• Diario Digital | Sábado, 18 de Agosto de 2018
  • Actualizado 14:09

La escritora Amaia Cía Abascal se alza con el IX Premio de Literatura Infantil Ciudad de Málaga

"Cazar un bosque, pescar un mar". Así se llama la última obra de Amaia Cía Abascal, que le ha valido para ser la ganadora del IX Premio de Literatura Infantil y Juvenil Ciudad de Málaga.  Los 8.000 euros con los que está dotado el premio municipal viajarán hasta Pamplona, desde donde la escritora navarra esperará la salida al mercado de la versión definitiva de su obra, que se publicará en noviembre en Anaya Infantil y Juvenil.

La escritora Amaia Cía Abascal se alza con el IX Premio de Literatura Infantil Ciudad de Málaga

Arduo trabajo es el que el jurado ha tenido que hacer desde que la recepción de originales  quedó abierta. Más de 90 obras son las que han competido por conseguir el galardón. Bajo la presidencia de la escritora Ana Alcolea, el jurado ha estado integrado por Pablo Aranda, escritor malagueño y ganador de la segunda edición de este premio; Jackeline De Barros, escritora y editora; Pablo Cruz, Director de Anaya Infantil y Juvenil; y el coordinador del premio y escritor, Antonio A. Gómez Yebra, que el pasado jueves se reunieron para dilucidar cuál había sido la mejor obra de entre las presentadas.

ciudad de Málaga

Esta es la novena edición de este premio, dedicado al mundo de la literatura infantil. A la promoción de la lectura entre los más jóvenes, sí. Pero también a los autores que encuentran gracias a este premio la posibilidad de plasmar su estampa en el mundo de la narrativa infantil.
Cía Abascal (Pamplona, 1970) consigue así aumentar en uno más su lista de premios. Este será su 7º título publicado y el primero que saldrá de la mano de Anaya Infantil y Juvenil.

Amaia Cía Abascal (Pamplona, 1970), de profesión veterinaria y escritora. Aprovechando el horario de guardias nocturnas, empezó a escribir en 2008, dedicándose a la literatura infantil desde un principio. Fue el libro Cuentos por teléfono de Gianni Rodari, que le regalaron sus padres cuando era pequeña, lo que le hizo disfrutar por primera vez (y ya para siempre) de las posibilidades de la fantasía y del absurdo en el mundo de la literatura infantil.