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"La Reconquista. Ideología y justificación de la Guerra Santa Peninsular", por VV. AA.

Editorial La Ergástula
Por José María Manuel García-Osuna Rodríguez
martes 03 de agosto de 2021, 13:00h
La Reconquista
La Reconquista
Está claro que hoy existe una importante discusión, sobre qué fue lo que ocurrió en aquel año 722 en la Covadonga. Uno estima, y soy historiador, que algo ocurrió y no muy bueno para los seguidores del profeta Muhámmad. Está claro que las cifras son exorbitantes, sobre todo en el lado sarraceno. “El primer retroceso territorial irreversible del Imperio musulmán, al menos, en Occidente. Se trata de una batalla decisiva en la historia de España”.

Otro autor, como lo es R. Collins indica: “Su importancia puede no haber sido tan grande en el momento como posteriores interpretaciones lo hacen aparecer”. L. A. García Moreno escribía sobre: “Hablando de la supuesta batalla de Covadonga”. A. Bronisch acepta la valoración positiva del hecho: “Que la dimensión y significado de esta victoria fuesen presentados después con exageración en el lado cristiano”. Th. Desware insiste en que el relato de la conflagración es de tipo providencialista. P. Heniet realiza sugerentes contribuciones: “A la primera victoria (o supuesta victoria) de los cristianos contra los musulmanes después de la invasión musulmana de 711”. Los relatos de los cristianos se fundamentan en dos de la época del rey Alfonso III “el Magno” de León, el Rotense y el Ovetense.

El relato identifica, con absoluta nitidez, el lugar geográfico donde se produce la propia batalla, el monte Auseva, situado en los Picos de Europa, muy cerca de la futura capital del Asturorum Regnum, es decir Cangas de Onís. Las tiendas de los mahometanos, una exageración rótense indica la existencia de 187.000 ante la coba dominica, donde desde una ventana Pelayo podía dialogar con los infieles y defender sus presupuestos bélicos. La ovetense la define como la coua sancte Marie. Ambas versiones indican la existencia de una poliorcética contra la cueva. La Crónica de Alfonso III el Magno describe con toda precisión la identidad prístina de los enemigos enfrentados. Como es de rigor, por parte del bando cristiano será Pelayo o Belay el Rumí quien domina la narración. La rotense lo define como un visigodo espatario de los reyes visigodos Witiza y Roderigo. “Es decir, un hombre de elevada condición social cuyas responsabilidades, en el contexto del ‘officium palatinum’ visigodo, probablemente no se reducían en exclusividad a las militares”.

Pelayo siente como la presión de los musulmanes le agobia sobremanera, y de esta forma, con su hermana, se establece en el solar de los ástures transmontanos. El walid agareno de Gegione-Gijón, un beréber llamado Munuza le envía como embajador a Córdoba, causa legationis, momento en que realiza el rapto marital de la hermana de Pelayo. “La incorfomidad de Pelayo con esta abusiva situación es la que le habría llevado a madurar un plan, previamente concebido, para obtener la ‘salvación de la Iglesia’”. Será Tariq el que decida aprisionar a Pelayo, y llevarlo detenido a presencia del walid de Al-Andalus. No consiguen evitar su huída, y se prepara un poderosísimo ejército mandado por un tal Alqama, acompañado por el fementido obispo metropolitano hispalense Oppa. Se le permitirá negociar con Pelayo, antes de que la milicia entre en acción. Sánchez-Albornoz, ayudado de materiales provenientes de las crónicas árabes, realizó esfuerzos infructuosos historiográficos para tratar de avalar lo histórico real de esta versión, ayudado el hecho por un truculento asunto sexual. Se define a Pelayo como hijo del duque Favila, es semine regio, que es elegido como el caudillo principal de los ástures. La Crónica de Alfonso III el Magno de León localiza, de forma fehaciente las circunstancias, es destacable el famoso y conocido diálogo entre Oppa y Pelayo; el caudillo cristiano se niega a realizar cualquier tipo de pacto, la resistencia es clara, “la salvación de España. Spanie salus”.

La cronología de la batalla tiene hechos disimiles, algunos datos apuntarían a una fecha más temprana, verbigracia 718, aunque esta pueda ser la relativa a la elección de la jefatura de Pelayo por el concilium de los ástures. El historiador castellanista abulense se aproxima y defiende la fecha del 722. Pelayo es y no existe ninguna duda relativa a que es un personaje histórico sensu stricto. El testimonio más antañón sobre el futuro rey Pelayo proviene del Laterculus regum Ovetensium, que se puede fechar en los primeros años del rey Alfonso II el Casto de Oviedo. “Allí se afirma que, tras la expulsión de los godos de su reino en 711 por parte de los sarracenos, y tras cinco años de dominio de estos últimos en ‘Ispania’, Pelayo comenzó su reinado”. En suma, con estas pinceladas pretendo realizar un acercamiento mínimo a este volumen, muy prestigioso, de más de 500 páginas, que estimo es lo definitivo, hasta ahora, sobre ese fenómeno histórico único en Europa como fue la Reconquista. “Duos habet et bene pendentes. Deo gratias!”

Relación de autores del libro:

JAVIER ALBARRÁN IRUELA; MARTÍN ALVIRA CABRER; CARLOS DE AYALA MARTÍNEZ; ABIGAIL BALBALE; CARLOS BARQUERO GOÑI; BÁRBARA BOLOIX GALLARDO; ALEXANDER BRONISCH; STEFANO M. CINGOLANI; ISABEL CRISTINA F. FERNANDES; FRANCISCO GARCÍA FITZ; ALEJANDRO GARCÍA SANJUÁN; MARÍA ALEGRÍA MARQUÉS; FERMÍN MIRANDA GARCÍA, FRANCISCO J. MORENO MARTÍN; LUÍS FILIPE OLIVEIRA; J. SANTIAGO PALACIOS ONTALVA; DAVID PORRINAS GONZÁLEZ; MARTÍN RÍOS SALOMA; LUÍSA TRINDADE.

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