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Vista de la exposición Pioneras
Vista de la exposición Pioneras (Foto: José Belló Aliaga)

Se inaugura en el Museo Nacional Thyssen- Bornemisza la exposición: "PIONERAS. Mujeres artistas de la vanguardia rusa"

Hasta el 16 de junio de 2019

domingo 03 de marzo de 2019, 11:02h
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A comienzos del siglo XX, se fraguó un renacimiento cultural sin precedentes en el Imperio Ruso. La vida artística se llenó de exposiciones y exaltados manifiestos que combinaban influencias de corrientes vanguardistas extranjeras con aspectos genuinos de la cultura rusa.
  • Tres obras, una de 1915, Bodegón: instrumentos, a la izquierda y las otras dos de 1918, todas bajo el título de Arquitectura pictórica. Liubov Popova

    Tres obras, una de 1915, Bodegón: instrumentos, a la izquierda y las otras dos de 1918, todas bajo el título de Arquitectura pictórica. Liubov Popova

  • Marta Ruiz del Árbol, comisaria del montaje y conservadora del Museo Thyssen, durante su intervención en la presentación de la exposición

    Marta Ruiz del Árbol, comisaria del montaje y conservadora del Museo Thyssen, durante su intervención en la presentación de la exposición

  • Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen, durante el acto de presentación

    Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen, durante el acto de presentación

Este acontecimiento excepcional tuvo además una característica que lo diferenció del resto de los movimientos artísticos de la época: la conocida como vanguardia rusa contó con una participación femenina no solo muy numerosa, sino también extremadamente activa y relevante. Algunas de las más destacadas artistas de este movimiento forman parte del montaje especial Pioneras. Mujeres artistas de la vanguardia rusa, que ha sido presentado en la Sala 43 del Museo Thyssen- Bornemisza, por Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen y Marta Ruiz del Árbol, comisaria del montaje y conservadora del Museo Thyssen.

LA EXPOSICIÓN

La exposición reúne una selección de 12 obras de las colecciones del museo de Natalia Goncharova, Alexandra Exter, Olga Rózanova, Nadeshda Udaltsova, Liubov Popova, Varvara Stepanova y Sonia Delaunay, además de textos, biografías y fotografías. Todas ellas crecieron y se formaron en un régimen que se aferraba a los valores de la época preindustrial y, sin embargo, se convirtieron en pioneras de la creación, difusión y defensa de los nuevos lenguajes artísticos que fascinaron y escandalizaron a partes iguales a la sociedad rusa y europea de comienzos de siglo.

Jóvenes, inteligentes, libres y rebeldes no formaron un grupo, aunque muchas de ellas se conocieron e influyeron mutuamente. Sus nombres están asociados a los diferentes movimientos que se sucedieron durante los últimos años de la Rusia de los zares y sus carreras habían alcanzado la madurez cuando, en 1917, triunfó la Revolución de Octubre. Con su ímpetu y determinación no solo consiguieron integrarse en completa igualdad en la vanguardia, sino que en muchos sentidos la lideraron, marcando un importante hito en la historia del arte.

NATALIA GONCHAROVA

Natalia Goncharova (Negaievo, 1881-París, 1962) Desde sus primeras obras de finales de la década de 1900, Goncharova combinó a la perfección un interés por los movimientos de vanguardia europeos con la búsqueda de inspiración en el folclore y las raíces populares rusas. Tras esta primera fase neoprimitivista, donde se apreciaba la admiración por Gauguin y Matisse, se interesó por el cubismo y el futurismo, y finalmente desarrolló, junto a Larionov, el rayonismo. Este movimiento, basado en las teorías científicas de la luz, convertía el espacio pictórico en una reflexión sobre la acción y la refracción de los rayos lumínicos.

ALEXANDRA EXTER

Alexandra Exter (Belostok, 1882-Fontenay-aux-Roses, 1949) fue una figura clave en las conexiones entre la vanguardia rusa y las corrientes artísticas que se estaban desarrollando en Europa occidental. Su temprano interés por la escena parisiense la llevó a pasar largas temporadas en la capital francesa a partir de 1907, donde conoció entre otros a Pablo Picasso y Georges Braque. Cautivada por las posibilidades del nuevo lenguaje cubista, lo adoptó inmediatamente y se convirtió en una de sus principales embajadoras en Rusia. El contacto con el matrimonio Delaunay y con los futuristas italianos hizo que se interesara por la introducción del movimiento en sus obras y confirmó su apuesta por el color. Al estallar la Gran Guerra volvió a su país donde, atraída por la obra de Kazimir Malévich, realizó sus primeras obras no figurativas. Durante estos años inició sus colaboraciones teatrales y, a partir de 1921, diseñó moda.

OLGA RÓZANOVA

Olga Rózanova (Melenki, 1886-Moscú, 1918) está considerada una de las artistas más originales de la vanguardia rusa que destacó tanto por su firme apuesta a favor de un arte no figurativo, como por su continua búsqueda de nuevas formas de expresión. Sus inicios estuvieron ligados al futurismo que conoció de la mano del poeta Alexei Kruchenykh, inventor del lenguaje experimental zaum. La artista no solo colaboró en el diseño de numerosas publicaciones futuristas, sino que ella misma comenzó a escribir poemas transracionales. En paralelo, pintó sus primeras obras de estilo cubofuturista, donde el color ya era su preocupación principal. Resultaron tan innovadoras, que Filippo Marinetti decidió incluirlas en la Primera Exposición Futurista Internacional de Roma, en 1914.

NADESHDA UDALTSOVA

Nadeshda Udaltsova (Orel, 1886-Moscú, 1961) estuvo vinculada al cubismo desde que, en noviembre de 1912, viajó junto a su amiga Liubov Popova a París. Con ella asistió a las clases de Jean Metzinger y Henri Le Fauconnier en la Académie de La Palette y, a partir de entonces, este lenguaje se convirtió en la base fundamental sobre la que construyó unas obras que se consideran la mejor manifestación de este movimiento en Rusia. Tras la Revolución de 1917, participó activamente en diversas iniciativas culturales e impartió clases. También fue miembro del Instituto Estatal de Cultura Artística (Injuk), aunque lo abandonó en 1921 por discrepancias con los artistas de la corriente constructivista, que defendían el abandono de la pintura como práctica artística.

LIUBOV POPOVA

Liubov Popova (Ivanovskoie, 1889-Moscú, 1924) Desde muy temprano, Popova combinó su fascinación por el arte antiguo ruso con numerosos viajes familiares por toda Europa. El arte clásico italiano, en especial los fundamentos compositivos del estilo renacentista, dejaron una imborrable huella en ella. Interesada también por las corrientes artísticas contemporáneas, viajó a París en 1912 con su amiga Udaltsova, donde entró en contacto con el cubismo. Una nueva estancia en Italia le permitió conocer de primera mano el futurismo, combinando ambos lenguajes en sus obras. Posteriormente, su interés osciló entre el suprematismo y el constructivismo, aunque manteniendo siempre una clara independencia artística. En 1921, junto a otros artistas del Instituto Estatal de Cultura Artística (Injuk), renunció a la pintura de caballete e inició una importante carrera como diseñadora gráfica, textil y escenógrafa.

VARVARA STEPANOVA

Varvara Stepanova (Kaunas 1894 - Moscú 1958) La más joven de las pioneras admiró, durante los primeros años de su carrera, a los poetas futuristas y, en 1917, comenzó a escribir poemas transracionales que se convirtieron en la base de una serie de libros manuscritos en los que, siguiendo a Rózanova, combinaba texto y formas abstractas. Su entusiasmo por el triunfo de la Revolución de Octubre, la llevó a poblar sus obras con personajes que representaban el ideal (robótico, eficiente y dinámico) de la era socialista. En septiembre de 1921, se unió al grupo de artistas que decidieron abandonar la pintura de caballete. Stepanova, única artista de su época con formación en artes aplicadas, expandió sus ideas al terreno del diseño de vestimenta y textil, a la decoración de espacios públicos y teatrales y se convirtió en una de las principales representantes del constructivismo.

SONIA DELAUNAY

Sonia Delaunay (Odesa, 1885-París, 1979) A pesar de haber pasado la mayor parte de su vida en París, todo en la vida y la obra de Sonia Delaunay parece conectar con sus orígenes rusos. Su defensa a ultranza del color, la apuesta por la abstracción y el interés por expandir sus ideas artísticas a todos los objetos de la vida cotidiana, se asemejan enormemente a los principios estéticos que defendían muchos de sus compatriotas de la vanguardia en Rusia, con los que mantuvo contactos. En la capital francesa, Sonia pronto se convirtió en una figura clave para la vanguardia gracias a la aventura simultaneísta que emprendió junto a Robert Delaunay, su marido desde 1910. Juntos investigaron los contrastes de color y la disolución de la forma a través de la luz, lo que los encaminó a la abstracción.

El montaje se completa con un vídeo sobre la restauración de las obras Pesca (Pescadores) (1909), de Natalia Goncharova, y Jugadores de billar (1920), de Varvara Stepanova. La pintura rusa de comienzos del siglo XX, así como la de otras vanguardias históricas, plantea problemas de conservación y por eso es supervisada regularmente. La restauración de estos dos lienzos permite analizar algunas de las problemáticas comunes a las obras de este periodo y contribuir a su mejor conservación.

Autor de los vídeos y de las fotografías: José Belló Aliaga

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