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"Corazón sin sueño", de Salvador Compán

viernes 12 de junio de 2020, 08:31h
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Corazón sin sueño
Corazón sin sueño

Salvador Compán lleva toda la vida escribiendo, enseñando, filosofando, mirando pasar el mundo ante sí, pero, eso sí, tomando partido, pronunciándose a través del prisma ubicado en sus entretelas. Sus novelas les han reportado la satisfacción de encontrarse en ellas y de encontrar a los demás. Su camino es largo, arduo y reconocido en la narrativa española. Ahora, Compán, ha publicado con la Fundación Huerta de San Antonio su primer poemario: Corazón sin sueño.

Dice Compán en el prólogo: “...soy un poeta ocasional. De dedicación tan intermitente como intensa, y con plena conciencia de que a la poesía hay que guardarle el aire, porque no hay cuchillo tan afilado para abrir la realidad como el de la lírica...”. Con esta premisa el escritor ubetense pone las cartas sobre la mesa desde el principio, para que la confusión no aflore, para que las sombras no enreden: “Repasa pulcramente tu rosario/ de lo perdido/ limpiamente,/ marca uno a uno los remiendos/ de la chaqueta de tiempo que te cubre,/ enhebra luego la blanda aguja de la soledad/ y cose junto al fuego de la memoria/ los desgarrones del setenta y uno,/ los deshilachados del último jueves, el furtivo roto de la traición(…).”

Gusta el escritor de decir, que, en rigor, Corazón sin sueño no es una antología, sino algo así como la continuidad de la voz a lo largo del paso de los días. No sé por qué diabólicas razones de la mente, quien garabatea estas letras, desde que inició la lectura del poemario hasta que completó el tránsito, tuvo en la sesera a la Generación Beat, pero, sobre todo, a Jack Querouac y su magnífico texto On the road: “Lo que recuerdas es cómo habitabas/ las palabras hasta entonces no vividas,/ tu modo de entrar en ellas en razias resonantes/ hasta ocuparlas por entero./ Con la misma urgencia de los desposeídos/ al asaltar villas y palacios,/ tomabas a saco las ideas prohibidas,/ la ciudad y sus tesoros,/ el amor y la libertad/ como playas sin fin de blancura y transparencia,/ escalabas las altas grutas del sexo/ para saciarte de su insólito sabor espeso,/ y aún deslumbrado por su poder/ volvías a recorrer su asombro inagotable (…).”

El poemario está dividido en cinco partes: Vita brevis, Notas de viaje, El amor y sus contornos, Las horas y Ars longa; cada una de las cuales aporta una temática en este recorrido vital que supone Corazón sin sueño. Porque, no nos engañemos, Salvador Compán nos ha regalado los esquejes que componen la estructura esencial de su existencia, ni más ni menos: “…Lo que recuerdas/ es la impúdica pobreza del triunfo,/ y el redoble incesante/ del ritmo y de la sangre/ ascendiendo altivo/ hacia los altos acantilados/ donde es posible proclamar la vida.”

He leído el libro lentamente, con el sosiego necesario para empaparme bajo la lluvia lenta pero persistente de sus obviedades, de sus agudezas, de su poliédrica visión del mundo y de la vida. Lo he leído para ser yo mismo Salvador Compán, el autor del texto; porque, lo que deja en negrita el poeta acontece en un lapso que también es mi tiempo existencial: “Se movían tus ojos entre el vuelo/ de los saltimbanquis y las palomas,/ se acostumbraron a posarse/ sobre objetos de versátil consistencia/ y quisieron vivir en el océano loco de los besos/ o en otros ojos de hombres/ que tenían miedo en azul/ y deseaban con la roja lujuria de los sátiros./ Pero un día murió un pueblo en medio de tu frente/ y viste la pulpa en llamas del dolor,/ viste grises gritos, deflagraciones, hombres rotos,/ viste cónicos mugidos, la paz en fuego, relinchos en carne viva,/ viste enloquecer las lágrimas/ sobre la carne sin luz de los recién nacidos/ o cómo caían fulminados los pájaros/ sobre el irrecuperable derrumbe de la geometría./ Sobrevivieron tus ojos/ como sobreviven a la tempestad los faros,/ con la firme lucidez de los testigos,/ despiertos tus ojos para seguir mirando,/ grandes tus ojos para abarcar el mundo.”

Corazón sin sueño es un poemario excelso, editado con el primor que la Fundación Huerta de San Antonio pone en la elaboración de los pocos libros, pero imprescindibles, que tiene en la calle.

Un goce para los sentidos, Corazón sin sueño.

Madrid, junio de 2020

Puedes comprar el poemario en:

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