- Otra de batallitas, seguro.
- Bueno, la vida es un continuo batallar y la historia está llena de batallas contadas o por contar. Pero esta novela (ahora te digo de qué va), te aseguro que es mucho más que la descripción de una muy famosa contienda. Como te acabo de decir es de Víctor Fernández Correas y este autor con contarnos “batallitas”, que también, nos ofrece a través de su narrativa la posibilidad de meternos en la piel de los contendientes, conociendo sus cuitas personales, sus padecimientos, su propio lidiar con la vida, desde por qué o cómo han dado a llegar a uno u otro lado del frente, en determinado bando, o qué aspiran a alcanzar con su participación en esa lucha que, sin duda, nunca es del soldado sino de los que mandan, de los que se empecinan en escribir las grandes páginas de la historia que los aúpen al olimpo de los siempre recordados.
- Vale, pues habrás de decirme qué famosa batalla o guerra se describe en esta, parece que, muy interesante novela, porque, la verdad es que me has intrigado con eso de que los personajes están tan bien descritos.
- Así es, y no solo los personajes los cuales los muestra el autor con detallada descripción física y con la indumentaria con que se presentan en la acción, sea el campo de batalla, la taberna, o los salones de los castillos, se trate de hombre, mujer, noble o plebeyo e incluso si fuere esclavo, además de todo ello detallado con profusión de conocimientos, fruto de una muy exhaustiva documentación, Víctor Fernández nos introduce en los distintos ambientes en los que se desarrollan los acontecimientos haciéndonos partícipes de los olores, de los colores, de los sonidos, de los fríos o calores que los personajes padecen, de los ruidos del caballar, del silbar de los disparos, del sonido del agua en su discurrir por los ríos a veces teñidos del color del plasma vital.
- Sí, muy bonito que ha quedado, pero ¿me cuentas de qué batalla se trata?
- Ah sí, claro, claro. De toda la vida hemos oído aquello de que “a rey muerto, rey puesto”, ¿no?, pues no. Aquí no había rey puesto o sí pero no. Porque verás. A finales del siglo XVI, la sucesión de la corona portuguesa vacante tras la muerte del rey Manuel I sin descendencia lleva al conflicto en cuestión, o sea a la guerra que trata esta novela pues realmente serán dos los aspirantes que se consideran con derecho a aquel trono. Por un lado, el segundo de los Felipes españoles, el de El Escorial y por otro su primo portugués, bastardo por cierto, Antonio prior de Crato.
- Ah claro, esta es la famosa batalla de Alcántara que, comandada por Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, el III duque de Alba obtuvo la victoria del ejército español frente a las tropas portuguesas. Batalla que se desarrolló cerca de Lisboa, Portugal. Y cierto es que, como consecuencia de esta batalla, el rey Felipe II de España fue reconocido rey de Portugal como Felipe I y, creo recordar que tal reinado se prolongó desde la fecha de la batalla en 1580 hasta 1640 y que por demás ello supuso el apogeo del Imperio español.
- Pues así es. Pero quiero comentarte como antes dije, que la novela a más de dar cuenta de la batalla, siendo como bien dices que daría al traste con las pretensiones del bastardo portugués y reinaría nuestro segundo Felipe, carga las tintas descriptivas y emotivas en la labor del principal actor que no es otro que el Duque de Alba, el tercero por más señas. Es el protagonista y además el que da sentido de alguna manera, aunque no es el único que a ello contribuye, al título de la obra: HAMBRE DE GLORIA. Y, ¿por qué?, te preguntarás. Pues mira tú que, por aquel entonces, cuando, aún a regañadientes, el rey Felipe llama a Fernando Álvarez de Toledo, para darle el mando de las tropas que habrían de proporcionarle la corona de Portugal a España, el Duque de Alba se encuentra exiliado por expresa orden de Felipe II en el castillo de Uceda donde lo hubo desterrado a fin de expiar las culpas de una anterior desobediencia al rey de las Españas por parte del considerado por los historiadores como el mejor general de la época. Aún así su “rencorosa” majestad hará “de tripas corazón” y encomendará a nuestro protagonista la alta distinción de ponerse frente a los ejércitos españoles y ello aún cuando el general tiene ya una considerable edad que está mermando su paupérrimo estado físico, aunque no su mente de soldado que tantas glorias diera a su rey y a su nación.
- Vale, pero la susodicha batalla tuvo otros muchos protagonistas, a más del citado III Duque de Alba.
- Claro que sí y lógicamente no solo españoles sino muchos históricos personajes portugueses. Pero es que además en la novela hay que contabilizar también un gran número de personajes de ficción de que se vale el autor para dar cuenta de lo acaecido en aquellos años de finales del XVI entre Extremadura y Lisboa. Pero vuelvo a repetirte que la novela, histórica por supuesto, va en torno a este personaje, el dicho Duque, porque el novelista quiere contarnos y cantarnos si te vale, las luchas internas y los padecimientos personales de Fernando Álvarez de Toledo, tanto los físicos como sus desvelos y sufrimientos por verse olvidado de aquel rey al que tan denodadamente sirvió, al igual que lo hiciera con su padre el emperador Carlos. Y es que todo va en torno precisamente a la grandeza, a la fijación en la historia, al anhelo de alcanzar la gloria. Anhelo que comparten, cada cual con sus personales razones, el rey y el denostado Duque que ve en esta llamada del Rey su última oportunidad de saciar su hambre de gloria. Los personajes de ficción vienen a dar cuerpo a determinada trama que funciona pareja a la acción, lo que hace de la narración lo que en literatura viene a llamarse precisamente eso, una novela. Una novela donde la ficción, eso sí, no modifica los hechos históricos, sino que participa de los mismos verbos que se van conjugando cuyos infinitivos pueden ser: luchar o batallar, pero también servir, soñar, sobrevivir, perder, ganar, aclamar, traicionar, intrigar y sin ningún género de dudas, amar.
- Muy bien. La historia es muy conocida, esto es, que los hechos históricos que se desarrollan en la novela están reflejados cabalmente dando cuenta de la guerra entre felipistas y antonianos, según me cuentas. Pero, respecto a cómo se expresa el autor, cómo es su narrativa, si es amena la lectura o por el contrario es densa y compleja, me gustaría que me dijeras qué valor literario le otorgas.
- Ah, pues me alegro que me preguntes esto. Vamos, que lo deseaba fervientemente para poder expresarte cuánto he disfrutado de esta lectura precisamente por la narrativa fluida, ágil, con unos diálogos muy bien construidos y precisos que amenizan y proporcionan movimiento, pues hacen que el lector fije sus ojos no solo en el recorrido de cada renglón, de cada página, de izquierda a derecha, de arriba abajo, sino que también “mire” a cada personaje según pronuncia su frase, tal es el grado de acierto y significación que un buen diálogo puede generar y Víctor Fernández es un maestro de esta técnica. Y como antes hemos comentado, la perfecta ambientación y descripción de los espacios. Luego, por otra parte, añadir que la historia la “adorna” con determinadas poesías y canciones que evoca el protagonista principal lo que proporciona a la narrativa un valor añadido a modo de reflexión, de “color”, de ambientación casi musical. Todo ello contado por un narrador omnisciente que no estorba la acción, sino que se convierte en nuestros ojos como si contempláramos los hechos desde su misma óptica, al mismo tiempo y como un protagonista más en las tabernas, en el campo de batalla, en los salones o en la alcoba.
Hay otro aspecto que no quiero que se me pase comentar y es que la narración de “la batallita” o “batallitas”, porque hubo más de una hasta alcanzar la Corona de Portugal, junto con la trama “ficción” que da cuerpo a la novela y al desarrollo de las cuitas personales del Duque, sabedor de que sería su último servicio a la corona, aporta a lector determinados temas que le llevarán a reflexionar sobre la vejez, la ambición, la gloria, el honor, la supervivencia de los más desdichados, más aún si son mujeres y también sobre la esclavitud.
Como verás se trata de una novela que tienes que leer sí o sí, si amas la historia, la buena literatura y además gustas de pasar buenos ratos también de humor, porque de todo hay en esta viña tan bien labrada por Víctor Fernández Correas.
- Eh, espera. Se te olvida decirme algo. ¿Qué es eso de Rial, Rial?
- Pues eso: Rial, Rial. Pero … es que tienes que leer la novela. Mira, te citaré para terminar algunas frases que me impactaron y que, sin duda, son muy significativas y a ti también te darán qué pensar:
- No hay peor enemigo que el miedo. Paraliza, somete voluntades.
- La guerra es sangre y muerte. Desconfiad del que os hable de honor.
- Eres lo que eres mientras vives.
- No hay nada peor que hacerte ilusiones y que alguien las rompa con gozo.
- Olvida tu pasado para vivir el presente con vistas al futuro.
- Los reyes usan a los hombres como si fuesen naranjas. Primero exprimen el jugo y luego tiran la cáscara.
- Los recuerdos. Tan dolorosos … queman, incluso asfixian.
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