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"La guerra de Sertorio", de Francisco Romeo Marugán

Ed. Almuzara. 2024
viernes 13 de febrero de 2026, 22:21h
Actualizado el: 12 de febrero de 2026, 10:40h
La guerra de Sertorio
La guerra de Sertorio

El subtítulo es más que definitorio, ‘Hispania y el ocaso de la República de Roma’. A lo que añade lo de: Historia y arqueología de la cruel guerra que cambiaría para siempre el devenir de Roma. Recomiendo mi trabajo sobre: ‘Quinto Sertorio. Un romano eximio para la liberación de los hispanos en la Roma Republicana’, que publiqué, muy documentado, en el año-2011 para el Anuario Celtiberia/Centro de Estudios Sorianos, sobre este romano diferente. Quinto Sertorio es uno de los romanos con mayor interés en el mundo de la Historia Antigua; ya que creó todo un tipo de estructuras sociopolíticas diferentes en Hispania, entre los años 82 y 72 a.C.

En este libro observaremos como el lugar de nacencia y su condición social o Cursus Honorum serán factores definitorios para otorgar carta de naturaleza a su personalidad y, sobre todo, a su modus operandi. En román paladino, es preciso indicar que Sertorio era un romano diferente a sus congéneres. Asimismo, la relación de este romano con la guerra es disimil, ya que como escribiría Clausewitz, la confrontación bélica está conformada por tres elementos básicos: los sentimientos viscerales de violencia, el odio y la enemistad. Dentro del análisis sertoriano es preciso conocer, de forma fehaciente, los entresijos muy complejos de la política del momento histórico dentro del SPQR o SENATUS POPULUSQUE ROMANUS. Las fuentes utilizadas recogen los movimientos de los ejércitos legionarios, aunque no se escribe sobre los movimientos de las tropas, y las acciones punitivas que ocurrieron, pero está claro que este sentido rebelde o secesionista sertoriano fue un auténtico problema para la oligarquía de Roma, que nunca aceptaba la crítica a su política expansionista, y menos por parte de quienes fuesen sus ciudadanos. Roma, con una modernidad que espanta, intentó desvirtuar las pretensiones de los rebeldes, utilizando informaciones total y absolutamente falsas.

La guerra de Sertorio fue un conflicto, como son los fratricidas, atroz. Por donde pasó la guerra, por utilizar las palabras de nuestros abuelos, encontramos restos que nos hablan de una destrucción terrible. La arqueología se empeña en ir desempolvando páginas de un libro tremendo; hay zonas de la península ibérica en las que la mayor parte de los yacimientos de estas fechas siguen conservando pacientemente niveles de cenizas y carbones que nos hablan de una destrucción total, profunda y metódica. En algunos casos, al excavar encontramos cuerpos en calles y casas. Cuerpos abandonados, mutilados, y que, en casos como el de Valencia, siguen estremeciéndonos al ponernos frente a frente con la crueldad humana más bestial, descarnada y atávica. Cuerpos que, pese a pertenecer a tiempos lejanos y ciudades olvidadas nos recuerdan conflictos próximos en el tiempo y en el espacio, y eso nos estremece”.

La arqueología nos permite dar carta de naturaleza a lo que realmente pasó en el enfrentamiento crudelísimo entre Quinto Sertorio y Gneo Pompeyo Magno, y el Senado de Roma recibió la noticia de la devastación y el exterminio de tierras y personas por parte de ambos enemigos. Sertorio es un militar genial y un político de primera fila, con un sentido de la ética muy diferente a la media de los optimates de la época. Se le puede definir como: hombre voluntarioso y modélico, muy capaz, virtuoso éticamente hablando, comprensivo con las debilidades y las desgracias de los demás y, por consiguiente, hecho a sí mismo. La historiografía más clásica del siglo XX ha indicado que este conspicuo romano pretendió crear una Hispania más o menos independiente del influjo opresor de Roma, aunque el profesor Romeo Marugán no lo contempla en estos términos tan rupturistas. Lo que se define, claramente, es que el drama de Quinto Sertorio, sería el epílogo de una crisis total y absoluta del sistema político republicano de Roma, que estaba conformado por el enfrentamiento terrible de una nueva guerra civil, siempre entre los optimates y los populares. Algo que es inherente a la esencia ética evolutiva de los ciudadanos de la ciudad Tíber. Existirá alguien que, claramente, se aprovechará de la situación y que no es otro que Gneo Pompeyo Magno, quien luego sufrirá lo mismo por alguien más joven y tan ambicioso como él, y que se llamará Gayo Julio César.

Realmente es poco, muy poco, lo que sabemos del nacimiento de Sertorio, y lo poco que conocemos es gracias a Plutarco, en primer lugar, y a los esfuerzos de muchos investigadores modernos y contemporáneos cuyas propuestas, lamentablemente, suelen quedar como posibilidades más o menos sólidas ante el vacío de noticias concretas. Por no saber, no sabemos ni quien fue su padre, lo que no deja de ser extraño. Al menos podemos afirmar que Quinto Sertorio ve la luz en la ciudad sabina de Nursia entre el 124 y el 123 a.C. Hay consenso en considerar que nació huérfano de padre, quizás fallecido en alguna campaña militar, y que su madre Rhea se encargó de su formación y educación, posiblemente ayudada por un familiar cercano como tutor. Con toda seguridad, viendo su trayectoria, pertenecía a una de las familias más notables de su ciudad, de la tribu Quirina o Velina, y no le faltarían contactos. Al no tener padre, las costumbres indicaban que su tutela debía recaer en su abuelo paterno, o el materno en ausencia del primero. No sabemos quién educó durante sus primeros años al joven Quinto. Lo que sí que podemos afirmar es que su rango era el de caballero -equite equo publico- aunque al pertenecer a una ciudad itálica socia de Roma, una civitas optimo iure, era considerado por los romanos como un homo novus, un ciudadano nuevo o recién llegado, con todo lo que ello implica”.

Sus familiares, lo que en latín se definía como la gens Sertoria, provendrían de las tierras de los etruscos, la Etruria enemiga de Roma durante siglos. Lo que se conoce, de forma fehaciente, es que Sertorio hablaba perfectamente la lengua de los galos, lo que se puede explicar porque las tierras de los sabinos y de los etruscos están limitando con la Galia Cisalpina del momento histórico narrado, hoy el Piamonte. Cuando tome la toga viril, a los 17 años, este hecho tan ritualizado de los jóvenes de Roma, define que ya eran considerados como mayores de edad. Además, se les colocaba o prohijaba bajo la tutela de un senador importante, que en este caso podría haber sido la de los Servilio Cepión. Su carrera militar tendrá comienzo cuando en el año 111 a.C. un pueblo germano muy belicoso se presenta en el limes romano, y exige al Senado de Roma que les entreguen tierras para poderse establecer; el hecho tan taxativo es recibido muy mal por el SPQR, la contestación fue más que negativa, y, para agravar más si cabe la situación les enviaron tropas legionarias al mando del cónsul Marco Lucio Silano, que al ser derrotado con estrépito dejó a los cimbrios con total libertad para campar a sus anchas. Entonces, este pueblo pudo extenderse por la Galia narbonense y penetrar en la Hispania septentrional. En la derrota crudelísima de la batalla de Arausio, el joven Sertorio aprendió lo suficiente como para tener el raciocinio obvio sobre lo que no se debería hacer en las legiones de Roma. Para agravar más la cuestión, el 6 de octubre del año-105 a.C., entre 6 y 8 legiones al mando del cónsul Gneo Malio Máximo y del inepto procónsul Quinto Servilio Cepión, este exterminador inmisericorde de lusitanos, y responsable directo del asesinato de Viriato por los turdetanos de Urso, Audax, Didalco y Minuros o Nicorontes, por aquello de que ‘Roma no paga traidores’; serían aplastados por una coalición de ambrones, cimbrios y teutones en la batalla de Orange. El procónsul sería expulsado del Senado. Sertorio huiría a nado atravesando el río Ródano y cargado con su armadura. Este prólogo analítico es lo que he prendido ofrecer para llegar al conocimiento de las bases narrativas vivenciales de Quinto Sertorio, protagonista de esta obra paradigmática.

«En el año 82 a.C., Quinto Sertorio, miembro del partido de los populares de Roma, llegaría a Hispania como procónsul con la misión de asegurar la provincia para una Roma atenazada por el poder de Lucio Cornelio Sila. Desde una posición de poder, Sertorio desafiaría la dictadura y el nuevo modelo de república de Sila, en lo que se convertiría en el epílogo de la cruenta primera guerra civil de Roma, y que vería aparecer un nuevo genio militar: Cneo Pompeyo Magno. Este riguroso ensayo pretende arrojar luz sobre el periplo de Quinto Sertorio en Hispania, reconstruyendo hechos, movimientos tácticos y estrategias, y analizando el porqué, el quién, el cómo y cuándo de cuanto conocemos, a partir de las dos fuentes principales de información como son los textos clásicos y la arqueología. Del mismo modo desentraña los factores que han ayudado a forjar el mito de Sertorio durante las épocas moderna y contemporánea, en un ejercicio de diferenciación entre Pasado -los hechos que realmente ocurrieron- y cuanto sabemos de ello y transmitimos, aquello que llamamos Historia». ¡Obra sobresaliente sobre un personaje fuera de serie, y merecedor de todo tipo de análisis. Diferente y riguroso! «Amicitiae nostrae memoriam sempiternam fore. ET. Ex nihilo nihil fit».

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