• Diario Digital | Miércoles, 20 de Junio de 2018
  • Actualizado 07:27

ENTREVISTA A LA AUTORA DE “TE VERÉ ESTA NOCHE”

Susana Rodríguez Lezaun: “Creo que cualquier cosa que la mente de un escritor sea capaz de imaginar, ya ha sucedido en la realidad”

Te veré esta noche” es la tercera novela de Susana Rodríguez Lezaun con su protagonista fetiche el inspector David Vázquez, que vuelve a enfrentarse a un extraño suceso en su querida tierra navarra.

Susana Rodríguez Lezaun
Susana Rodríguez Lezaun
Susana Rodríguez Lezaun: “Creo que cualquier cosa que la mente de un escritor sea capaz de imaginar, ya ha sucedido en la realidad”

En esta ocasión, el inspector Vázquez no está pasando por su mejor momento. Su prometida, Irene Ochoa, también se ha esfumado, acusada de asesinato. Él se resiste a creerlo. Rodeado de interrogantes, azotado por las presiones de un caso tejido con los hilos más oscuros de que la mente humana es capaz, el inspector Vázquez se enfrentará al mayor reto de su carrera y de su vida.

Susana Rodríguez Lezaun, periodista de profesión y escritora de vocación, vuelve a acertar con un caso pegado a la actualidad, los secuestros exprés. Además, las atmósferas de sus novelas tienen el sabor de lo oculto y de lo misterioso, tamizado con ubicaciones que nos despiertan el interés de conocerlas. Todo un placer para los sentidos. La autora siempre consigue despertarnos la curiosidad para intentar resolver los misterios que plantea por nuestra cuenta, algo que no conseguimos.

En “Te veré esta noche” nos encontramos con un inspector David Vázquez cada día más atormentado. ¿Hasta dónde piensa hacerle sufrir?

El personaje del inspector Vázquez creo que tiene más recorrido, y desde luego, con las vivencias y las experiencias que está acumulando últimamente, su futuro inmediato es difícil que sea muy feliz. Es inevitable que los sucesos que tienen lugar en nuestras vidas nos marquen de una u otra forma. Gente que conocemos, enfermedades, accidentes, también cosas agradables, por supuesto… Todo moldea nuestra personalidad y nos lleva a responder de una manera distinta a las diversas circunstancias de la vida. Vázquez lo está pasando mal, tiene cicatrices muy profundas y le va a costar sanar. Eso se tiene que notar en sus actos, si no, no sería coherente para los lectores.

¿Cómo le definiría?

Empezó siendo un hombre normal en la primera de mis novelas, “Sin retorno”, un policía serio y concienzudo, con sus manías de cuarentón, acostumbrado a la soledad, a mandar y a seguir un rastro hasta el final. Los difíciles casos a los que se enfrenta y, sobre todo, su relación con Irene Ochoa, harán de él una persona más atormentada, desconfiada, malhumorada, aunque igual de tenaz como policía, más decidido incluso, sin miedo a ponerse en peligro físicamente, ante la certeza interior de que no tiene nada que perder. Eso hará de él un hombre duro, difícil de tratar incluso para quienes mejor le conocen, que busca la soledad o, como mucho, la compañía temporal de desconocidos. Sin embargo, creo que David Vázquez sigue siendo un hombre en el que se puede confiar. Yo, al menos, lo haría.

En esta ocasión, se enfrenta a una misteriosa desaparición, la de la familia de Raquel Gimeno. ¿Hechos como el que narra se pueden dar en la vida real o sólo en la ficción?

Quizá sea difícil que desaparezca una familia entera (por suerte), pero los secuestros están a la orden del día. Los conocidos como “secuestros exprés” o las desapariciones relacionadas con pederastas, violencia de género… Los informativos están repletos de casos aterradores de niños, jóvenes y mujeres que desaparecen sin dejar rastro. Yeremi Vargas, Marta del Castillo, Diana Quer, Ruth y José Bretón, Gabriel Cruz, la peregrina desaparecida en León, las tres mujeres de Asturias de las que no hay rastro… Y eso sin remontarnos demasiado en el tiempo.

¿La realidad está desbocando la ficción?

Hace mucho tiempo que lo hizo. Por desgracia, creo que cualquier cosa que la mente de un escritor sea capaz de imaginar, ya ha sucedido en la realidad. Asesinos en serie que actúan durante décadas sin ser descubiertos, atrocidades cometidas por venganza o porque son de una etnia diferente, secuestros de niñas que permanecen durante años atrapadas en un sótano, convertidas en esclavas sexuales de sus secuestradores, políticos y financieros que se apropian de los bienes de los ciudadanos, personas que se corrompen ante el olor del dinero y el poder… La realidad es la novela más negra que se podría escribir.

Nunca conocemos a las personas del todo. Podemos poner todo nuestro interés en conocer a la persona que más queremos, pero siempre quedarán rincones inexplorados

Además, su novia desaparece por una acusación de asesinato. ¿Vivir con el crimen en el trabajo y en casa no es muy desequilibrante para una persona?

Supongo que los policías, igual que los médicos o los periodistas, por ejemplo, tendrán que aprender a desconectar del trabajo cuando llegan a casa. Desde luego, quien no sea capaz de hacerlo corre un serio riesgo de volverse loco. David Vázquez tiene una asesina en casa, pero él no lo sabe, y cuando se entera, ella ya no está. Por eso se desequilibra, bebe demasiado, está huraño y es desagradable con las personas que le rodean.

¿Conocemos realmente a las personas con las que convivimos en nuestra casa?

Yo creo que nunca conocemos a las personas del todo. Podemos poner todo nuestro interés en conocer a la persona que más queremos, pero siempre quedarán rincones inexplorados, cosas que no se cuentan, pequeños secretos, casi siempre sin importancia, que nos guardamos para nosotros. Lo normal es que eso no afecte a la convivencia, que lo que se oculta sean cuestiones sin importancia, pero cuando un secreto se enquista y hay que pelear por mantenerlo oculto, so riesgo de perder todo lo que tenemos… entonces llegan los problemas. ¿Cuántas veces hemos oído eso de que “no sabes lo que tienes en casa”? Muchas veces la gente da una cara con la familia y otra en la calle, es muy habitual, pero ¿cuál es la real?

¿Cualquier persona puede ser un asesino?

Me temo que sí, que en determinadas circunstancias cualquiera somos capaces de matar. Quizá no se trate de un asesinato a sangre fría, sino de un acto defensivo, pero creo que lo haríamos. Además, la violencia que nos rodea en los medios de comunicación, en las series y películas que vemos, ha contribuido a restarle importancia a la vida de los demás. Vemos morir a la gente cada día en el telediario sin apenas pestañear. El problema es que podríamos matar, pero no sé si luego seríamos capaces de vivir con las consecuencias.

Odio, deseo, celos, venganza. ¿Son las motivaciones de los criminales?

Son los más frecuentas, junto con el dinero. Creo que es muy injusto cuando a un asesino se le califica como “psicópata”, por ejemplo, porque dan por hecho que se trata de un enfermo mental y la realidad es que la inmensa mayoría de los asesinos no padecen ningún trastorno psicológico, son personas que han decidido acabar con otra vida y lo han hecho. Los auténticos psicópatas, los enfermos, no son asesinos, pero deben cargar con esa lacra y ocultar su enfermedad como si fuera un estigma. Eso es algo sobre lo que los medios de comunicación deberían reflexionar.

Rodríguez Lezaun

Y la soledad, ¿qué papel juega en su novela y en la vida en general?

La soledad es uno de los problemas más graves a los que se enfrenta la sociedad moderna, curiosamente una sociedad híperconectada, globalizada y en la que viven siete mil millones de personas. El problema es tal que, por ejemplo, el Reino Unido ha creado un Ministerio de la Soledad. Se está perdiendo la conexión natural entre las personas, vivimos cada vez más inmersos en nosotros mismos, en nuestros problemas y en lo que nos ofrecen las pequeñas pantallas que son ya una extensión de nuestra mano. La soledad es un mal endémico que no ponemos ningún interés en solucionar, y eso nos pasará factura más pronto que tarde. En mi novela hay mucha gente sola. Personas que viven en pareja o en familia, pero están solas, y no lo soportan. Por eso toman las decisiones que toman…

¿La trama que narra se podría circunscribir a la España profunda?

Y no tan profunda. La soledad se da en todas las áreas de la sociedad, y también las ansias de venganza, de querer hacer pagar a quien creemos culpable de nuestro sufrimiento… Cierto es que muchas veces esa inquina parece más enquistada en los núcleos pequeños, pero hay mucha maldad paseándose por las calles de las grandes ciudades.

Parece empeñada en sus novelas en enseñarnos parajes y enclaves recónditos.

Claro, porque los crímenes, al menos lo de la ficción, no se dan a plena luz del día, en una concurrida calle de una gran ciudad. Mis asesinos actúan y se esconden en lugares remotos, recónditos, muchas veces desconocidos para el gran público, como ocurre con algunos de los sitios que describo en “Te veré esta noche”. Muchos navarros desconocían la existencia de esas construcciones. Me gusta investigar lugares en los que sería fácil actuar, esconderse y ocultar un cuerpo, por ejemplo.

¿Quedan muchos lugares de Navarra por descubrir?

Creo que sí, que queda mucho por descubrir. De momento me he limitado a la parte norte de la geografía navarra, y ni siquiera la he cubierto toda, pero podría adentrarme en los pueblos de la Ribera, en el desierto de las Bardenas, y seguro que saldría una novela estupenda, al menos en cuanto a ambiente negro.

La soledad se da en todas las áreas de la sociedad, y también las ansias de venganza, de querer hacer pagar a quien creemos culpable de nuestro sufrimiento… 

En Navarra hay un grupo nutrido de escritoras de novela negra. ¿Hay un ambiente propicio para ello?

No sé si es el ambiente, la casualidad o la alineación perfecta de los planetas, pero lo cierto es que en la actualidad contamos en Navarra con varias representantes del género negro que están triunfando con sus novelas.

El reconocimiento de estas autoras, entre las que se encuentra, ¿la enorgullece?

Para mí son amigas y compañeras, y su éxito me hace muy feliz. Espero que siga la racha y que no sólo las navarras, sino que todas las escritas de género negro consigan el reconocimiento que se merecen.

¿Estamos más cerca de la equiparación de sexos?

Caminamos paso a paso. Es un camino duro, arduo, de día a día, pero al menos siento que avanzamos. Confío en que la meta, la igualdad real, no esté muy lejana.

La novela transcurre en nueve días y medio. ¿Por qué ha querido delimitar la acción a esta casi decena de días?

No sólo la trama se desarrolla en ese corto periodo de tiempo, sino que la novela se estructura como una cuenta atrás. El primer capítulo es el diez, le sigue el nueve… y así hasta el cero, la conclusión de todas las tramas que se abren desde el principio. Mi intención es claramente general tensión en el lector, que me acompañe en la búsqueda angustiosa de la familia desaparecida, que sea consciente de que el tiempo se agota (porque cada capítulo es un día completo, veinticuatro horas) y que sienta el aliento del asesino en la nuca, igual que lo siente David Vázquez. También Irene Ochoa siente esa presión del tiempo, de la fuga, y sabe que debe tomar una decisión drástica lo antes posible.

¿Tiene más historias que contar del inspector Vázquez? ¿Será algún día feliz?

En mi cabeza ya hay una nueva historia con David Vázquez como protagonista. Lo que va a ser más difícil es que, al menos de momento, sea feliz. La vida y los acontecimientos le han marcado con dureza y las cicatrices están aún muy frescas, pero al menos intentará seguir adelante, que es más de lo que en el fondo desea, porque lo más fácil en estos casos es rendirse. Él no se rinde, seguirá adelante, aunque lo de la felicidad me temo que tendremos que dejarlo para otro día.