En la función que tuve la oportunidad de ver, Néstor Rubio asumió el papel de Machado con una sensibilidad extraordinaria. Interpreta a Machado desde la contención, la mirada limpia y una tristeza muy digna para ofrecer un retrato íntimo del poeta, un hombre marcado por el amor, la pérdida, el compromiso y el dolor del exilio. Rubio no solo encarna a Machado con una serenidad sobrecogedora, sino que dota de una enorme verdad a cada uno de sus versos, haciendo que el público los escuche como si fueran pronunciados por primera vez y con una voz limpia en el tono exacto del poeta.
La música desempeña un papel esencial en esta propuesta. Las inolvidables canciones popularizadas por Joan Manuel Serrat, junto a composiciones de Ismael Serrano, Alberto Cortez y Laura Porras, no aparecen como simples interludios musicales, sino como una prolongación natural de la poesía y la historia machadiana. La voz de Néstor Rubio emociona por su honestidad, por esa manera de cantar desde el personaje y no desde el lucimiento vocal, logrando que palabra y melodía se fundan en una misma emoción. Imagino que en las funciones donde Ismael Serrano asume el personaje pasará otro tanto de lo mismo, reconociéndose todos en el tono vocal del popular cantautor y en su peculiar estilo.
A su alrededor, Alberto Berzal, Cristina de Inza y Laura Porras construyen un sólido entramado interpretativo que acompaña con precisión y delicadeza el viaje vital del poeta, ligero de equipaje, aunque las maletas y baúles sean parte importante de la estética de la puesta en escena. Cada uno de ellos aporta matices que enriquecen la narración y contribuyen a que el espectáculo mantenga un equilibrio constante entre la emoción contenida y la intensidad dramática.
La escenografía, sobria y llena de significado, evita cualquier exceso para dejar que sean los versos quienes ocupen el centro del escenario. La iluminación, el espacio escénico y la música dialogan con total armonía, creando imágenes de gran belleza que envuelven al espectador sin distraerlo de lo verdaderamente importante: la palabra. Esa palabra y esos versos que también vemos cómo se van escribiendo en las paredes y muros. Esa poesía que ya forma parte de nuestras vivencias, que ya es nuestra desde siempre.
Y es precisamente ahí donde reside el mayor logro de Golpe a golpe, verso a verso. En recordar que la poesía no pertenece únicamente a los libros, sino que sigue viva cuando encuentra voces capaces de hacerla humana, como quería García Lorca. Los poemas de Antonio Machado vuelven a resonar con toda su vigencia, hablándonos del paso del tiempo, de la memoria, de la esperanza y de la dignidad frente a la adversidad. Resulta imposible no conmoverse al evocar las vicisitudes que marcaron su existencia: la temprana muerte de Leonor, la tragedia de la Guerra Civil, el amor imposible con Guiomar, el penoso camino del exilio y el inevitable final en Colliure, apenas unos días después de cruzar la frontera, llevando consigo toda una vida convertida en versos casi callados.
Más que un homenaje, este espectáculo es una celebración de la palabra como refugio y como resistencia. Salimos del teatro con la certeza de que Machado continúa caminando entre nosotros, porque, como él mismo escribió, "se hace camino al andar". Y mientras existan propuestas de esta calidad, su voz seguirá acompañándonos, golpe a golpe, verso a verso.
INFORMACIÓN
GOLPE A GOLPE
TEXTO: PACO GÁMEZ
DIRECCIÓN ARTÍSTICA: PACO GÁMEZ y JOSÉ VELASCO
ELENCO: ISMAEL SERRANO/NÉSTOR RUBIO, CRISTINA DE INZA, ALBERTO BERZAL, LAURA PORRAS, JACOB SUREDA ARBONA
MÚSICA DE JOAN MANUEL SERRAT, ALBERTO CORTEZ, ISMAEL SERRANO, LAURA PORRAS
UNA IDEA ORIGINAL DE OKAPI
TEATRO INFANTA ISABEL