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Jorge M. Reverte
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Jorge M. Reverte (Foto: Javier Oliaga)

Entrevista a Jorge M. Reverte, autor de "Guerreros y traidores"

"A la República le dio muy buenos resultados este turismo de guerra"

Por Javier Velasco Oliaga
jueves 23 de octubre de 2014, 13:23h

Jorge M. Reverte es un maestro en alternar actividades. Alternó estudios, Ciencias Físicas y Periodismo. Una vez formado, trabajó de periodista en diversas publicaciones españolas de todo tipo, tanto prensa, radio, como televisión. Posteriormente alternó su oficio de periodista con el de escritor. Y como escritor ha turnado ficción y no ficción. Ahora toca no ficción después de haber publicado el año pasado la novela Gálvez entre los leones.

Acaba de publicar en Galaxia Gutenberg un nuevo ensayo histórico centrado en la Guerra Civil Española, en la que es una de las grandes autoridades en la materia. Guerreros y traidores. De la guerra de España a la guerra fría es el título de su nuevo libro, al que califica de "biografía coral", aunque en un principio su idea fue hacer una biografía del brigadista William Aalton, "un héroe que quiere ser héroe, pero no le dejan", así describe al protagonista principal de su ensayo histórico.

William Aalton fue uno de los 3.500 norteamericanos que vinieron a luchar a España en la Brigadas Internacionales, concretamente en el batallón Lincoln, formado casi en su totalidad por soldados de su misma nacionalidad, lo cual estuvo expresamente prohibido por las leyes
de Estados Unidos. Ningún americano podía luchar en el ejército de otro país. Fajado en el puerto de Nueva York como estibador y en las carreteras de su país como camionero, se rebelaba contra cualquier tipo de fascismo, bien sea militar o empresarial.

La guerra de España le llamó enseguida la atención. Quiso luchar al lado de la República y para ello cruzó clandestinamente el Atlántico en barco y Francia en trenes hasta ponerse en la frontera española. En España conquistó una efímera fama en el asalto del fuerte Carchuna, sito en la provincia de Granada, muy cerca del Mediterráneo. El libro cuenta su periplo por España y, posteriormente, por otros países ya en tiempos de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Fría.

William Aalton representa muchas más cosas que un soldado. "Representa todos los conflictos que le superan. Su crisis como homosexual", apunta el escritor madrileño. La homofobia estaba tan acendrada en los partidos comunistas que uno de sus amigos, Irving Goff, le llegó a denunciar por su condición sexual, forzando la expulsión del partido. Algo que no nos es muy extraño, viendo lo que está sucediendo en países que se dicen demócratas como Rusia. "En época de guerra esa homofobia se exacerba", matiza Reverte.

Otra de las frustraciones de Aalto era que quería ser poeta, "para lo cual no tenía condiciones", apunta el autor. Eso le hacía buscar amistades entre poetas y escritores, como W.H. Auden. Porque si fue algo la guerra civil, es muy literaria. Por España o, mejor dicho, por la
parte del país leal a la República pasaron grandes escritores como George Orwell, André Malraux, John Dos Passos o Ernest Hemingway, estos dos últimos pasan por las páginas del libro. "Dos Passos es un escritor con mucha hondura, Hemingway era un gran periodista, un gran vendedor", opina y añade "a la República le dio muy buenos resultados este turismo de guerra. Fueron mucho más inteligentes los republicanos en este aspecto que los franquistas, que tenían censuras de todo tipo, sobre todo de cuestiones militares"

Rafael Alberti, por el que no tiene ninguna simpatía y su mujer María Teresa León supieron manipular a escritores y periodistas con fastuosas fiestas en el palacete de Marqués del Duero, haciendo correr el alcohol, cuando a escasos kilómetros, en la Ciudad Universitaria y en la Casa de Campo lo que corría por el campo era la sangre. Entre trago y trago, Hemingway o Herbert Matthews, corresponsal del New York Times, buscaban héroes americanos para sus lectores.

Pese a ese esfuerzo propagandístico que hicieron los escritores americanos, la República tuvo un decisivo problema, "la no intervención de los británicos fue determinante. Sin ellos, los franceses no se atreverían a ayudar a la República por riesgo a un posible golpe de estado",
cree Jorge M. Reverte. En su opinión otro de los factores determinantes fue que "el ejército estaba muy dividido. Las brigadas anarquistas fueron un desastre, muchos de sus componentes no tenían ningún espíritu de lucha". Sólo el grupo de Cipriano Mera se mantuvo a la altura requerida.

Reverte cree que en la primera mitad del año 1937 las tropas estaban igualadas, con cierta superioridad aérea y con un fuerte contingente de tanques soviéticos. Pero las tropas dejaban mucho que desear, en especial, por el férreo control político que había; si a eso sumamosque las tropas internacionales que llegaron lo hicieron sin una mínima preparación, ya que no eran hombres de armas, sino de ideas, el futuro parecía claro. Por el contrario, la férrea organización franquista del ejército rebelde llevaba todas las de ganar.

"La decisión de disolver el ejército de Casares fue el comienzo del fin. Si a eso añadimos que la República no confió en la Guardia Civil, -la mitad permanecieron fieles-, ni en los guardias de Asalto, la conclusión está clara", enumera el periodista y escritor. "La indisciplina era enorme en las tropas republicanas", apostilla. Además los soviéticos enviaron bastantes asesores, pero no tropas, por miedo a extender el conflicto y provocar una guerra.

Con Guerreros y traidores, reverte ha querido cambiar el sistema de narración, "he preferido hacerlo con otro tono, hablando de los alrededores de la guerra, de sus circunstancias, ya que me pareció increíble que a Aalto le echaran del partido comunista por homosexual", subraya. "Tenía todas las virtudes para ser un héroe y un poeta y escritor, pero no le acompañó el talento", menciona. Le retrata en toda su evolución personal, con sus vicisitudes, sus problemas y sus incertidumbres, para convertirlo en un personaje literario. Por su personalidad, desubicado, pero siempre fiel a sus ideales, hasta tal punto que cuando el FBI podría haberlo expatriado, no lo hizo porque se opuso a delatar a sus compañeros de partido.

"Aalto es un personaje con aristas, más interesante que su delator Irving Goff que era una persona lineal, sin fisuras, hasta el punto de delatar a sus amigos porque el partido está por encima de la amistad", explica el autor de la saga de Gálvez. William Aalto. Podría haber sido un personaje para una novela, pero lo desestimó. En novela o en biografía es un gran protagonista. A Jorge M. Reverte lo que le interesa es escribir de una manera u otra. "Lo que me gusta es contar una historia", concluye.

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