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Nuestro poema de cada día
Audiencia de Soria
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Audiencia de Soria

Antonio Machado camino de París. (En Campos de Castilla). [Despedida del paisaje soriano, en 1910, I]

En "Campos de Soria", Antonio Machado retrata la vida rural y el paisaje de Soria, evocando tanto su belleza como su decadencia. A través de imágenes vívidas del trabajo en el campo y la melancólica descripción de la ciudad, expresa su profundo amor por esta tierra, a pesar de su ruina.
CXIII
Campos de Soria
IV
¡Las figuras del campo sobre el cielo!
Dos lentos bueyes aran
en un alcor, cuando el otoño empieza,
y entre las negras testas doblegadas
bajo el pesado yugo,
pende un cesto de juncos y retama,
que es la cuna de un niño;
y tras la yunta marcha
un hombre que se inclina hacia la tierra,
y una mujer que en las abiertas zanjas
arroja la semilla.
Bajo una nube de carmín y llama,
en el oro fluido y verdinoso
del poniente, las sombras se agigantan.

Antonio Machado: Poesía completas. Madrid. Espasa Libros, 1988, 13.ª edición.
Colección Austral, A-33. Manuel Alvar, editor literario.

El poema “Campos de Soria”, incluido en Campos de Castilla, y compuesto por nueve partes, le sirve a Machado para plasmar, en versos emocionados, su visión de las tierras sorianas: el paisaje y sus gentes, la vida rural en las diferentes estaciones -a excepción del verano-, la ciudad de Soria... Las partes VII-IX forman un bloque unitario, y son una amorosa despedida de esos paisajes y gentes tan allegados a la sensibilidad de Antonio Machado, acaso cuando el autor va a marcharse a París, a fines de 1910, acompañado de Leonor Izquierdo.

En la parte IV asistimos a la caída de la tarde: “las figuras del campo” -el labrador arando con la yunta de bueyes; la mujer, tras él, arrojando las semillas; y el pequeñuelo en una rudimentaria cuna vegetal, ubicada “bajo el pesado yugo”- se muestran, al contraluz, gigantescas. Es esta una imagen de un atardecer, presidido por labores agrícolas, muy similar a la que ofrece Pío Baroja en este breve texto:

“Las lomas grises, pedregosas y áridas, tomaban color de cobre, y sobre el cobre y el oro viejo de las colinas se destacaban los riscos como castillos ciclópeos, amarillos y rojos, formados por calizas coloreadas. / El río, como un espejo, reflejaba el cielo, entre cerros parduzcos, y volvía a aparecer después de la amarillez del campo. / Al caer de la tarde, el labrador, arando con sus mulas o con sus bueyes en la soledad, tomaba aire solemne, y, al destacarse a contraluz, se le veía, como a las yuntas, gigantesco”.

[Cf. La nave de los locos, 5, VI. Madrid, ediciones Cátedra/Caro Raggio, 2011 (1987). Colección Letras Hispánicas, núm. 269. Francisco Flores Arroyuelo, editor literario. La obra es la segunda parte de la “Trilogía de Chipiteguy”, y constituye el tomo XV de las Memorias de un hombre de acción. Adviértanse los efectos cromáticos pintando el crepúsculo vespertino: lomas grises que adquieren tonalidades cobrizas (“color de cobre”), colinas doradas (“oro viejo”), riscos “amarillos y rojos”, cerros “parduzcos”, campo amarillo; y un par de símiles para hacer más plástico ese colorido que la luz crepuscular inyecta al paisaje: si los riscos parecen “castillos ciclópeos”, el río es “como un espejo” en que se refleja el color del cielo].

Antonio Machado ha recurrido a la silva arromanzada, combinando heptasílabos (versos 2, 5, 7, 8 y 11) con endecasílabos (versos 1, 2, 4, 6, 9, 10, 12, 13 y 14), y manteniendo la asonancia /á-a/ en los versos pares. Y un único encabalgamiento en los versos finales: “en el oro fluido y verdinoso / del poniente” (adviéftase que Machado ha preferido el adjetivo “verdinoso” a “verdoso”, aunque ambos significan “que tira a verde”). Y hablando de adjetivos, el poeta los emplea en función del ritmo: ha preferido la anteposición al nombre de un solo adjetivo, si bien la cualidad expresada ya está incluida en su propia significación (verso 2: “lentos bueyes”; verso 5: “pesado yugo”; verso 10: “abiertas zanjas”); y, en un solo caso, la anteposición y posposición simultánea al nombre, facilitando una mejor percepción de la aliteración de dentales (verso 4: “negras testas doblegadas”); y, asimismo, tiene valor adjetival la construcción del verso 12 “nube de carmín y llama” [nube ‘carmesí y ardiente’]. No cabe duda de que con estos dos veros (12 y 13) -y toda su fuerza plástica-, Machado recoge la intensa luminosidad del cielo en el ocaso, cuando el sol se oculta en el horizonte. Y precisamente esos momentos le permiten exclamar: “¡Las figuras del campo sobre el cielo!” (verso 1); y de ahí que en plena coherencia semántica, sean estas las palabras que cierran el poema “las sombra se agigantan”; lo que no pasa de ser un emocionado reconocimiento a la laboriosidad y amor a la tierra del campesino castellano.

VI
¡Soria fría. Soria pura,
cabeza de Extremadura,
con su castillo guerrero
arruinado, sobre el Duero;
con sus murallas roídas
y sus casas denegridas!
¡Muerta ciudad de señores
soldados o cazadores;
de portales con escudos
de cien linajes hidalgos,
y de famélicos galgos,
de galgos flacos y agudos,
que pululan
por las sórdidas callejas,
y a la media noche ululan,
cuando graznan las cornejas!
¡Soria fría! La campana
de la Audiencia da la una.
Soria, ciudad castellana
¡tan bella! bajo la luna.


Apoyo léxico.

Arruinado. Destruido, desmantelado. Roídas. Lentamente desgastadas. Denegridas. Que presentan un color que tira a negro. Agudos. Puntiagudos, afilados. [El adjetivo se está aplicando, con gran acierto, a los galgos, perros -de caza- muy ligeros, con la cabeza pequeña, los ojos grandes, el hocico puntiagudo, las orejas delgadas y colgantes, el cuerpo delgado, y el cuello, la cola y las patas largas]. Sórdidas. Sucias, miserables y pobres. Ulular. Aullar: Producir el perro una voz triste y prolongada. Audiencia. El Palacio de la Audiencia de Soria es hoy en día un centro cultural donde se realizan exposiciones, se representan obras de teatro, se imparten conferencias...

Y a propósito de “Soria Cabeza de Extremadura, es el propio Ayuntamiento de Soria el que nos explicaba, en el año 2015, este lema que figura en la orla del escudo de la ciudad:

https://elige.soria.es/soria-cabeza-de-extremadura/

Antonio Machado nos ofrece en esta VI parte una melancólica visión de la bella y decrépita ciudad de Soria -en un paradójico desacuerdo entre el sentimiento y la razón-; y en un sencillo lenguaje poético que no necesita de complicadas imágenes para alcanzar un inigualable poder de comunicación.

El poema, de indiscutible calidad literaria, está compuesto por 20 versos -19 octosílabos y un tetrasílabo, el 13- distribuidos en tres convencionales agrupaciones estróficas de entonación exclamativa -de 6, 10 y 4 versos, respectivamente- con rimas consonantes -ocho de las cuales contienen la vocal velar /u/ tónica, que les confiere una especial sonoridad-, distribuidas aleatoriamente según el siguiente esquema:

aabbcc

ddeffeghgh

ijij.

El empleo de los signos de exclamación impregnan la expresión de un valor lírico que trasciende la objetividad del paisaje descrito.

En el segundo verso, Machado, al llamar a Soria “cabeza de Extremadura”, está aludiendo a una importante faceta de su pasado histórico: Soria fue sede del Honrado Concejo de la Mesta, y de ella partían las ovejas hacia los pastizales extremeños, convertidos en invernaderos de los ganados trashumantes. Y en esta primera estrofa, conformada por seis versos octosílabos con tres rimas consonantes gemelas: [-úra/-éro/-ídas], Machado sintetiza con delicado acierto poético la impresión de ruina y decadencia que la evocación de Soria le suscita: el castillo está arruinado (verso 4); las murallas, roídas (verso 5); y las casas, denegridas (verso 6). La presencia de palabras con consonantes vibrantes (guerrero, arruinado, Duero, murallas, roídas, denegridas) da una mayor fuerza a esa idea de “ciudad decadente” que de Soria tiene el poeta, expresada en esta estrofa con un estilo nominal que prescinde de verbos y concentra la atención en una adjetivación deprimente (castillo guerrero / arruinado”; “murallas roídas”; casas denegridas”. El panorama no puede ser más desolador: castillo, murallas, casas...

La segunda combinación estrófica está formada por diez versos, todos los cuales son octosílabos, excepto el 13 -del poema-, que es tetrasílabo -“que pululan”-. Las rimas consonantes, al margen de su dificultad, no resultan gratas (versos 7-8: /-óres/; versos 9-12: /-údos/; versos 10-11: /-álgos/: versos 13-15: /-úlan/; versos 14-16: /-éjas/). Los cuatro primeros (versos 7-10) evocan el glorioso pasado de “ciudad de señores / soldados o cazadores” (versos 7, 8), con escudos nobiliarios que presiden las fachas de antiguas casonas (versos 9, 10); pero ya anticipa Machado, encabezando la estrofa con un certero adjetivo, que la ciudad está “muerta”, y la gloria del ayer contrasta dramáticamente con la miseria del hoy: sórdidas callejas (verso 14) por las que pululan (verso 13) famélicos galgos (verso 11), tan hambrientos, que por su figura son agudos (verso 12). Las sensaciones auditivas son también desagradables, y a ello contribuyen los vocablos esdrújulos (famélicos, sórdidas) y la propia significación de los verbos: los galgos ululan (verso 15), graznan las cornejas (verso 16), y ambos animales emiten su voz característica al unísono.

Los cuatro versos finales (estrofa con octosílabos de rima consonante cruzada: /-ána/ -versos 17/19-, /-úna/ -versos 18/20-), aun recalcando la frialdad del clima soriano -“Soria fría”-, encierran la manifestación de todo el amor que Machado siente por Soria, “ciudad castellana / ¡tan bella! bajo la luna” (versos 19 y 20, donde la sonoridad produce un efecto de mayor eufonía, en consonancia con el contenido expresado); y ello coincidiendo con el tañido de la campana de la Audiencia indicando la una de la madrugada.

En definitiva, Machado nos ha ofrecido la evocación, en una noche de luna, de la ciudad de Soria, empobrecida y descuidada, pero bellísima a sus ojos y a su sensibilidad.

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El palacio de la antigua Audiencia Provincial de Soria, situado en la Plaza Mayor, fue declarado Bien de Intrerés Cultiral (BIC), por su valor histórico y arquitectónico, mediante el Acuerdo de la Junta de Castilla y León 83/2021, de 29 de julio (BOE de 25 de agosto de 2021). Es un edificio neoclásico del siglo XVIII, reconvertido en centro cultural.

https://patrimoniocultural.jcyl.es/web/es/palacio-antigua-audiencia-soria.html

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