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Víctor Claudín
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Entrevista a Víctor Claudín: "Me he ido volcando en la literatura negra, por ser la que mejor describe la sociedad contemporánea"

domingo 22 de febrero de 2026, 17:16h

En el cruce entre la crónica cultural y la ficción más descarnada se sitúa la obra de Víctor Claudín, una voz singular que ha transitado con solvencia del ensayo musical a la novela negra sin perder nunca su mirada crítica. Periodista de largo recorrido y narrador de pulso firme, Claudín explora en sus libros las sombras del poder, las grietas de la memoria y los claroscuros de la condición humana. Su escritura, directa y reflexiva, confirma a un autor que entiende la literatura como territorio de resistencia y conciencia.

¿Recuerdas el primer libro que leíste? ¿Y la primera historia que escribiste?

El primero exactamente, no, pero sé que entre mis primeras lecturas estaban las novelas de Salgari con Sandokán de protagonista, Los tigres de Mompracen, pero en realidad leía todo lo que caía en mis manos. Y la primera historia que escribí fue a los 14 o 13 años, cuando mi primera historia de amor; comencé a escribir una novela muy romántica de lo que estaba viviendo, como era muy mal poeta, mi intención era escribirle a ella la historia. No la terminé, pero ahí comencé a escribir.

¿Cuál fue el primer libro que te impactó y por qué?

Además de aquellos libros de Julio Verne, Stevenson, Salgari, etc. puede que la primera que más me impactó, y que aún recuerdo con toda nitidez, fue La madre de Máximo Gorki. Aquella mujer luchadora, el amor entre la madre y él, todo el drama que se cuenta hizo, además de consolidar la conciencia social que se iba estableciendo en mí, que me deslumbrara la manera de contar la historia.

¿Quién es tu escritor/a favorito/a? Puedes escoger más de uno y de todas las épocas.

Cuando uno ha leído mucho, y yo lo he hecho, incluso profesionalmente porque durante años he sido crítico de libros, hay muchas lecturas que han significado un deslumbramiento. Creo que, por encima de todos los autores, Patricia Highsmith, pero también Cortázar, Boris Vian, Jim Thompson, Juan Marsé, Camus… Soy muy ecléctico.

¿Qué personaje de uno de tus libros te hubiera gustado conocer? ¿Y ser?

Seguro que Sandokan, los piratas siempre me han atraído más que nada, también los indios americanos, Jerónimo era de mis preferidos, y Cochise. Otro de mis personajes preferidos, del que no puedo olvidarme, fue Holden Caulfield, el adolescente de El guardián entre el centeno, me hubiera encantado vivir alguna aventura con él.

¿Alguna manía a la hora de escribir o leer?

No especialmente. Puedo escribir con ruido, en silencio, con música (eso sí, sólo con jazz o clásica, nada que tenga letra), en un café, en mi estudio, en el metro... Y leer, igualmente en cualquier circunstancia.

¿Tu lugar y momento preferido para hacerlo?

Cualquiera. Antes era la noche, pero eso ha cambiado con la edad.

¿Qué escritor/a o libro te ha influido en tu trabajo como autor/a?

No lo sé, al menos no soy consciente de ninguna influencia concreta, me imagino que los autores citados están dentro de mí, y algo tendrán que ver en lo que yo he hecho.

¿Cuáles son tus géneros favoritos?

He leído de todo, pero lo mismo que me ha ocurrido en mi creación, me he ido volcando en la literatura negra, por ser la que mejor describe la sociedad contemporánea, y la que me divierte más.

¿Qué estás leyendo ahora? ¿Y escribiendo?

Leyendo, acabo de terminar la última novela de Jo Nesbo, Minnesota, y acabo de empezar la novela de un colega amigo, Alejandro M. Gallo, Vallekas 84 porque me ha pedido que se la presente en Madrid, al tiempo leo lentamente Personaje secundario, un libro de Enrique Murillo sobre su experiencia en el mundo editorial. Un momento que define un poco por donde me muevo en relación a las lecturas: maestros de la novela negra, mucha novela negra española que la hay muy buena, aunque no sea necesariamente la que más se vende, y libros de ensayos de interés, si bien de estos, más rara vez.

Y escribiendo: claro. Estoy cerrando un libro de relatos sobre crímenes en distintas ciudades y lugares de la península ibérica, trabajo en una nueva novela negra que se desarrolla en Bilbao y alrededores y en otra, de creación más sosegada, una novela fantástica y surrealista que llevo pensando muchos años que se titula, seguramente, La insurrección caníbal de la Malinche y que entronca con la primera novela que publiqué: El antro de la Buscontra.

¿Has cambiado algún final después de escribirlo?

Corrijo mucho, también, por descontado, corrijo los finales; lo que quiere decir que, en ocasiones, puedo cambiar el final o, como he hecho en Vivo en la oscuridad, inventar un final a continuación del final.

¿Cómo crees que está el panorama editorial para tantos autores/as como hay o quieren publicar?

El mercado editorial es una mierda. Gobernado por las dos superpotencias, Planeta y Random House, controlan toda la industria, la gran distribución, las librerías, las grandes superficies, los medios de comunicación, los premios, el apoyo institucional, etc. Todo está abrumadoramente en sus manos. Y da igual que sea bueno o malo, son las que venden. Los demás tenemos las migajas, sin importar si tenemos más o menos calidad.

¿Cuántas horas sueles dedicar cuando estás con una novela?

Escribo todos los días, me obliga lo que ya he dicho de que trabajo siempre con dos o más proyectos. Sólo que hay tiempos en los que me concentro más y escribo más, o tengo más tranquilidad para dedicarme al ordenador, y en otros, menos.

¿Cuántas obras tienes publicadas?

Entre las exclusivamente mías (25) y las colectivas en las que he participado, 39.

¿A cuál le tienes más cariño, y a cuál menos?

Son muy especiales para mí dos, la primera novela, El antro de la Buscontra, de la que Vázquez Montalbán en su presentación en Madrid dijo que era “el triunfo de la lectura” y Los demonios andan sueltos, que me parece la más sólida de las que he escrito, y que tiene que ver con mi segundo país, México. Hay otras nacida a raíz de mi propia experiencia vital, y que, claro, también las quiero especialmente, como Tentenublo, Black Out o Vivo en la oscuridad. El libro más desastroso fue uno de humor que se tituló Algo huele a podrido en la cocina, y que escribí en el peor período de mi vida.

¿Planificas las historias al detalle antes de escribirlas o las dejas surgir sobre la marcha?

Las dejo que se construyan sobre la marcha, todo surge de manera improvisada. Como mucho, en algunos libros, he tenido una ligera idea de hacia dónde iba y lo que quería contar.

Percibo que la práctica del ordenador está uniformando la escritura

¿En qué aspectos significativos ha cambiado el ordenador y otros dispositivos y recursos digitales tus métodos, tus hábitos y tus ritmos de trabajo como escritor/a y lector/a?

Mi generación viene de escribir a máquina, al cabo de los años, máquina eléctrica y, finalmente, ordenador. Eso ha ido representado un aumento formidable del tiempo que dedicamos a escribir, entonces repitiendo hasta la escritura de novelas enteras. Por otra parte, percibo que la práctica del ordenador está uniformando, de alguna manera, la escritura. Tal vez por eso siempre termino corrigiendo en papel lo que escribo. Necesito ir imprimiendo constantemente.

¿Cuál es el detonante que te hace escribir sobre un tema y no sobre otro distinto?

No lo puedo explicar. Hay una idea, una imagen, un personaje que se cuela en mi cabeza y la va horadando hasta el extremo de estar obligado a meterme en él y ya no salir hasta acabar. ¿Por qué? Creo que forma parte de la magia de la creación. Hay otros elementos que no penetran, y se quedan fuera, aunque algunos sólo están aparcados a la espera de su momento.

¿Escribirás sobre algún virus mortal?

Es algo que me preocupa mucho, pero no le encuentro la gracia para escribir sobre ello. Al menos, de momento.

¿Sobre qué tema no escribirías nunca, aunque te lo pidieran?

No creo que haya algo sobre lo que no pudiera escribir, si, digamos, me lo encargan, siempre encontraría una manera original de enfrentarme al reto. Y los retos me atraen. De todos modos, con mucho, prefiero escribir sobre lo que se me ocurre a mí.

¿Tienes más lectores o lectoras?

Pues no lo sé, pero tengo la sensación de que se reparten por igual, salvo que las lectoras son más expresivas.

¿Por qué hay que leer tus libros?

Porque son míos. En fin, tal vez porque están bien escritos, porque son valientes y sinceros, porque son interesantes, se leen con facilidad, sobre todo porque tienen que ver con la sociedad en la que vivimos.

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