Historia, ciencia, política, romance, espionaje… un montón de ingredientes potentes para hacer una buena novela. ¿Dónde está el secreto para que la mezcla haya merecido el prestigioso XXVIII PREMIO TIFLOS DE NOVELA? Ojala lo supiera, porque eso querría decir que tendría en mis manos el Santo Grial de la novela. Pero bueno, después de conversar con los miembros del jurado, creo que tengo algunas claves. En primer lugar, lo original de novelar una reunión histórica de científicos, en este caso físicos, y de hacerlo en un momento tan determinante para la Historia como fue el año de la subida de Hitler al poder. Otra es que, a diferencia de la mayoría de las novelas que transcurren en la Alemania de los años 30, cuyos protagonistas suelen ser héroes que se resisten al nazismo, el de Hôtel Métropole es un alemán corriente, muy poco heroico, enfrentado a la contradicción entre la esperanza de las buenas promesas del nazismo y la indignación ante las barbaridades que comienza a perpetrar. Y en tercer lugar, ha gustado que narre las dificultades que las mujeres de la época encontraban para dedicarse a la ciencia, de la que tradicionalmente se habían visto relegadas, y que unas pocas pioneras como Marie Curie y Lise Meitner se empeñaron en superar. Ha escrito novela policíaca, novela histórica… ¿Dónde encaja mejor Hôtel Métropole? En realidad, he escrito novelas de muy diferentes tipos (aventura, histórica, negra, juvenil, social, intimista, ciencia ficción...), siempre con la intriga como factor común, la mayoría autopublicadas bajo la firma RBS Candelas. En Hôtel Métropole hay ciencia y dilemas morales, pero también intriga, aventura y romance. Yo la definiría como "ficción histórica", aunque, por la cercanía relativa del momento en que transcurre (no hace ni cien años de ello), quizá se entiende mejor como "ficción de época". Un hombre de ciencias, como el autor, ¿se resiste a escribir algo que no tenga que ver con la disciplina científica? En absoluto, ya te digo que he escrito novelas de diversos géneros, y con todas he disfrutado muchísimo. Lo mismo documentándome sobre la construcción de la Torre Eiffel (A la altura de Dios) como sobre el terrorismo de ETA en los años 80 (Real-Real) o sobre James Joyce y su obra (Ulises, mi amor). En el Consejo Solvay se reúnen las mentes más brillantes de la física y la química de la época desde 1911, que tuvo lugar la primera conferencia. ¿Cuál fue el detonante para que quisiera escribir sobre ese histórico Consejo? En 2015 cayó en mis manos un libro de Philip Ball titulado Al servicio del Reich. La física en tiempos de Hitler. Trata sobre las diferentes posturas que adoptaron los físicos alemanes ante el advenimiento del nazismo y los graves dilemas morales que tuvieron que enfrentar. Hay que tener en cuenta que una de las primeras medidas que tomó Hitler fue expulsar a los judíos de la función pública, incluidos profesores universitarios e investigadores, y que aquello afectó a la física teórica hasta el punto de que esta perdió el veinticinco por ciento de sus mentes más preclaras. Inmediatamente pensé que ahí había una buena historia que contar. El séptimo congreso es en 1933 y trata sobre la Estructura del núcleo atómico. ¿Qué cambió en el mundo para que eligiera que su novela comenzara entonces? Por un lado, como os decía, la subida al poder de Hitler, con todo el efecto disruptivo que tuvo en la ciencia y la sociedad alemanas. Por otro lado, este Consejo sería ya el último antes del descubrimiento de la fisión nuclear, que tendría lugar en 1938 y que cambiaría la percepción de políticos y militares sobre la física moderna: de materia abstracta sin aplicaciones prácticas a potencial fuente de energía ilimitada y arma terrorífica. Intereses ideológicos, luchas de poder, tensiones políticas… ¿Puede permanecer la ciencia ajena a la sociedad? La ciencia, en sí misma, es objetiva y universal. Pero cuando llega el momento de convertir sus avances en beneficios y en instrumentos para obtener tal o cual ventaja estratégica o mejora social, entonces es inevitable que quienes la financian tomen decisiones sujetas a intereses económicos y políticos para aplicar regulaciones, prioridades y políticas de gasto. Nada que no sucediera ya en 1933. Maria Salomea Skłodowska-Curie, Irène Joliot-Curie, Lise Meitner. Solo 3 mujeres inteligentes e increíbles en un universo masculino. ¿La ciencia sigue silenciando a las mujeres? ¿Es su manera de rendirles homenaje por ser capaces de saltar barreras? No cuento por lo que tuvo que pasar Lise Meitner para llegar a ser considerada como una igual para que los lectores lo descubran en la novela. Hablamos de mujeres que superaron vetos a ingresar en las universidades, dedicarse a la investigación y dar clases. Aquellas barreras están hoy superadas, evidentemente, y el mundo está lleno de científicas extraordinarias. Pero, aunque no vivo el mundo de la ciencia desde dentro, estoy seguro de que existen todavía aspectos, más sutiles, quizá, por mejorar. Y sí, Hôtel Métropole es un homenaje premeditado y consciente a aquellas pioneras, que se refleja, sobre todo, en los diálogos entre sus protagonistas.
Su obra también aborda la presión contra la libertad intelectual y la defensa del conocimiento que sufrieron científicos, intelectuales… en una época convulsa. ¿Hemos avanzado o siguen ocurriendo cosas parecidas en pleno S.XXI? La ideología nazi impregnó por la fuerza todos los aspectos de aquella sociedad, y la ciencia, la física en concreto, no se libró: los físicos nazis crearon la noción de Física alemana por contraposición a la que denominaron Física judía, que incluía la relatividad y la mecánica cuántica. A estas las denostaban por estar basadas en artificios matemáticos, que no en la tradicional experimentación, y por cuestionar fundamentos bien establecidos como el determinismo, el espacio y el tiempo absolutos y la diferenciación entre materia y energía. Pero eran prejuicios puramente ideológicos, basados en conceptos raciales y nacionalistas, y no respaldados por evidencias y datos. Hoy en día, aunque la comunidad científica tiene mecanismos muy robustos para evitar que su trabajo se vea seriamente cuestionado, esto mismo ocurre en cierto modo con corrientes de opinión que se basan en criterios morales, más que en fundamentos científicos; o con los negacionismos, por ejemplo, de gran implantación gracias a las redes sociales y que llegan a ejercer una gran presión sobre los científicos. ¿Cómo ha sido su proceso de investigación y dónde ha encontrado hallazgos que le hayan sorprendido más? Sobre todo, largo. Desde 2015 hasta 2019, año en que comencé a escribir el manuscrito, leí una gran cantidad de biografías, monografías y artículos. Y los hallazgos más interesantes, si digo la verdad, están en el aspecto humano de las vidas de aquellos científicos de mentes extraordinarias, pero personas con ambiciones, dudas y temores, al fin y al cabo. De todo ello se refleja mucho en la novela. Realidad y ficción se entrelazan en su obra. ¿Lo que no conoce lo suple con imaginación o escribe lo que le hubiera gustado que ocurriera? Para mí, la imaginación es el secreto de la realidad-ficción. Lo que pensaban los personajes reales es verídico: está todo en sus escritos, memorias y tratados filosóficos (los físicos de la época eran muy dados a filosofar). A partir de ahí, yo les atribuyo actos y diálogos inventados, pero siempre acordes con lo que el personaje real podría haber hecho o dicho en tal o cual circunstancia. Y luego están, claro, los personajes ficticios, para los que tengo total libertad creativa. La imaginación al poder. Los ciudadanos han de someterse para sobrevivir, o luchar para mantener la dignidad. ¿Le gusta que el lector se posicione y reflexione? Cada ciudadano tiene sus circunstancias, generalmente complejas. La dignidad es probablemente el valor más apreciado por el ser humano, pero ¿qué ocurre cuando tus seres queridos son amenazados, por ejemplo? ¿Te mantienes digno o claudicas para que sobrevivan? Para mí, está claro que nadie posee la verdad absoluta. Entre los físicos alemanes hubo quienes decidieron acomodarse al régimen nazi para disfrutar de sus prebendas, quienes decidieron quedarse para tratar de cambiar las cosas desde dentro, y quienes optaron por huir para no tener que vivir bajo su yugo. Como autor, yo expongo las circunstancias, pero evito hacer juicios de valor. Y si al lector, además de entretenerlo, lo hago reflexionar un poco, pues tanto mejor. Hay un cambio notable de registro con respecto a su novela anterior. ¿Por qué caminos discurrirá su siguiente novela? Sí, de novela negra a ficción histórica, nada menos. Y la próxima, que ya está escrita y en fase de edición, supondrá la vuelta de Ray Candelas al género policíaco. De ella no puedo contar más, pero sí puedo decir que ahora estoy barajando futuros proyectos, y que entre ellos se incluye una nueva ficción histórica; o mejor dicho, de época. Puedes comprar el libro en:
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