www.todoliteratura.es
Corredores de bolsa analizan datos en una sala de operaciones mientras un gráfico muestra el alza de acciones armamentísticas.
Ampliar
Corredores de bolsa analizan datos en una sala de operaciones mientras un gráfico muestra el alza de acciones armamentísticas. (Foto: Imagen generada por inteligencia artificial – Cibeles AI)

“LOS PERROS DE LA GUERRA”

Por Álvaro Bermejo
x
beralvatelefonicanet/7/7/18
sábado 04 de abril de 2026, 01:04h

Cuando usted se pregunta cómo acabará la operación ‘Furia Épica’ hay quienes ya están obteniendo sustanciosos beneficios a todas las escalas. Comencemos por la más pedestre pero no menos macabra. BBC News cuenta la historia de Stew, un joven de Montana aficionado a las apuestas online. Hace un par de meses detectó un aumento significativo en los envíos de pizza en el entorno el Pentágono. A través de su aplicación -Kalshi- apostó diez dólares a que el ayatolá Jamenei estaría muerto para el 1 de marzo. Sólo fue uno más entre los miles de usuarios que le generaron cerca de cincuenta millones de dólares en beneficios a este portal de apuestas on-line antes de que esta modalidad fuera cancelada.

Conocemos otra modalidad: la información privilegiada en los mercados de valores. Pasamos de BBC News al Financial Times: un cuarto de hora antes de que Trump anunciara una moratoria en su ultimátum para bombardear las instalaciones energéticas iraníes, apenas en un minuto se registraron más de seis mil operaciones relacionadas con el petróleo. Si el precio del oro negro se desplomaba un 10%, los especuladores se embolsaron 580 millones en los primeros veinte segundos de ese minuto.

¿Obsceno? Vayamos con el gran negocio: el de las armas. En los dos primeros días de la operación ‘Furia Épica’ el ejército estadounidense consumió seis mil millones de dólares en munición -vayan multiplicando-. ¿Quién suministra el armamento? Compañías como RTX, cuyo beneficio contable subió de sesenta y cuatro a ochenta mil millones en 2024. Le siguen Lockheed y General Dynamics con balances equivalentes.

Sumemos el patrocinio de Affinity Partners, una empresa de capital de riesgo en cuyo consejo se sienta Jared Kushner, yerno y consejero de Trump, quien no ve inconveniente en seguir haciendo negocios con los oligarcas rusos mientras bombardean Kiev. Por ésta y otras vías, es bien conocida la apuesta de la familia Trump por la industria armamentística. El tercer hijo del presidente, Eric, se implicó en un acuerdo para aportar dinero público, mil quinientos millones de dólares a la empresa israelí Xtend. Beneficiándose a su vez de una súbita orden previa de la administración estadounidense, la de prohibir drones de importación, concretamente los chinos, los que ya estaban invadiendo su mercado. Desde entonces, el director ejecutivo de la empresa líder del ramo, la norteamericana Powerus, puede jactarse de construir diez mil drones al mes. Buena parte de ellos con destino a dictaduras encubiertas.

Un dato más. Según el Grupo de Investigación por la Transparencia en el Congreso de EE.UU. las compañías que contratan con el Pentágono, en los últimos tres años invirtieron cerca de sesenta mil millones en su lobby dentro del Capitolio.

Europa no queda fuera de su ámbito de influencia. Desde el inicio de la guerra de Ucrania la UE ha aumentado en un 9,2% su producción armamentística. ¿En cuánto sus compras de armas a las compañías americanas? Opacidad total: no hay datos.

“Cui prodest scelus?” ¿A quién beneficia el crimen?, se pregunta Séneca en ‘Medea’. A quien se lucra con la sangre, el dolor y la devastación. Los perros de la guerra.

Puedes comprar su último libro en:

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios