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Nuestro poema de cada día
FEDERICO GARCÍA LORCA [En el Patio de Comares, de La Alhambra].
FEDERICO GARCÍA LORCA [En el Patio de Comares, de La Alhambra].

El poema-prólogo (la “Baladilla de los tres ríos”) con el que García Lorca delimita el espacio geográfico y temático en que se desenvuelve el Poema del cante jondo

Baladilla de los tres ríos
A Salvador Quinteros
El río Guadalquivir
va entre naranjos y olivos
Los dos ríos de Granada
bajan de la nieve al trigo.
¡Ay, amor, 5
que se fue y no vino!

El río Guadalquivir
tiene las barbas granates.
Los dos ríos de Granada
uno llanto y otro sangre. 10
¡Ay, amor,
que se fue por el aire!

Para los barcos de vela,
Sevilla tiene un camino;
por el agua de Granada 15
solo reman los suspiros.
¡Ay, amor,
que se fue y no vino!

Guadalquivir, alta torre
y viento en los naranjales. 20
Dauro y Genil, torrecillas
muertas sobre los estanques.
¡Ay, amor,
que se fue por el aire!
¡Quién dirá que el agua lleva 25
un fuego fatuo de gritos!
¡Ay, amor,
que se fue y no vino!

Lleva azahar, lleva olivas,
Andalucía, a tus mares. 30
¡Ay, amor,
que se fue por el aire!
Federico García Lorca: Poema del cante jondo.
Ediciones Ulises / CIAP (Taller Tipográfico de Galo Saez), Madrid, 1931.

Recitación de Rafael Alberti.

https://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz1.php&wid=1797&t=Baladilla+de+los+tres+rios&p=Federico+Garcia+Lorca

Este poema está dedicado a Salvador Quinteros, intelectual garachiquense (Garachico es un municipio de Santa Cruz de Tenerife) con el que compartió amistad, gracias a las tertulias organizadas en Madrid por el diplomático chileno en España Carlos Morla Lynch; y a él le regaló el manuscrito, una vez publicada la obra en 1931).

El poema es una “baladilla”, diminutivo de “balada”, vocablo que el DRAE define en estos términos métricos: “composición poética provenzal dividida en estrofas de varias rimas que terminan en un mismo verso a manera de estribillo”. Y, con las correspondientes adaptaciones al folclore popular andaluz -tan alejado de los cantos cortesanos de finales de la Edad Media europea-, esta definición es del todo aplicable al poema lorquiano; un poema de 32 versos, compuesto por cuatro coplas octosilábicas con dos rimas asonantes en los versos pares: /í-o/ (coplas 1 y 3), y /á-e/ (coplas 2 y 4). E intercaladas entre estas coplas se repiten dos estribillos con versos heterométricos: “¡Ay, amor, / que se fue y no vino!” (entre las estrofas primera y tercera: versos tetrasílabo y hexasílabo, respectivamente), y “¡Ay amor, / que se fue por el aire!” (entre las estrofas segunda y cuarta: versos tetrasílabo y heptasílabo, respectivamente). El segundo verso de cada estribillo presenta la misma asonancia del último verso de la copla precedente; y así, “vino” (versos 6 y 18) rima (asonancia /í-o/) con “trigo” (verso 4) y con “suspiro” (verso 16); y “aire” (versos 12 y 24) rima (asonancia /á-e/) con “sangre” (verso 10) y con “estanques” (verso 22). El poema se completa con una quinta copla, que introduce una variante con respecto a las otras cuatro: cada dos versos se reiteran los respectivos estribillos; es decir, que tras los versos 25-26 figura el primero de los estribillo (“¡Ay, amor, que se fue y no vino!”), de forma que la palabra final del verso 26 (“gritos”) rima en asonante (/í-o/) con el segundo verso del primer estribillo (“vino”, verso 28), mientras que tras las los versos 29-30 reaparece el segundo de los estribillos (“¡Ay, amor, que se fue por el aire!”), y la palabra final del verso 30 (“mares”) rima en asonante (/á-e/) con el segundo verso del segundo estribillo (“aire”, verso 32). Se pone así de manifiesto la perfecta construcción “arquitectónica” del poema con una trabada coherencia estructural, en la que los estribillos cumplen una función simbólica que aporta el elemento anímico: el de la queja (“ay, amor”), que se articula en dos sentidos (“que se fue y no vino” y “que se fue por el aire”); unos estribillos -insistimos en ello- que se erigen, así, en los organizadores formales del poema.

Y nada de particular tiene que el Poema del cante jondo comience precisamente con este poema, que data de 1922: García Lorca pretende ambientar el escenario geográfico de la región andaluza como territorio propicio para el desarrollo del cante jondo, que “se ha venido cultivando desde tiempo inmemorial, y a todos los viajeros ilustres que se han aventurado a recorrer nuestros variados y extraños paisajes les han emocionado esas profundas salmodias que, desde los picos de Sierra Nevada hasta los olivares sedientos de Córdoba y desde la Sierra de Cazorla hasta la alegrísima desembocadura del Guadalquivir, cruzan y definen nuestra única y complicadísima Andalucía.” (cf. “El cante jondo. Primitivo canto andaluz”. Conferencia leída por García Lorca el 19 de febrero de 1922 en el Centro artístico de Granada). Una geografía, en efecto, que nos lleva desde las alturas de Sierra Nevada (versos 3-4: “Los dos ríos de Granada / bajan de la nieve al trigo”), hasta la desembocadura del Guadalquivir (versos 31-32: “lleva azahar, lleva olivas /, Andalucía, a tus mares”). Y ahí están los tres ríos andaluces (Guadalquivir -“el río grande” de los árabes”-, Darro -el Dauro romano, así llamado porque en las arenas de su cauce existía oro-, y Genil -el antiguo Guadaxenil, por alusión al Nilo, dado los numerosos afluentes que recibe de Sierra Nevada y que hacen fértil la vega granadina-).

Una intensa simbología discurre a lo largo del poema, que contrapone la magnificencia del Guadalquivir a la austeridad granadina del Dauro y del Genil; o, dicho de otra manera, la alegría y el dinamismo por un lado, y la estaticidad y la melancolía, por otro, que representan las ciudades de Sevilla y de Granada, respectivamente, a través de sus ríos. Para los de Granada, García Lorca reserva, al final del poema, una patética oración exclamativa, en la que los “suspiros” (del verso 16) han dado paso a los “gritos” siniestros que adoptan ribetes trágicos al metaforizarse en “fuego fatuo” : “¡Quién dirá que el agua lleva / un fuego fatuo de gritos!”. Desde luego, García Lorca parece tener en mente “La canción del fuego”, de El amor brujo, de su admirado Manuel de Falla, y que puede explicar los estribillos empleados; una composición musical que empieza con esta letra: “Lo mismo que er fuego fatuo, / lo mismito es er queré. / Le juyes y te persigue, / le yamas y echa a corré. ¡Lo mismo que er fuego fatuo, / lo mismito es er queré!”.

El río Guadalquivir discurre “entre naranjos y olivos” (verso 2); y por eso “lleva azahar, lleva olivas” (verso 29); y “tiene las barbas granates” (verso 8, en el que se alude metafóricamente a la luz crepuscular del ocaso reflejándose en sus aguas); y por él navegan “los barcos de vela” (verso 13); y en su ribera hay una “alta torre” (verso 19, en referencia a la sevillana Torre del Oro), oreada por el aroma de los naranjales plantados en sus proximidades (verso 20: “y viento en los naranjales”). En cambio, los ríos granadinos Dauro y Genil “bajan de la nieve al trigo” (verso 2, con una referencia al entorno paisajístico muy distinto al sevillano); y discurren entre el llanto -el uno- y la sangre -el otro- (verso 10); y “por el agua de Granada / solo reman los suspiros” (versos 15-16, que amplían el contenido semántico del verso 10); y solo cuenta con “torrecillas / muertas sobre los estanques” (versos 21-22, en los al carácter empequeñecedor del diminutivo “torrecillas” se une el encabalgamiento “torrecillas / muertas”, que hace más patética la idea del cese de toda actividad vital que, además, las agua estancadas simbolizan. Aunque es, sin duda, la copla que conforman los versos 13-16 la que trasciende lo puramente metafórico para entrar en el terreno de la ironía sarcástica: “Para los barcos de vela, / Sevilla tiene un camino; / por el agua de Granada / solo reman los suspiros”; y esos suspiros tiñen de melancolía las aguas quejumbrosas del Dauro y las ensangrentadas del Genil (en alusión al color encarnado de los granos de la granada; desde de tiempo inmemorial, el granado es el símbolo de la ciudad de Granada).

En definitiva, es este un poema cargado de melancolía que ya anuncia cuál va a ser el tono de la obra.

Breve bibliografía.

Antología comentada de la Generación y su entorno. [Introducción de Víctor García de la Concha]. Madrid, Espasa Libros, 1988. Colección Austral, serie amarilla. La selección y comentarios de García Lorca corre a cargo de Christian de Paepe.

Conde Suárez, Raúl: “Baladilla de los tres ríos de Federico García Lorca. Raíces populares del cante jondo”. Revista de folclore, año 2001, núm. 246, págs. 183-189.

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/baladilla-de-los-tres-rios-de-federico-garcia-lorca-raices-populares-del-cante-jondo/html/

García Lorca, Federico: “El cante jondo. Primitivo canto andaluz”. Conferencia leída por el poeta el 19 de febrero de 1922 en el Centro artístico de Granada

https://archive.org/details/FEDERICO_GARCIA_LORCA-EL_CANTE_JONDO-1922/mode/2up

Von Prellwitz, Norbert: “Observaciones sobre la «Baladilla de los tres ríos» de Federico García Lorca”. Criticón. Revista cuatrimestral dedicada a la literatura y a la civilización española del Siglo de Oro). Año 2003, núms. 87-89, págs. 689-696.

https://cvc.cervantes.es/literatura/criticon/PDF/087-088-089/087-088-089_695.pdf

Algunas versiones musicales.

https://www.youtube.com/watch?v=Wzuq4R44WGQ

India Martínez en el Palacio de Carlos V, en La Alhambra (2025).

https://www.youtube.com/watch?v=jthgu3leXaQ

Pasión Vega (2022).

https://www.youtube.com/watch?v=oZE2wqZPiFQ

(Manuel Soler. Grabación en directo del concierto en La Tertulia (Granada, 31 de octubre de 2015).

https://www.youtube.com/watch?v=egwizEME0Oc

(Cantautora: Esperanza Fernández. Piano: David Peña Dorantes. Programa Las 1001 noches; 1999).

https://www.youtube.com/watch?v=XoT10SfYCdg

(Mario Castelnuovo-Tedesco. Romancero gitano, opus 152). [El título se corresponde con el Poema del cante jondo].

https://www.youtube.com/watch?v=Y_nxMmL-bR4

(Coral Sesiminas de Belo Horizonte. Regencia: Sergio Lucio Alves. Solistas: Mónica Pedrosa, soprano; Sergio Lucio Alves, barítono; Fernando Araujo, violinista. Dirección: Orlando Orube y Sergio Lucio Alves. Coreografías: Rui Moreira y Bete Arenque).

Puedes comprar su obra en:

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