• Diario Digital | Jueves, 21 de Junio de 2018
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"Talión", la venganza de una enferma terminal, es el estremecedor debut del guionista Santiago Díaz

A pesar de que la sociedad ha logrado inhabilitar la antigua ley del talión, no ha podido desterrar la tentación muy humana de devolver golpe por golpe, ojo por ojo, diente por diente, de hacer pagar a los asesinos con la misma moneda. "Talión" de Santiago Díaz es la prueba irrefutable.

"Talión", la venganza de una enferma terminal, es el estremecedor debut del guionista Santiago Díaz

Cuando algún crimen especialmente horrendo nos sacude —y, desgraciadamente, los medios de comunicación nos los presentan con más frecuencia de la que quisiéramos— vemos cómo mucha gente sale a la calle reclamando un castigo ejemplar. Y más allá de los que no tienen rubor en manifestarse y pedir explícitamente venganza, ¿cuántos coinciden con ellos y sólo lo dicen en voz baja o lo reconocen en su fuero interno? Este es el perturbador espejo que esta excelente novela pone ante los ojos y la conciencia del lector. ¿Es lícito tomarse la justicia por la propia mano ante crímenes especialmente repugnantes? Esta es una novela de ficción, una magnífica novela criminal de las que no se pueden abandonar una vez empezadas, que presenta casos imaginarios; pero al lector le resultará inevitable poner en su lugar casos reales que han sacudido a la sociedad española en los últimos años: desde atentados terroristas hasta casos de violencia de género, pasando por asesinatos y violaciones de adolescentes, o —como el último que ha tensado a la opinión pública— de niños.

TaliónSiempre se ha dicho que, frente a la clásica novela de enigma, generalmente burguesa por sus ambientes y planteamiento —y que se limitaba al juego cerebral de resolver el misterio del crimen (Agatha Christie) —, la novela negra moderna presentaba una despiadada radiografía social. El género negro que inician maestros como Dashiell Hammett o Raymond Chandler y que, hasta hoy, han continuado otros muchos autores de primera fila, mete el bisturí en los problemas de nuestra sociedad (corrupción, violencia, injusticias…). A esa tradición pertenece "Talión", novela muy de esta época, además, por el modo explícito y descarnado en que muestra la violencia.

"Talión" se abre y se cierra con dos preguntas. La primera es la que se hace la protagonista, una periodista de sucesos de 38 años, cuando le dan apenas dos meses de vida a causa de un tumor cerebral: ¿qué hacer en ese breve plazo de tiempo? Su respuesta constituye el nudo de la novela. La segunda es la que la propia novela plantea a cada lector: ¿es justificable matar a asesinos especialmente sanguinarios cuando la justicia no les ha hecho pagar por sus crímenes? 

"Talión", cumpliendo las mayores expectativas de los aficionados al género en que se inscribe, va mucho más allá, incluyendo una serie de ingredientes que la convierten en una novela de una riqueza inusual. Estamos ante una novela de acción, pero en la que pesan mucho los sentimientos, que ofrece un retrato social, cuenta con una potente galería de personajes y contiene una tesis perturbadora que dará mucho que hablar.

La acción constituye la columna vertebral del estupendo thriller que es. El lector se ve atrapado en la peripecia de la protagonista, el cerco policial que se va estrechando sobre ella, la violencia brutal cuyos detalles se muestran en toda su crudeza. La tensión no sólo no decae, sino que se acentúa por el hecho de que la protagonista, debido a su enfermedad, se va viendo disminuida en sus facultades.

Junto a esa trama, construida con una agilidad extraordinaria y unos diálogos brillantes, los sentimientos de todo tipo de los personajes tienen un peso muy importante en la novela: la amistad, el amor, las relaciones familiares, el afán de justicia o el deseo de venganza, la reparación, la necesidad de atar, antes de irnos, los cabos sueltos que dejamos en la vida (aquello que no conseguían los personajes de El sexto sentido y les hacía volver, una vez muertos). El final, absolutamente emotivo, que cierra y anuda todas las historias, es la mejor muestra de esto último.

Ese aspecto se sostiene sobre un conjunto de personajes secundarios llenos de atractivo: la inspectora de policía, destrozada por dentro por el asesinato de su marido y uno de sus hijos a manos de ETA; su otro hijo, dominado por el deseo de venganza; la chica rumana obligada a prostituirse; Dimas, el muchacho con síndrome de Down capaz de construirse una vida autónoma, el personaje más inocente y quizá el único feliz de todo el relato (“la única persona que conozco que todo lo hace con una sinceridad apabullante, sin un resquicio de maldad”, dice Marta de él); el Pichichi, el pequeño delincuente que pudo haber sido una estrella del fútbol, un nuevo Raúl, y acaba devorado por la droga y el delito; Rodolfo Chisvert, el ladrón de guante blanco que ha encontrado el éxito casi al final de su vida…

"Talión" es también una novela muy actual que ofrece un convincente retrato de estos años. Muestra los efectos de la crisis (desde un crimen familiar cometido para heredar a la actividad de grupos de extrema derecha que promueven comedores sociales sólo para españoles), y muestra un Madrid oculto en el que se celebran orgías civilizadas junto al Madrid de los clubes de alterne, la prostitución callejera, la delincuencia y restaurantes y discotecas reconocibles por el lector. Dentro de esa faceta de la novela, un aspecto especial es el inframundo de la droga, una Cañada Real descrita con realismo feroz y tintes barojianos, con drogadictos que son como zombis, coches de lujo y ratas corriendo entre niños descalzos, la venta, como en un mercado, con todo lo necesario: cucharillas, balanzas de precisión, la propia droga; y algún latigazo (“durante unas horas comparto miserias con ellos y ayudo a la Condesa a buscarse una vena”) que recuerda a aquel de Cela al cerrar el relato de una tragedia: “el médico dijo que volvería”.

Santiago Díaz Cortés nació en Madrid en 1971. Tras trabajar durante cinco años en el Departamento de Ficción de Antena 3 Tv, ejerciendo de Delegado de Contenidos para series como Compañeros, Un paso adelante, Aquí no hay quien viva o Código Fuego, se dedicó por entero a la escritura de guiones. A lo largo de más de veinte años de carrera, ha trabajado para diferentes productoras y en numerosas series de éxito reconocidas con multitud de premios (Hermanas, El pasado es mañana, 7 días al desnudo, Yo soy Bea, El don de Alba, El secreto de Puente Viejo...). Ha escrito alrededor de 500 guiones emitidos en televisión.

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