«El Quijote es, entre otras cosas, nuestro campo de entrenamiento para
aprender métodos de aproximación a Dickens, Flaubert, etcétera»
(Vladimir Nabokov, “Curso sobre el Quijote”)
«A lo largo de todas las demás novelas que leamos, el Quijote,
en cierto modo, seguirá estando con nosotros»
(Vladimir Nabokov, “Curso sobre el Quijote”)
¿Ganó o perdió el hidalgo más famoso de la literatura? Un profesor ruso enamorado de las mariposas, del ajedrez y de Cervantes se sentó a contar, uno por uno, los 40 combates del Caballero de la Triste Figura. El resultado, digno de una final de infarto, lleva setenta años esperando a que alguien le encuentre refutación.
Nuestro poema de cada día
Hay que remontarse a la Grecia del siglo VI a.C. para encontrar en el escritor Esopo los antecedentes de una fábula en prosa que inicialmente tuvo como protagonistas a una hormiga y a un escarabajo, en lugar de a una perezosa cigarra. Este es el texto en griego atribuido a Esopo, acompañado de su traducción al castellano:
Nuestro poema de cada día
La oda de fray Luis de León, inscrita en la tradición horaciana centrada en la búsqueda de la paz interior y el desprecio de los bienes materiales, es una dura diatriba contra la avaricia, centrada en la figura de un juez que, llevado por su codicia, se deja corromper, ávido de acumular riquezas, sin importarle el quebranto ajeno; una conducta, por otra parte, inútil, a la que pone fin la muerte, que abre la puerta a tormentos infernales.
La Esfera de los Libros. 2023
Tras el final de la Guerra Civil, la situación geográfica y sociopolítico hace que España sea más que apetecible para los aliados, cuyo hándicap irresoluble es, para el régimen de Francisco Franco Bahamonde, el que uno de los aliados sea la URSS, régimen comunista-estalinista genocida. En el bando de las potencias del Eje, Japón, Alemania e Italia, España era tendencia, por ser su régimen franquista simpatizante de alemanes e italianos, quienes habían apoyado militarmente al régimen del Caudillo Franco, y por ello las autodenominadas como ‘tropas nacionales alcanzaron sus objetivos militares’; aunque luego el cauteloso y taimado general del Ferrol giró, cuando la Wehrmacht de los alemanes iba ya de mal en peor, hacia el bando de los estadounidenses.
En París y por aquellos días, solo ejercía de flâneur (de paseante, digamos) durante las tardes. Por la mañana, mi trabajo académico consistía en abrir surcos en el campo de la autobiografía literaria. Al mediodía francés –entendiendo por tal las doce de la mañana-, cumplía con la pausa laboral y con la sacrosanta costumbre de un demi de cerveza, o sea, de una caña a palo seco, sin tapa, para entendernos. Frente a mi lugar de trabajo, una pequeña plaza, uno de esos remansos que sirven de oasis al ciudadano, y un bistrot de los “de toda la vida”. Ese día que rememoro, me encontré a Jorge Semprún, café en mano. Cruzamos la mirada, pero la desvié rápido porque suponía que no se acordaría de nuestro encuentro en España un par de años antes. Sabía de su memoria de elefante, pero no hasta el extremo de saludarme por mi nombre. Con la curiosidad que le caracterizaba, me preguntó por mis andanzas parisinas y, al enterarse de que me movía por los territorios autobiográficos y, en concreto, por la literatura concentracionaria, me recomendó, con la pasión del gran lector que era, una novela de la que, hasta ese momento, solo conocía su título. (Recuerdo ahora su consejo literario que leí, emocionado, en mi habitación del Colegio de España, alzando la vista de vez en cuando hacia los árboles que la rodean en la Cité Universitaire: La peau et les os (La piel y los huesos,1949), la novela de Georges Hyvernaud.
De sus dos últimos poemarios, "Flor en el agua" y "Después del amor", publicados en este mismo año 2018, de su vida profesional, de los temas que más le preocupan, le interesan o le apasionan, de todo eso y de mucho más nos hablará hoy en esta entrevista un grande de la poesía como es Vicente Barberá.
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Nuestro poema de cada día
Que Gloria Fuertes es mucho más que un escritora de poemas para niños es algo que, por fortuna, se ha ido abriendo paso al tiempo que ha ido ganando todo tipo de lectores, sin importar edad, ideología o condición social. Su poesía sigue más viva que nunca, aunque ya hace casi tres décadas de su muerte (27 de noviembre de 1998). Y no está de más recordar que la crítica especializada la considera como la mejor poeta de la Generación del 50, y que escritores como Camilo José Cela reivindicaban la calidad de su poesía, siempre convertida en testimonio de humanidad y en compromiso ante la injusticia.
Nuestro poema de cada día
Las Cantigas de Santa María conforman una colección de 427 poemas escritos en gallego-portugués -idioma de prestigio para la poesúa culta en la corte de Castilla-, entre 1270 y 1283, y en buena parte, parecen ser obra personal de Alfonso X, que prefería esta lengua -quizá por su musicalidad- al castellano para el cultivo del género lírico -y, de hecho, alrededor de la décima parte de las Cantigas no son de tipo narrativo, sino lírico-; y muchas ofrecen como forma métrica el zéjel de procedencia arábiga, influencia oriental que también se manifiesta en las composiciones musicales que acompañan a los textos, ilustrados con exquisitas minuaturas. Gran parte de las Cantigas -algo más de 350- están dedicadas a difundir milagros de la Virgen.
(Una reflexión ética)
Unamuno publica la Vida de Don Quijote y Sancho en 1905 [1], “coincidiendo por acaso, que no de propósito, con la celebración del tercer centenario de haberse publicado por primera vez el Quijote. No fue, pues, una obra de centenario.” -según afirma el autor en el Prólogo a la segunda edición, en enero de 1913-.
(Una reflexión ética)
Unamuno publica la Vida de Don Quijote y Sancho en 1905 [1], “coincidiendo por acaso, que no de propósito, con la celebración del tercer centenario de haberse publicado por primera vez el Quijote. No fue, pues, una obra de centenario.” -según afirma el autor en el Prólogo a la segunda edición, en enero de 1913-.
¡Ah parcas del destino! desfallece mi mente...y continuar no puedo. Si me fuera concedida la gracia de la palabra, si estas sombrías y húmedas paredes pudieran desaparecer a través del don de la narración que me otorgarais..., acaso éste mi encierro no fuera en vano, pues... ¿qué no daría yo si ya heme perdido todo?
Madrid careció de un eficaz sistema de iluminación durante la época de los Austrias, existiendo zonas completamente a oscuras y otras medianamente iluminadas según el mayor o menor interés de los vecinos. \n
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