Luis Cernuda: Un poema de “Un río, un amor”El poema que presentamos a continuación forma parte del tercero de los libros que componen La realidad y el deseo: “Un río, un amor”; obra de 1929, adscrita al surrealismo, aunque distante de los excesos del surrealismo francés. El tema de la composición es la lamentación del poeta por su penoso estado espiritual. Y, para articular este tema, el poeta compara su depresiva interioridad -plano real- con el viento -plano evocado-. Dicha comparación se extiende por catorce de los quince versos de que consta el poema para, en el quince, recordar, frente a la situación presente de desolación, una situación pasada de alegría, felicidad y dicha, de plenitud vital perdida.
Como el viento
Como el viento a lo largo de la noche,
amor en pena o cuerpo solitario,
toca en vano a los vidrios,
sollozando abandona las esquinas.
O como a veces marcha en la tormenta,
gritando locamente,
con angustia de insomnio,
mientras gira la lluvia delicada.
Sí, como el viento al que un alba le revela
su tristeza errabunda por la tierra,
su tristeza sin llanto,
su fuga sin objeto;
como él mismo extranjero,
como el viento huyo lejos.
Y sin embargo, vine como luz.
Luis Cernuda: Los placeres prohibidos. En La realidad y el deseo. Madrid, editorial Castalia, 2015.Colección Clásicos Castalia, núm. 125, págs. 120-121. Miguel J. Flys, editor literario.
El poema está dividido en cuatro estrofas, en las que se combinan versos endecasílabos y heptasílabos -más un dodecasílabo en el verso 9-. Aunque los versos son blancos y no hay rima (salvo en los versos 12-14, con rima asonante e-o), el esquema métrico es perfectamente regular. Es obvia la relación existente entre este cierto “clasicismo” en las formas métricas -con algunas leve concesión a las libertades vanguardistas- y la estructura perfectamente cohesionada con que se organiza el contenido del poema: Cernuda se compara con el viento para aludir a su estado anímico de abatimiento, y de ahí que a lo largo de poema vaya seleccionando vocablos que le sirven de apoyo para establecer dicha comparación (repárese en los 4, 6-7 y 12-13), cuyo plano real -la irrupción de la figura humana: el propio yo del poeta, en un estado de desolación ante su doliente realidad- se hace esperar hasta el verso 14 (“Como viento huyo lejos”). El poema avanza a ritmo lentísimo, hasta centrar la atención en el yo del poeta, en su interioridad maltratada. Y, en este sentido, son importantes las recurrencias -en los diferentes planos lingüísticos- para lograr este ritmo lento que ayuda a subrayar esa desesperación anímica en la que el poeta se encuentra. Y podemos observar al respecto: las reiteraciones sintácticas de los versos 1, 9 y 14 -plano real de la comparación que, además, sirve de título al poema-: “Como el viento”-; los verbos en gerundio: “sollozando” (verso 4), “gritando” (verso 6); incluso uno de estos verbos va acompañado de un adverbio en -mente: “gritando locamente” verso 6); los diferentes tipos de locuciones: “a lo largo de” (verso 1, locución preposicional; “durante”), “en vano” (verso 3, locución adverbial: “inútilmente”), “a veces” (verso 5, locución adverbial: “en alguna ocasión”); y también los adjetivos, aunque están elegidos con moderación: “cuerpo solitario” (verso 2), angustia de insomnio” [“insomne”] (verso 7), “lluvia delicada” (verso 8), “tristeza errabunda” (verso 10). A todo ello hay que añadir la lentitud rítmica que se deriva del carácter esticomítico de los versos, todos ellos terminados en pausa versal que, ademas, los signos ortográficos se encargan de marcar. Y no debe pasar desapercibida la función expresiva de los tiempos verbales y de las estructuras sintácticas de los dos versos con que se cierra el poema: el poeta que, sin embargo, vino de la luz (pasado de alegría), huye ahora como el viento (presente de incertidumbre y angustia),
Declamación del poema a cargo de Patricio D. G. https://www.youtube.com/watch?v=7iVH7UTU95Q
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