Nuestro poema de cada día
El poema "La hermanilla" de Vicente Aleixandre evoca la infancia del poeta junto a su hermana Conchita, destacando su alegría y audacia al jugar en el mar. A través de un lenguaje afectivo, se describe su conexión con la naturaleza y la nostalgia que genera recordar esos momentos felices.
Nuestro poema de cada día
El poema "Unidad en ella" de Vicente Aleixandre explora la fusión entre amor y muerte, donde el amante anhela integrarse con la amada y la naturaleza. A través de imágenes surrealistas, se expresa un deseo profundo de unidad cósmica, reflejando la intensa conexión entre el ser y el universo.
Nuestro poema de cada día
Vicente Aleixandre (1898-1984) nació en Sevilla, pasó su infancia en Málaga y vivió casi toda su vida en Madrid, donde estudió Derecho y Comercio. Miembro de la generación del 27, amigo de Lorca, Neruda, Manuel Altolaguirre, Dámaso Alonso y Jorge Guillén, tras la Guerra Civil decidió quedarse en España, donde se convirtió, desde su casa de la calle Velintonia, en el mentor de toda la poesía española contemporánea, desde la posguerra hasta el grupo poético del 50 y los novísimos. En 1977 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura.
Poema de Vicente Aleixandre (1898-1984) que permaneció por muchos años olvidado en las páginas del diario español Ahora[1] con motivo de los bombardeos contra la población civil sufridos por la ciudad de Madrid durante la Guerra Civil Española. Aleixandre, poeta de la llamada generación del 27, ocupó, desde 1950, el sillón con la letra “O” de la Real Academia Española y obtuvo el Premio Nobel de literatura en el 1997.
[1] Ahora, diario de la juventud (J.S.U.), núm. 17, lunes, 18, enero, 1937, p. 11.
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Nuestro poema de cada día
El poema "Los besos" de Vicente Aleixandre celebra la unión pasional entre amantes a través del acto de besar, simbolizando vida y muerte. Utiliza versos heptasílabos y recursos estilísticos que reflejan la belleza del amor y su conexión con la naturaleza, culminando en una exaltación del mundo dorado de los besos.
Nuestro poema de cada día
Sinestesias, desplazamientos calificativos e hipálages [1] -tan propios del estilo simbolista de Juan Ramón Jiménez- encontramos en las primeras obras de Vicente Aleixandre. [2] Citaremos un par de ejemplos de poemas tomados de La destrucción o el amor (Madrid, Signo, 1935).
Nuestro poema de cada día
Aunque su infancia transcurrió en Málaga, Vicente Aleixandre vivió en Madrid -que fue su lugar habitual de residencia- desde 1909. En 1925, una grave dolencia -tuberculosis renal que traería como consecuencia, en 1932, la extirpación de un riñón- le aleja de cualquier actividad profesional o social y le fuerza a llevar una vida de reposo y cuidados clínicos que favorecerá su dedicación por entero a la poesía, al convertir el placer de escribir en auténtica necesidad.
“Ninguna casa en el mundo ha albergado tantos poetas”
El pasado 19 de junio se celebró una velada poética en la casa de Vicente Aleixandre en el madrileño barrio de Moncloa con el sugestivo nombre de “Miguel Hernández vuelve a Velintonia”. Hacía tiempo que el pastor de Orihuela no pisaba la casa del poeta sevillano, afincado en los madriles, concretamente desde 1935 cuando se acercó a conocer a unos de los grandes poetas, si no el más grande que ha dado nuestro país en el siglo XX.
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