El nombre de Méndez Moya sonaba ya como un autor con proyección y se hablaba de su enorme conocimiento de la dramaturgia de entonces y de la amistad con escritores como Lauro Olmo, Antonio Martínez Ballesteros o Antonio Buero Vallejo, del que, gracias a su intermediación, Canente publicó por primera vez la poesía reunida por entonces del gran dramaturgo.
A lo largo de las décadas siguientes fui conociendo su trayectoria, su labor como actor junto a su querido actor. Al cabo de los años nos hicimos asiduos y colaboramos en la revista Kylix en el 2000, y desde 2015 cada año lo hacemos religiosamente en el seminario internacional de teatro que dirige y se celebra en Granada y Albolote.
El dramaturgo andaluz Méndez Moya, además de actor, es uno de los ensayistas de teatro contemporáneo más ilustres con abundantes estudios sobre Buero Vallejo, Martín Recuerda, Rodríguez Méndez, Lauro Olmo, Benet i Jornet, Martínez Ballesteros, Moreno Arenas, Alfonso Zurro, López Mozo, Antonio Miguel Morales o el que esto suscribe.
Su producción teatral está compuesta por una treintena de espectáculos extensos y piezas breves, con una gran variedad temática y expresiva desde la "pulga dramática" (término acuñado por él mismo, aplicado a determinadas obras propias y de otros autores como Moreno Arenas o Javier García Teba) hasta la obra extensa de gran complejidad (El Gato en las alcantarillas o Como no haya sido la calor...), pasando por textos de formato medio o espectáculos unitarios compuestos por piezas breves (La muerte nuestra de cada día, Monología, Monologamia, Retal•les, A perro flaco...), por ejemplo.
Por otra parte, aunque ha creado monólogos (además de los citados Monología y Monologamia, cabe mencionar Uno) y obras con numerosos personajes y corales (Como no haya sido la calor..., A siete calles del Ayuntamiento, El Gato en las alcantarillas, etc.), dedica la mayor parte de su dramaturgia a textos desarrollados por parejas de personajes, a diálogos teatrales, llenos de acción y posibilidades escénicas, como son Trasnocha2, El dueño de la mirada (EL de enfrente), Perros de la ciudad, Los despojos del derribo, Dios aprieta pero no afloja, etc.
Ha impartido gran cantidad de cursos y cursillos, tanto sobre el teatro español actual como sobre escritura de teatro, cine y televisión, con especial relevancia de los impartidos en la Universidad de Málaga.
En esta universidad fundó y dirigió los Ciclos de lecturas dramatizadas del Teatro Español Actual, en los que intervinieron los más relevantes autores como Alfonso Sastre, Adolfo Marsillach, Martín Recuerda, Fermín Cabal, Albert Boadella, Alonso de Santos, Sergi Belbel, Benet i Jornet, Martínez Mediero, Manuel Molins, Alfonso Vallejo, López Mozo, Rodolfo Sirera, Sanchis Sinisterra, Javier Tomeo, Martínez Ballesteros... hasta alcanzar la cifra de 73 participantes en los siete años de duración de la actividad (1996-2003).
De la Universidad pasó al Área de Cultura de Diputación de Málaga, donde ha creado los Ciclos de Encuentros y Lecturas de Teatro Español Actual, donde han actuado, además de los más notables nombres de la creación textual dramática, intérpretes como Juan Diego, José Sacristán, Victoria Vera, Juanjo Puigcorbé, Isabel Ordaz, Javier Gurruchaga, Santiago Ramos, Juan Luis Galiardo, Constantino Romero, Pepe Viyuela, Analía Gadé, Gabino Diego, Kiti Mánver, por citar algunos.
Desde hace once años y en la actualidad, como hemos dicho, coordina el Seminario Internacional de Estudios Teatrales de Albolote (Granada) por el que cada año pasan insignes figuras del teatro contemporáneo español como Sinisterra, Ignacio Amestoy, Fernando Arrabal...
Desde el canal Youtube también crea, realiza y es la cara visible de “Retrologando”, contenido que abarca teatro, cómics, televisión, narrativa de género y cine.
Como actor, intervino en diversos montajes teatrales, así como en cortometrajes de cine (como De sueños y pesadillas de Miguel Gallego, San Vicente de los moribundos de Pablo Olmo o Veinte años después, escrito y dirigido por él mismo). Presentó y codirigió, junto a Enrique Sierra, el programa radiofónico Mare Nostrum (cuatro años en antena).
Entre sus obras teatrales podemos citar:
- UNO, en Kylix Revista de Literatura y Arte, nº7, octubre-noviembre, 2000, pp. 24-30.
- -TRASNOCHA2, Madrid, La Avispa, 2000.
- -CUATRO ESPECTÁCULOS EN CLAVE DE BREVEDAD (LA MUERTE NUESTRA DE CADA DÍA/MONOLOGÍA/MONOLOGAMIA/RETAL•LES), Granada, Dauro, 2001, con prólogo de Andrés Molinari.
- -VEINTE AÑOS DESPUÉS, en I Premio "Andaluz" de Teatro Breve[4] 2000, Málaga, Amaltea, 2001, pp. 29-51, con notas bio-bibliográficas de Jorge Rivera en pp. 14-15 y 23-27.
- -LA FLOR DE LAS DELICIAS, en Antología de teatro para gente con prisas, Granada, Dauro, 2001, pp. 85-93, con nota de Antonio Morales en p. 11.
- -EL CABALLERETE CASCABEL, Málaga, BmmC Editores, 2003.
- -MUERTE NATURAL, en Maratón de Monólogos 2004, Madrid, Asociación de Autores de Teatro, 2004, pp. 127-129.
- -COMPRENSIÓN, en Teatro Breve Andaluz, Sevilla, Centro Andaluz de Teatro, 2005, pp. 241-252, con nota de Ramón Espejo Romero en pp. 22-23.
- -COMO NO HAYA SIDO LA CALOR... / EL DUEÑO DE LA MIRADA (EL DE ENFRENTE) /PERROS DE LA CIUDAD, Salobreña, Alhulia, 2007, con prólogo de Antonio Martínez Ballesteros
No me dejes así (ecos de un pasado incierto) (2025), su última obra, es una alegoría existencial de carácter fragmentario (de ahí el valor subestructural de las escenas) que tiene una base “documental” centrada en los finales del XX y XXI, aunque trasladada distópicamente al siglo XXX. Es precisamente en esta fecha, en que se descubren unos discos (incompletos, de ahí la fragmentariedad) que recrean la existencia humana de dos personajes canallescos, Rebolledo y Orbegozo, en esa época.
Hay una meticulosa y amplia introducción del dramaturgo que, a través de un Presentador nos ilustra sobre lo que el espectador va a presenciar en el XXX, retrocediendo en el tiempo, pues, diez siglos y mostrando la existencia de estos personajes mil años atrás. Y advierte: “Nos distancian hasta cerca del infinito sus desmedidas pasiones, la violencia potencial o activa, la comunicación hablada o la proximidad y el contacto físicos”. En cierto modo, el dramaturgo, actúa como un entomólogo que analiza esta realidad de sus personajes con un afilado bisturí a través de “breves fragmentos, más aislados o más relacionados entre sí, de diferentes extensiones y distintas calidades”. La obra concluye con una extensa nota final que tiene carácter crítico y analítico sobre está mostrando esa versatilidad y rigor que siempre le ha caracterizado como ensayista.
Son en total veintidós escenas breves y un colofón apoteósico en el que los dos personajes pasan revista a sus circunstancias vitales y personales en un tono distendido, a veces jocoso, siendo estas un pretexto también para analizar la realidad observada unas veces críticamente, otras sarcásticamente, y siempre con el teatro del absurdo o el esperpento como referente teórico. Así dirá Méndez Moya: “Cuenta con algo (…) de esperpento y mucho de tapia y callejón”. El ambiente jocoso y festivo está asegurado tanto como un regusto amargo y también un discurso ético de fondo que en palabras de dos canallas parece paradójico. El dramaturgo habla de “pautas de una moral heterodoxa, compleja, voluble y siempre en beneficio que sea”.
Son dos personajes identificados perfectamente, con su propia personalidad, aunque no cabría mucha duda en que pudieran travestirse de uno u otro indistintamente desde esa pregunta inicial que Orbegozo dirige a Rebolledo: “¿Qué haces aquí?”. A través de un diálogo raudo vamos descubriendo sus mundos y apuntan al modo de sobrevivir. Entre las temáticas que abordan a lo largo de su diálogo nos encontramos el tabaco (“es un placer”, dirá Rebolledo, declarado amigo de una sociedad más hedonista: “Nos quieren quitar todo lo bueno… Y tenernos asustados de paso”), la sensualidad y el sexo, las personas más despreciables de la sociedad, el concepto de riqueza y el sistema –sobre el que ironiza-, la mímesis del contrincante, el absurdo del día a día y los bares, el fútbol y el exceso de dinero que lo contamina, la xenofobia, Donald Trump: “El Trump y el Hitler son clavados. Tal para cual. Puta carroña criminal”, dirá Rebolledo; el absurdo de las letras de las canciones traducidas a otras lenguas, el absurdo de viajar y sus problemas, la reclusión, la crítica sobre la situación actual, entre otros el precio de la luz y los libros, los precios de los restaurantes… Todo este conjunto de pequeñas escenas les permite a los personajes ofrecer su visión sobre la realidad muchas veces diferenciada y ofrecer al espectador un discurso que le haga reflexionar sobre la sociedad contemporánea. Todo ello con el discurso subyacente del absurdo de la existencia y los toques de humor y sarcasmo, muy de agradecer, que nos animan a hablar de una obra plenamente actual y con enorme recorrido, variedad y riqueza teatral.
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