estudio de la poesía española correspondiente al periodo comprendido entre la proclamación de la II República hasta la Transición, no se había llevado a cabo hasta ahora con la rigurosidad analítica que merecía y que el profesor de la Universidad de Alicante Ángel L. Prieto de Paula aborda en un libro que, para otro estudioso de la literatura española, el profesor José Carlos Mainer, “es una obra ya de consulta obligada, un indiscutible referente de la poesía española del siglo XX”.

Olifante, Ediciones de Poesía. 70 páginas. Editado con la ayuda del Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón. 2021
El título, con dos sustantivos en aposición, configura una metáfora potente en relación a lo que nos espera dentro: una memoria que no quiere caer en el olvido sino formar parte de la historia. Madre lluvia, un título lleno de fuerza expresiva y cierto animismo concomitante. Una fotografía a página completa del autor nos mira con cordialidad en la página 7, está realizada por Ramón Torres Piernagorda. Después tres citas predisponen la lectura, una de José Ángel Valente, otra de Pablo García Baena y la última de Antonio Colinas. A continuación una introducción de Alfonso Berlanga Reyes coloca las primeras señales faro del sendero que vamos a transitar.

Mucho se ha escrito y se escribirá, seguramente, sobre poesía española actual y latinoamericana, claves y diferencias de cada una de ellas, como habrá, también, con toda certeza, opiniones y valoraciones distintas, según sea la formación y experiencia de cada uno de los autores o autoras de esas reflexiones acerca del hecho poético de uno y otro lado del Atlántico.

Si en la anterior entrega me refería a libros de narrativa que su lectura podía resultar interesante y aportaban elementos merecedores de considerarlos con la calidad suficiente para su recomendación, ahora nos adentraremos en el mundo de la poesía, con textos que, al igual que las novelas y relatos comentados antes, son dignos de estar en este espacio. Se puede constatar, sin ningún género de duda que, en esta España nuestra, la edición de poesía es muy fecunda, tal es que esta circunstancia, a veces, procura insatisfacción, por un lado porque en buena parte los textos son mediocres, cuando no rematadamente malos; de otro, porque no todo es publicable y las editoriales deberían cribar más en pro de una calidad aceptable, que no mirando los réditos exclusivamente económicos.

Editorial Difácil
Escribía días atrás el profesor, poeta y crítico Pedro López Ávila: “Cuando los poetas orientan sus actividades hacia fórmulas exitosas dominantes, con la finalidad de no caer en el olvido de sus contemporáneos y adoptan métodos sazonados ideológicamente con un lenguaje prosaico, conversacional, excesivamente coloquial, anti literario, soez y hasta procaz en algunas ocasiones, me parece a mí, que la poesía pierde una de sus aspiraciones fundamentales: la plenitud…”.

Retomo la lectura de la obra poética de Pilar Quirosa con el libro “Et signa erunt”, que en su traducción viene a decir algo así como “Y las señales son”, publicado por el Ayuntamiento de Málaga en su, desgraciadamente desaparecida, colección “Ancha del Carmen”, título tomado en recuerdo de uno de los lugares más castizos o emblemáticos de dicha ciudad.