Conocemos otra modalidad: la información privilegiada en los mercados de valores. Pasamos de BBC News al Financial Times: un cuarto de hora antes de que Trump anunciara una moratoria en su ultimátum para bombardear las instalaciones energéticas iraníes, apenas en un minuto se registraron más de seis mil operaciones relacionadas con el petróleo. Si el precio del oro negro se desplomaba un 10%, los especuladores se embolsaron 580 millones en los primeros veinte segundos de ese minuto.
¿Obsceno? Vayamos con el gran negocio: el de las armas. En los dos primeros días de la operación ‘Furia Épica’ el ejército estadounidense consumió seis mil millones de dólares en munición -vayan multiplicando-. ¿Quién suministra el armamento? Compañías como RTX, cuyo beneficio contable subió de sesenta y cuatro a ochenta mil millones en 2024. Le siguen Lockheed y General Dynamics con balances equivalentes.
Sumemos el patrocinio de Affinity Partners, una empresa de capital de riesgo en cuyo consejo se sienta Jared Kushner, yerno y consejero de Trump, quien no ve inconveniente en seguir haciendo negocios con los oligarcas rusos mientras bombardean Kiev. Por ésta y otras vías, es bien conocida la apuesta de la familia Trump por la industria armamentística. El tercer hijo del presidente, Eric, se implicó en un acuerdo para aportar dinero público, mil quinientos millones de dólares a la empresa israelí Xtend. Beneficiándose a su vez de una súbita orden previa de la administración estadounidense, la de prohibir drones de importación, concretamente los chinos, los que ya estaban invadiendo su mercado. Desde entonces, el director ejecutivo de la empresa líder del ramo, la norteamericana Powerus, puede jactarse de construir diez mil drones al mes. Buena parte de ellos con destino a dictaduras encubiertas.
Un dato más. Según el Grupo de Investigación por la Transparencia en el Congreso de EE.UU. las compañías que contratan con el Pentágono, en los últimos tres años invirtieron cerca de sesenta mil millones en su lobby dentro del Capitolio.
Europa no queda fuera de su ámbito de influencia. Desde el inicio de la guerra de Ucrania la UE ha aumentado en un 9,2% su producción armamentística. ¿En cuánto sus compras de armas a las compañías americanas? Opacidad total: no hay datos.
“Cui prodest scelus?” ¿A quién beneficia el crimen?, se pregunta Séneca en ‘Medea’. A quien se lucra con la sangre, el dolor y la devastación. Los perros de la guerra.
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