• Diario Digital | Jueves, 21 de Junio de 2018
  • Actualizado 20:02

ENTREVISTA A LA AUTORA DE LA NOVELA "“NO VOLVERÁ A PASAR”

Inge Schilperoord: "El movimiento #MeToo ha puesto el foco en el abuso y en el dominio"

La escritora holandesa Inge Schilperoord ha conseguido con su primera novela “No volverá a pasar” un gran éxito de ventas en su país y en Bélgica. Ahora llega a España para remover conciencias.

Inge Schilperoord (Fotografía: Arianda Arnés)
Inge Schilperoord (Fotografía: Arianda Arnés)
Inge Schilperoord: "El movimiento #MeToo ha puesto el foco en el abuso y en el dominio"

No volverá a pasares un thriller psicológico sobre un presunto pedófilo que está dispuesto a regenerarse pero que la vida le pone diversas tentaciones contra las que tendrá que luchar. Sus impulsos y deseos sexuales violan las normas de la sociedad y el protagonista tendrá que luchar contra ellos de manera desaforada para volver a integrarse en la comunidad de manera normal.

Inge Schilperoord ha conseguido en los Países Bajos y en Bélgica los más prestigiosos galardones literarios de ambos países. La autora comparte su pasión por la literatura con la práctica de la psicología forense y con la colaboración en diversos periódicos de su país. Su experiencia profesional la inspiró para escribir su primera novela que ahora se publica en España y en otros muchos países europeos.

No volverá a pasar” es su primera novela. ¿Qué ocurrió para que una psicóloga forense se decidiese a escribir un libro?

Lo cierto es que antes de ser psicóloga ya escribía, siempre he querido escribir. Hasta de niña y en la universidad, siempre escribía, no ha sido algo repentino. No soy una Millenial, mi primera novela se ha publicado cuando ya había cumplido los 40, entiendo que para muchos es como si fuera algo repentino, pero siempre he escrito, siempre he querido ser escritora, pero me costaba terminar un proyecto. He iniciado muchos cuentos, relatos, novelas que nunca terminé, esta es la primera vez que he terminado una historia, que se ha publicado y me ha llevado muchos años terminarla y que esté exactamente como quiero.

En Holanda fue un éxito de ventas, además se ha traducido a varios idiomas europeos, ¿Qué supone para usted el reconocimiento de la crítica literaria en su país?

La recepción del libro ha sido positiva. Es un tema tan complicado, que a menudo me daba miedo que nadie quisiera publicar este libro o que nadie quisiera leerlo. La reacción me ha dejado sin palabras. Mucha gente se ha interesado por el tema, los críticos, los periódicos y las revistas literarias han recibido la novela de forma muy positiva.

¿Cómo se enfrenta, como escritora novata, a la difusión internacional de su novela?

Ha sido increíble. Mi primera novela y con un tema tan controvertido. No tenía idea de qué iba a pasar. La reacción inicial en Bélgica y en los Países Bajos fue genial y enseguida editoriales francesas, inglesas compraron la novela. El año pasado me tocó viajar a Francia varias veces, estuve en Italia. Ha sido increíble. Me parece una experiencia positiva, realmente ha sido especial, un privilegio poder viajar, conocer a gente interesada en mi libro y ver cómo se entiende de forma diferente y similar en distintos países.

¿Le ha gustado la versión cinematográfica de su novela?

Los derechos se compraron a los pocos meses de la publicación, la cineasta belga que se ocupa del guión ha hablado mucho conmigo sobre sus ideas para la película. Me gusta mucho lo que ha hecho con el guión, es mi libro pero ella le ha dado un giro propio. La historia cambia un poco pero la atmósfera es la misma. Si todo va bien se rodará la película este verano y estoy muy emocionada.

Este tipo de casos es muy complejo, a menudo no hay pruebas físicas, lo que dificulta el proceso. Como tiene que ver con los niños, la sociedad lógicamente quiere encerrar a este tipo de personas, porque queremos proteger a nuestros niños

El protagonista, Jonathan, es un pedófilo, absuelto por falta de pruebas. ¿Cuál es su opinión de los tribunales de Justicia que dictan sentencias problemáticas?

Confío en el sistema. No creo que funcione de forma diferente para los pedófilos si los comparamos con el resto de delitos. Lo que es bueno. Obviamente, este tipo de casos es muy complejo, a menudo no hay pruebas físicas, lo que dificulta el proceso. Como tiene que ver con los niños, la sociedad lógicamente quiere encerrar a este tipo de personas, porque queremos proteger a nuestros niños. Pero hay que poner en la balanza también los derechos de estas personas. ¿Ayuda que estén en la cárcel? ¿No sería mejor que fueran a terapia? Es complejo.

En España, tanto la violencia de género como los abusos sexuales están siendo muy tratados en los medios de comunicación. ¿Ocurre lo mismo en Holanda?

No creo que ahora se hable más de esto que hace años. Siempre se presta atención cuando sucede algo, no he visto nada ahora. Obviamente, el movimiento #MeToo ha puesto el foco en el abuso, el dominio, qué es lo que se considera una relación normal entre hombres y mujeres. Es una conversación que sí se mantiene en los medios, quizás se habla más de eso ahora que de violencia física.

“Quería ver cómo podía evolucionar un pedófilo, la tensión que crece en su interior. Quería centrarme en él, en su lucha y no en el terapeuta”

Desplaza al Jonathan de la ciudad a una población pequeña. ¿Cuál ha sido al llevarle a un ambiente más cerrado?

En las versiones anteriores que escribí, Jonathan vivía en un entorno más rico, hablé del padre, que ni siquiera sale en la novela. Había mucho más sobre la madre, interactuaba más con ella, incluso iba al terapeuta. Lo eliminé, me distraía. Fue como un experimento, tener a este hombre, con una voluntad de hierro, deseando eliminar ciertos impulsos, partes de lo que es, pero a la vez inicia esta amistad con una niña. Quería ver cómo podía evolucionar, la tensión que crece en su interior. Quería centrarme en él, en su lucha y no en el terapeuta, en los vecinos cabreados. Vacié la historia en cierto modo para conseguirlo.

Jonathan es una persona que quiere curarse. ¿Funcionan las terapias para solucionar esos comportamientos?

Pueden ayudar, pero es difícil decirlo categóricamente. Depende del tipo de persona. Del mismo modo que hay millones de tipos de alcohólicos, hay miles de tipos de pedófilos. Algunos sienten los impulsos, pero se controlan, no necesitan terapia. Otros necesitan ayuda para aprender a controlarse. La terapia puede ayudar a algunos, no a todos. Tus motivaciones, circunstancias, mil factores. No es posible decir sí o no de forma tajante. En mi experiencia, en los casos de aquellos que han cometido abusos sexuales, la terapia no suele resolver el tema de impulsos, más bien trabajan en otros problemas, como por ejemplo si beben y eso reduce su autocontrol, intentas que se mantengan sobrios. Si están aislados pueden pensar que no tienen nada que perder, por lo que quieres que se integren. En ocasiones la terapia no sirve de mucho.

Inge_Shilperoord_35"No me volverá a pasar " está escrita en tercera persona, aunque en muchas ocasiones escribe pensamientos en primera persona del protagonista. ¿Por qué decidió utilizar esta fórmula?

Pueden ayudar, pero es difícil decirlo categóricamente. Depende del tipo de persona. Del mismo modo que hay millones de tipos de alcohólicos, hay miles de tipos de pedófilos. Algunos sienten los impulsos, pero se controlan, no necesitan terapia. Otros necesitan ayuda para aprender a controlarse. La terapia puede ayudar a algunos, no a todos. Tus motivaciones, circunstancias, mil factores. No es posible decir sí o no de forma tajante. En mi experiencia, en los casos de aquellos que han cometido abusos sexuales, la terapia no suele resolver el tema de impulsos, más bien trabajan en otros problemas, como por ejemplo si beben y eso reduce su autocontrol, intentas que se mantengan sobrios. Si están aislados pueden pensar que no tienen nada que perder, por lo que quieres que se integren. En ocasiones la terapia no sirve de mucho.

¿Le ha costado meterse en la mente del pedófilo?

Desde el inicio quería mostrar su punto de vista. He intentado escribir desde la primera persona, pero no me gustaba del todo. Fue una decisión intuitiva. Quizás era más seguro, me ayudaba a mantener una distancia. Si bien, quería adentrarme al máximo en su mente, conocerle a fondo.

Ha sido difícil, sobre todo exponerlo como yo quería, describir cada matiz, sensación, lo que piensa. Aunque tiene impulsos que no tengo y que no apruebo, sentía una cierta empatía, me preocupo por él y no me importó convivir con él. No es una mala persona, tiene deseos peligrosos, pero aparte de eso es un ser humano, con sus rasgos de personalidad distintivos.

Ha puesto a Jonathan la tentación de sus vecinas. ¿Ha querido llevar al límite al protagonista?

Exacto, quería ver qué pasaba si tenía ese deseo de no recaer, de controlar sus deseos al tiempo que tiene delante una tentación. Una niña que vive al lado y que además se convierte en su amiga, se aprecian mutuamente, se llevan bien, tienen cosas en común. Quiere algo de ella que es diferente a lo que busca ella. También se preocupa por ella, quiere protegerla, sobre todo quiere que esté a salvo, pero también quiere estar con ella. Es una prueba de fuego.

A la hora de escribir, ¿qué autores la han influido?

Me gusta David Vann, mucho. También escritores como Steinbeck o Tobias Woolf. Curioso que sean todos hombres estadounidenses, pero es una coincidencia.

¿Interesa en su país la literatura española?

Sí, Yo he leído un libro que me encantó de Jesús Carrasco, Intemperie que me gustó muchísimo.

Después de “No me volverá a pasar", ¿qué tiene pensado publicar?

Estoy escribiendo mi segundo libro, acabo de empezar, he estado muy ocupada con el primero. Tardaré algunos años aún en tenerlo listo. No sé muy bien de qué va a ir, pero quiero que sea diferente, aunque enlazará con mi trabajo como psicóloga forense, pero con un protagonista muy distinto de esta primera novela.

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