Quinta estación: Simón el Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz.
Ya no es posible que siga
Jesús el arduo sendero.
Le rinde el plúmbeo madero.
Le acongoja la fatiga.
Mas la muchedumbre obliga
a que prosiga el cortejo.
Dure hasta el fin del festejo.
Y la muerte se detiene
ante Simón de Cirene,
que acude tardo y perplejo.
La décima está perfectamente estructurada según la cronología de los hechos narrados. En primer lugar, Jesús ya no tiene la fortaleza necesaria para seguir caminando con la cruz a cuestas: el sendero es muy escabroso; la cruz con la que carga, muy pesada (el poeta recurre a la metonimia de la materia por el objeto: «madero» por «cruz»); y le vence la fatiga del esfuerzo. Adviértase la dureza de la adjetivación, que hace más patético el sufrimiento de Jesús, imagen a la que coadyuva la anteposición de los adjetivos, en plan epíteto, aunque sin carácter ornamental: «arduo sendero», «plúmbeo madero». En segundo lugar, la algarabía de la multitud, que presencia el paso de la comitiva como si de una celebración festiva se tratara; más aún: «obliga / a que prosiga el cortejo», recalca el poeta. Y, en tercer lugar, la irrupción de Simón de Cirene para hacerse cargo de la cruz y, de esta manera, posibilitar que el el «festejo» continúe. El verso «la muerte se detiene» ante el cireneo por sí mismo ya expresa con todo dramatismo cómo la muerte se cierne sobre Jesús. Y en cuanto a Simón de Cirene, un espectador más del drama, se mueve entre la lentitud y la estupefacción, situación expresada por Diego con dos eficaces predicativos: «tardo y perplejo». Por lo demás, la décima vuelve a estar construida con sabia perfección, e incluso la rima consonante en /-éjo/ aporta un sonido desagradable al oído, acorde con la acción dramática: a (/-íga/) b (/-éro/) b (/-éro/) a (/-íga/) / a (/-íga/) c (-éjo) / c (/-éjo/) d (/-éne/) d (/-éne/) c (/-éjo/).
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Tiziano: “Cristo camino del Calvario”. Hacia 1560.
Óleo sobre tela. 98 x 116 cm. Museo del Prado.
https://evangeliosegunelpradoblog.wordpress.com/2016/03/25/cristo-camino-del-calvario-de-vecellio-di-gregorio-tiziano-lc-23-26/
Pudiendo, Jesús, morir,
¿por qué apoyo solicitas?
Sin duda es que necesitas
vivir aún para sufrir.
Yo también quise vivir,
vivir siempre, vivir fuerte.
Y grité: -Aléjate, muerte.
Ven Tú, Jesús cireneo.
Ayúdame, que en ti creo
y aún es tiempo de ofenderte.
Décima esta un tanto paradójica en su desarrollo conceptual: Jesús necesita vivir todavía -y no morir en la calle de la Agonía-, precisamente para prolongar su sufrimiento; por lo que en este caso la interrogación apelativa («¿por qué apoyo solicitas?») sí tiene contundente respuesta por parte del poeta, que toma la palabra entremezclándose con las acciones que relata; primero, en pretérito perfecto simple: «Yo también quise vivir. […] Y grité: -Aléjate muerte»; y después en presente, ya de imperativo («Ven Tú […] Ayúdame»), ya de indicativo: «en ti creo». El verso «Ven Tú, Jesús cireneo» tiene, pues, un significado claro: el poeta necesita convertir a Jesús en un Simón de Cirene, para que venga en su auxilio y le ayude a cargar con su propia cruz, porque «aún es tiempo de ofenderte». Y vuelven a la mente los versos finales del soneto de Lope de Vega -incluido en las Rimas sacras- que se inicia así: «Pastor que con tus silbos amorosos / me despertarte del profundo sueño…». Y este es el dramático segundo terceto: «Espera, pues, y escucha mis cuidados, / pero ¿cómo te digo que me esperes, / si estás para esperar los pies clavados?» y tampoco es casual que el poeta reitere cuatro veces el verbo «vivir», frente a «morir» y «muerte», vocablos que sin duda adquieren un significado trascendente. Asimismo, llama la atención la adverbialización del adjetivo «fuerte», que multiplica su carga expresiva («vivir fuerte»); y también el hecho de que ahora el poeta emplee el gentilicio «cireneo» en lugar de complemento nominal ”de Cirene” -como antes hizo-, lo cual viene pedido por exigencias de la rima consonante. La décima queda así: a (/-ír/) b (/-ítas/) b (/-ítas/) a (/-ír/) / a (/-ír/) c (/-érte/) / c (/-érte/) d (/-éo/) d (/-éo/) c (/-érte/).

Simón de Cirene ayudó a Jesús cargando su cruz camino del Calvario, tras ser obligado por soldados romanos, quienes lo seleccionaron de la multitud al ver que Jesús ya no podía más.
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