Durante su reinado en el Protectorado español en Marruecos, Alfonso XIII se enfrentó a acusaciones de interferir en las campañas militares. Se le responsabilizó del célebre desastre de Annual, un hecho que la oposición republicana utilizó políticamente para socavar su reputación y popularidad. Sin embargo, ¿fueron estas acusaciones verídicas o meras calumnias con el objetivo de derribar la Monarquía constitucional? ¿Qué papel desempeñó el Rey en las campañas de 1909, 1911, 1920 y 1921? Además, es relevante cuestionar su relación con los altos mandos militares en Marruecos. Se afirmaba que su Cuarto Militar servía como un medio para controlar al Ejército, ignorando a sus ministros de Guerra al otorgar grados y ascensos. ¿Qué evidencias presenta este libro al respecto? ¿Fue la difamación una estrategia utilizada por la oposición antisistema para desestabilizar la Corona? El lector podrá conocer los ataques dirigidos hacia el Rey y al infante Alfonso desde algunos escaños del Congreso, así como la dedicación y labor social que la Familia Real llevó a cabo con los soldados y sus familias. La campaña de reconquista de 1921 se describe a través de la participación de cinco príncipes de la Casa de Borbón. ¿Por qué ahora un libro sobre Alfonso XIII y las calumnias que sufrió? En 2021 se publicaron numerosos libros y artículos sobre el centenario del Desastre de Annual que, si bien renovaron la historia militar, sin embargo no investigaron la supuesta responsabilidad del rey y repitieron las viejos bulos de siempre sobre un supuesto telegrama que envió al general Fernández Silvestre animándole a tomar la bahía de Alhucemas saltándose órdenes del alto comisario. Fue una mentira. ¿Cuánto tiempo le ha costado elaborar el libro? Unos tres años porque tuve que investigar bastante en archivos como el Archivo General del Palacio Real de Madrid, donde encontré fuentes inéditas como el archivo del Gabinete Telegráfico de la Casa Real y legajos que no habían sido clasificados todavía o el Archivo General de la Administración donde se encuentran fondos del Ministerio de Estado y de la Presidencia de Gobierno. También investigué en archivos militares y en aquellas fuentes que están en red, como el Expediente Picasso y numerosa prensa. ¿Es el momento adecuado para dar a conocer los infundios que hubo sobre su persona? Creo que sí porque la Segunda República es un periodo que desde hace 20 años se está revisando minuciosamente y, precisamente, en el otoño de 1931 las Cortes Constituyentes fueron las que juzgaron, en ausencia, a Alfonso XIII. Le acusaron de enriquecimiento ilícito lo que el historiador Guillermo Gortázar en su libro Alfonso XIII, hombre de negocios (1986) demostró que era falso, desvelando el informe final de la investigación de las Cortes republicanas que no encontró pruebas contra el rey. Por ello, decidieron no publicarlo y ha sido una "escritura silenciada" durante décadas. Faltaba, en mi opinión, investigar sobre la siguiente acusación contra el rey: su militarismo y su supuesta responsabilidad en el Desastre de Annual. "El rey calumniado" se centra en el periodo de la guerra del Rif. ¿Qué influencia real tenía el monarca sobre el ejército? Alfonso XIII supo perfectamente que el Ejército era uno de los pilares del sistema político que heredó por lo que su relación debía ser cordial, intentando actuar como un moderador de las tensiones entre el poder civil y el poder militar, muy tirantes desde el Desastre de 1898. Como demuestro en el libro, el rey fue muy consciente de que el Ejército podía derribar la Monarquía como ocurrió en Portugal, Rusia y Grecia, por lo que intentó evitar unas malas relaciones con el Ejército. Pero en ningún momento fue "El Ejército del Rey", como dicen las leyendas, nunca lo manejó ni lo controló, como demuestro al desmentir documentalmente que desde su Cuarto Militar lo controlara o que fuera arbitrario en los ascensos, saltándose a los ministros de la Guerra. ¿Estaba el ejército anticuado? ¿Había corrupción de los mandos intermedios y superiores? España no participó en la carreras de armas durante el periodo europeo de la Paz Armada (1890-1914) por lo que, en aspectos materiales, no estaba excesivamente modernizado. Precisamente, fue una de las preocupaciones del rey en las campañas del Rif, el tema logístico, pero no se ha demostrado con documentos que enviara órdenes estratégicas o tácticas a los mandos en África. Corrupción ha habido siempre en todos los periodos de la historia y tanto en civiles como militares, no es una novedad. ¿Qué papel jugaron las Juntas de Defensa en esta guerra? En mi opinión fueron un cáncer que aumentó la división del Ejército, característica que duró hasta la guerra civil de 1936. Si bien tuvieron intenciones iniciales de mejora de sus condiciones laborales, pronto derivaron en una fuerza extraconstitucional y se constituyeron como fuerza alternativa de poder a partir de 1917. El rey vio un claro peligro en las mismas desde siempre, sobre todo porque quebraron la disciplina militar e intensificaron las diferencias en el medio castrense, lo que constituyó un grave impedimento sobre todo a la hora de actuar en las campañas africanas. No resulta raro que la reina Victoria Eugenia, al preguntarle en los años 60, un periodista cuál fue la gran preocupación de su marido durante su reinado, respondiera "Las Juntas Militares". Muchos culpan al rey del desastre de Annual, otros al general Fernández Silvestre. ¿Cuál es su punto de vista? La intención de este libro es demostrar que Alfonso XIII no fue culpable del Desastre de Annual ni tuvo nada que ver con las operaciones militares desarrolladas ese año en África. Fernández Silvestre fue más prudente de lo que se dijo, estuvo a la defensiva durante el verano de 1921, pero se fió de ciertos informadores que le aseguraron la fidelidad de algunas cabilas cercanas a Annual, lo cual no fue cierto. Por ello se decidió a ocupar Abarrán e Igueriben, pero no fueron avances hacia la bahía de Alhucemas sino posiciones defensivas acordadas con el Alto Comisario. ¿Quiénes fueron sus mayores enemigos políticos? Usted cita a Indalecio Prieto, Julián Besteiro y Lluis Companys. ¿Hubo alguno más? En los debates en las Cortes sobre las responsabilidades de Annual, esos diputados fueron los que más ardientemente intentaron involucrar al rey en el desastre para derribar la Monarquía constitucional. En 1917 lo habían intentado por medio de una revolución y habían fracasado. Pero habían vivido durante la Gran Guerra la caída de los zares y los emperadores de Alemania, acusados de ser responsables de la derrota militar rusa y alemana. La cuestión era repetir la misma campaña de desgaste y responsabilidad en España. En esos tres diputados pesó mucho sus orígenes políticos republicanos. Además, a los antisistema les convenía intentar, con estas maniobras, provocar al Ejército para que derribara la Monarquía. El lector de mi libro se sorprenderá de lo que dijeron los diputados del PSOE, en qué se basaron y cómo desmonto sus acusaciones una a una. Igualmente, derribo todas las acusaciones que le lanzó el escritor Vicente Blasco Ibañez en sus famosos panfletos de 1925. Alfonso XIII durante la Gran Guerra montó en Palacio la Oficina Pro-cautivos. ¿Ideó alguna otra oficina para ayudar a los militares españoles que cayeron prisioneros de los rifeños? ¿Cuánto tiempo llegaron a estar prisioneros los militares españoles? Entre las numerosas actividades que realizó el rey tras el desastre de Annual destacó la creación de Oficinas de Información para las familias de los soldados y oficiales, deseosas de noticias. El rey las impulsó en muchos lugares, incluso montó una en el palacio real de Madrid, que estudio en este libro. Los prisioneros de Annual fueron liberados en enero de 1923. Circuló que el rey había dicho "qué cara está la carne de gallina" por el precio que se pagó por ellos, pero yo demuestro que no fue verdad, así como la acusación de que no recibió a ninguna delegación de los mismos en ese año. El expediente Picasso fue una buena manera de depurar responsabilidades por la derrota. ¿Alfonso XIII apoyó las conclusiones de dicho informe? No hay pruebas de que se opusiera a las mismas, por lo que actuó siempre apoyando en este asunto al gobierno de turno que se encontraba en el poder desde el Desastre, fuera el de Sánchez Guerra, el de García Prieto o el de Primo de Rivera. ¿Por qué se tardó cuatro años en preparar el desembarco en Alhucemas en 1925? Por el temor a repetir un nuevo Desastre de Annual, fundamentalmente. Además, no era una operación fácil y el Ejército se jugaba, con la Armada, todo su prestigio.
¿El inconsciente colectivo español recuerda más las derrotas que las victorias? Así se lo han enseñado desde 1983 a las generaciones que han estudiado libros de texto de Historia en la Enseñanzas Medias. No se dice que la campaña de Melilla de 1909 fue una victoria española, pero se recuerda la Semana Trágica y la caída de Maura. No se dice nada de la victoria también y avances en las campañas de 1920; se insiste en el Desastre de Annual pero no se señala que hubo después una victoriosa campaña de reconquista del territorio perdido, que fue apoyada por la sociedad española, ante el escándalo de los diputados antisistema, como señalo en ml libro. De todas las calumnias que sufrió el monarca. ¿Cuáles fueron las más desacertadas? No fue el responsable del Desastre de Annual; tuvo preocupaciones logísticas pero no envió órdenes tácticas o estratégicas; se preocupó siempre por los oficiales y soldados que combatieron en el Rif. No existen pruebas de enriquecimiento ilegítimo ni fue el rey enemigo de las elecciones. Fue un bulo que organizara el golpe de Estado de Primo de Rivera para impedir que se conocieran en las Cortes las pruebas que había contra él en el informe Picasso. No hubo nunca ninguna prueba en el mismo, como demuestro en el libro. Para concluir, ¿fue Alfonso XIII un mal o buen rey? En mi opinión, fue un monarca que intentó ser rey de todos los españoles hasta el 14 de abril de 1931. Si bien pensó en un gobierno apoyado en la Junta Nacional de Defensa del Reino en 1923, ante la gravedad de los hechos que vivía España, también señaló a sus consejeros que sería durante un tiempo limitado de 2 años y, posteriormente, su actuación sería evaluada, aprobada o rechazada por unas Cortes. Cuando le desaconsejaron el proyecto, no siguió adelante. Y, si bien aceptó el golpe de Estado de Primo de Rivera, la constitución quedó suspensa pero no derogada. Sin embargo, la identificación entre Monarquía y DIctadura, unida la campaña de bulos contra el rey en 1930, explican los resultados a favor de la República el 14 de abril de 1931 en las grandes ciudades. ¿Cuáles fueron sus mayores errores y aciertos? Sus mayores aciertos fueron, en mi opinión, su apoyo al proyecto de reformas del conservador Antonio Maura; a la gestión de gobierno del liberal José Canalejas; a la política de neutralidad de Eduardo Dato al estallar la Primera Guerra Mundial: su actuación humanitaria durante la Gran Guerra en Europa y, tras el desastre de Annual, en España; su apoyo a los gobiernos de concentración nacional de 1918, una solución constitucional para evitar la dictadura; el intento de buscar un gobierno constitucional que fuera aceptado por los militares sublevados en septiembre de 1923 y, desde luego, su marcha sin violencias el 14 de abril de 1931. Un error fue, hasta lo que se sabe en estos momentos, no aprovechar su máxima popularidad en 1913 para ahondar en una mayor democratización del sistema político. Otro error fue, a pesar de la popularidad del golpe de Primo de Rivera en 1923, aceptar su directorio militar. Tal vez si hubiera abdicado en enero de 1930, tras la marcha del dictador, hubiera salvado la Monarquía. Curiosamente, años más tarde, Gregorio Marañón escribió que su error fue no encontrar una nueva "revolución desde arriba" en esos meses de 1930, para evitar o frenar el avance republicano. Puedes comprar el libro en:
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