¡No ha nacido una estrella! Un silencio de tres segundos, un blanco, como se denomina en el argot teatral, un grito ahogado, un plañir sin lágrimas, sin eco, queda en vaho, nadie te oye, todos permanecen a la expectativa, estás solo, a partir de ahora, te vas a quedar solo. Guayominí, escrita por la dramaturga Laura Garmo y bajo la dirección de Pablo Martínez Bravo, se convierte en una comedia dramática donde se pondrá en visibilidad el mercantilismo en el mundo de la música (y en otros géneros culturales) la subida y bajada del artista según intereses comerciales, la insaciabilidad de la compraventa de restos sin drásticas rebajas, y la parafernalia que se genera en torno al Festival de Eurovisión, totalmente politizado y alejado de lo estrictamente musical. También disecciona de forma crítica y humorística los tejemanejes del éxito y la gestión del fracaso en la sociedad contemporánea en un chaval que quiere abrirse paso en el mundo musical y la inexperiencia y la inocencia lo llevan por caminos que no deseaba. El éxito muestra la cara iluminada de la luna, pero no se ve la oculta, llena de cráteres, zancadillas, envidias, y lucramiento para unos pocos. La línea delgada que hay entre el éxito y el fracaso. Hay que saber fracasar, se atribuye a Séneca que dijo: "Una persona inteligente se repone pronto de un fracaso. Un mediocre jamás se recupera de un éxito". Con la salvedad de que, en este caso, no es que sea un fracaso, simplemente se habla de un error, un fallo que muchos no perdonarán incluso no teniendo nada que ver con el asunto. Ese es el drama. Todo lo que sube, irremediablemente tiende a bajar después, sería otra sentencia que no sé a quién se le atribuye, ni me interesa, pero en el texto e interpretación de Guayominí de Laura Garmo, también se establece como crítica, compañeros de viaje que nos abandonarán a la primera de cambio, o carroñeros que querrán sacar tajada de la metedura de pata del interfecto. Es donde se pone en evidencia la vulnerabilidad, la soledad y la inmensa presión psicológica que sufren los creadores expuestos al escrutinio público acelerado y casi inmediato. Ahí es donde entra, a su vez, la afectividad, la confianza en los más allegados, y comprobaremos que, en algunos casos, también falla. La obra está interpretada por Omar Banana y en múltiples personajes por Inma Cuevas, magistral, como siempre, Zack Gómez-Rolls, Selu Nieto y Julia Rubio, en una dinámica de entrar y salir de sus roles de manera vertiginosa y muy rítmica. Hay que intentar subir, alcanzar el éxito, pero hacerlo de forma comedida, evitando los peligros de lo efímero, espuma jabonosa que perderá fuerza a la primera de cambio. Por lo visto, la obra toma como base real directa la vivencia del cantante Manel Navarro en el Festival de Eurovisión 2017. Como soy nada seguidor de tal Festival, por lo visto, me he informado que se inspira en el conocido episodio de su "gallo" vocal en directo y el severo linchamiento digital posterior. Yo no me enteré mucho del tema, pero está bien traerlo a colación. ¡No se olviden que, de momento, seguimos siendo humanos! Con nuestros errores y nuestros aciertos. INFORMACIÓNGUAYOMINÍ Dramaturgia: Laura Garmo Dirección: Pablo Martínez Bravo Elenco: Omar Banana, Inma Cuevas, Zack Gomez-Rolls, Selu Nieto y Julia Rubio Composición música original: Luis Miguel Cobo Producción: NAVE 10 |Matadero con Emilia Yagüe Producciones Distribución: Emilia Yagüe Nave 10 – Matadero Noticias relacionadas+ 0 comentarios
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