«Oh dulce España, patria querida», Miguel de Cervantes Saavedra
«Muchos chismes que se venían oyendo se podían convertir en novelas. La leyenda se transmuta en un aspecto esencial de la operación literaria de novelar. De aquí que pudiera decir con orgullo “yo soy el primero que he novelado en lengua castellana”», de Santiago Muñoz Machado, Director de la Real Academia Española
El meritorio historiador Francisco Javier Escudero Buendía, de la Universidad de la Castilla-La Mancha, y autor de los excelentes libros, sirva de ejemplo, «Personas y personajes del Quijote. Personajes históricos en La Mancha» (Almud Ediciones, 2021); «La iglesia de Santa Catalina de La Solana, siglos XII-XV (2003, Tomelloso); «Francisco de Mendoza “El Indio”, 1524-1563» (Guadalajara, 2006); y «El palacio de la encomienda del virrey Mendoza en Socuéllamos» (Albacete, 2013); publica el nuevo libro intitulado: «Cervantes del envés: personajes en busca de su autor en las Novelas ejemplares» (2025), que se basa en los doce capítulos, una bibliografía y fuentes documentales.
Ahora que nos acercamos a la edad de la jubilación, nos preocupa quién cuidará de nosotros cuando ya no podamos valernos. Los consejos de sabios ya no están de moda. En Japón los ancianos se van a morir a la montaña o a la carcel para que les cuiden cansados del edadismo que hay en la sociedad. Azucena del Valle nos narra en "Viejos cuidando a viejos" lo que está sucediendo en nuestra egoísta sociedad. Los ancianos ya no solo cuidan a sus nietos si no que cuidan de sus padres centenarios. ¿Será eso la inmortalidad?
Desafiando al tiempo
Los cómicos o comediantes nunca mueren y siempre bailarán sobre su tumba. Afrontarán el frío de los huesos, harán el amor en los caminos (¿o en los camerinos?), cuando puedan, claro y su mejor premio es el aplauso.
La noche incita a muchas cosas, entre ellas al misterio y a los crímenes. Eso es lo que cuenta Javier Pérez Campos en su nuevo libro "Nocturnos". Una recopilación de casos insólitos y, alguno de ellos, de una crueldad atormentante, desequilibrante. Para presentar el libro, el autor y editorial Planeta han invitado a un nutrido grupo de periodistas al restaurante Dans le noir a una cena totalmente a oscuras. Una cena en la que la vista se suple con el resto de los sentidos. Las percepciones son muy importantes, aunque muchas de ellas las equivocamos.
DESDE MI SILLÓN OREJERO
Desde mi sillón orejero preparo mi próximo viaje a Bruselas y Brujas, dos B de Brillante pasado y presente. Y me refiero a ellas con su arquitectura e historia llena de vida que leo a través de dos excelentes libros que recomiendo indispensables para abrir boca, como se suele decir.
En este thriller de Luca Guadagnino, escrito por Nora Garrett, una grave acusación en un campus universitario desata el caos público y se difumina tanto la verdad que lo que realmente ocurrió queda irreconocible. Secretos, engaños, rencores y agendas cruzadas entre los cinco personajes centrales de la película chocan pronto en este relato sobre la moral.
Desde su balcón parece estar conectada con todo lo que pasa a su alrededor...
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PASIÓN Y GLORIA
El pasado viernes, en un viejo convento de San Sebastián, el de Santa Teresa, sobre el que se alzó en su tiempo la ermita de Santa Clara, presentábamos un libro inusual: “Catalina de Erauso. Pasión y Gloria”. Tan inusual como su protagonista. Aquella que entraría en la historia como la Monja Alférez. Un apelativo clarividente, en el que se funden un sustantivo femenino y otro masculino. Monja, pese a que nunca pasó de novicia. Y alférez, que bien pudo ser capitán, si no le hubiera vedado el paso su encarnizamiento en batalla. Sin contar los duelos a espada, nunca provocados por ella, en los que dejó doce cadáveres. Incluido el de su hermano.
Nuestro poema de cada día
Félix María de Samaniego es un escritor neoclásico con quien renace la fábula con clara intencionalidad didáctica. Pero también Juan Eugenio de Hartzenbusch -el autor del drama romántico Los amantes de Teruel [1837], así como de comedias fantásticas “de magia”, que obtuvieron un notable éxito, como La redoma encantada [1839], Las batuecas [1843] y Los polvos de la madre Celestina [1839]- ha escrito numerosas fábulas que ponen de manifiesto su talento para componer textos de carácter pedagógico moral.
Autor de “El sueño de Troya”
Alfonso Goizueta saltó a la fama hace dos años cuando fue finalista del Premio Planeta con “La sangre del padre”, donde cuenta las aventuras del rey macedonio Alejandro Magno. Ahora llega “El sueño de Troya”, donde conduce al lector a las excavaciones de Troya de la mano de Heinrich Schliemann. Aunque el verdadero protagonista de la historia es el joven griego Nicholas Yannikis, que cuenta, en primera persona, las andanzas del polémico descubridor.
PLAZA DE GUIPUZCOA
Juan del Val ha ganado el Planeta porque no me presentaba yo con mi última novela. Vale, es coña. No la he terminado y sigo corrigiéndola encerrada en casa, pico pala, pico, pala.
En ese espacio central para la vida cultural de San Sebastián que viene abriendo la galería homónima, ‘La Central’, tocaba inauguración. Sinónimo de fiesta híbrida de artes y letras. Todas lo son. En 2024 aquella ‘Florakción’ donde los diseños de Isabel Zapardiez y las pictoesculturas de Brutus bailaron al compás de Mikel Erentxun. Elena Arzak a los postres. Hoy una dimensión desconocida del periodista y escritor David Cantero, en compañía de Elena Setién al teclado. Para dar voz a sus ‘gatopájaros’, entre las enramadas de Jon Mirande y los rizomas de Deleuze. Conjuro y sortilegio “en la tierra de los muchos ojos”.
Azucena del Valle cada día se muestra más descarada, nos lo demuestra en "¿Parejas imposibles?" Sin embargo, no hay tales. Lo que hay son parejas interesadas. Un amigo, ya talludito, me contó un buen día que le gustaba bailar agarrao, con la mano derecha de la dama en su corazón. Lo que no me dijo es que en el bolsillo de la camisa llevaba la cartera bien preñada de chistorras. La joven solía decir a los cuatro vientos que el money facilitaba la felicidad. Lo que no me contó es que la crisis del 2008 le dejó la cartera más seca que una lechuga puesta al sol. Ya no había con que regarla.
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