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crítica literaria

Alianza, Madrid, 2020

El tema del bebedor (santo o no dentro del paisaje de su soledad ontológica, de su ‘versión’ del amor) ha sido ampliamente tratado en los libros que guardan la mejor literatura. Es una realidad inexcusable en la historia del hombre, razón por la cual un escritor necesariamente ha de hacer, en un momento u otro de su tarea literaria, alusión a esa circunstancia, a esa forma de entender (o no) la vida.

SALÓN DE LECTURA

En la vida, como en la literatura se ha de estar dispuesto siempre al debate. Afrontar ideas antagónicas o diferentes enriquece a todos. El conocimiento se adquiere precisamente por el discurso de los contrarios, de esa necesaria confrontación (nunca beligerante) de las ideas, donde las armas de los contendientes han de ser la palabra o la escritura, según se disponga. Desde un punto de vista netamente literario agradezco que se produzca por ser de gran ayuda para conformar una idea propia.

Editorial Cultural Norte
Esta obra documentada y rigurosa es del año 2017; pero, ahora y siempre, el leonesismo o regionalismo o nacionalismo leonés ha estado reivindicando sus esencias; subrayada en la identidad histórica y cultural de la parte central o vital de la Corona de León o Reino de León, a la que definimos como País Leonés o Región Leonesa, que son las SIEMPRE PROVINCIAS LEGIONENSES de Salamanca+Zamora+León. Algo a lo que el taimado Javier de Burgos denominó, maliciosamente y con toda falsedad, en el año 1833, como Reino de León.

Editorial Crítica
Este libro es otra demostración, de cómo una ideología del siglo XX fue, con el estalinismo militante, la ausencia de la más mínima ética; el signo patognomónico de dicho aserto es un cinismo elevado a la enésima potencia. Pero, detrás de todas estas teorías se encuentran toda una serie de seres humanos, que no tienen la más mínima vergüenza en hacer y reivindicar lo que estaban perpetrando con otros seres humanos.

Salón de lectura

Resulta muy estimulante comprobar que la maquinaria editorial en nuestro país no solo se mantiene, sino que se refuerza con la aparición de nuevas editoriales dispuestas a favorecer la cultura del libro, que como bien sabemos quieren aniquilar a toda costa algunos desaprensivos. Esta fortaleza que asumen algunas editoriales merece el reconocimiento claro de lectores y críticos.

Herder, Barcelona, 2019

El autor (“uno de los representantes más destacados del pensamiento intercultural y del diálogo interreligioso”), aquí, no solo nos invita a pensar, sino a hacerlo desde un perspectiva tan rica y universalizante que el lector se siente doblemente afectado: arropado por su sabiduría extensa y comprensiva y, a la vez, perplejo respecto de cómo interpretar, de cómo elegir el bien que, en principio, se puede derivar de las recomendaciones o enseñanzas contenidas en el libro.

En las novelas de Antonio Muñoz Molina, si uno escudriña adecuadamente -ahora que su sendero productivo es largo, aunque afortunadamente su edad debiera proporcionarnos aún muchas horas de intenso gozo-, encontramos jirones de piel, desgarraduras, pasos en el camino, cuadros, remembranzas, retazos de pensamientos y formas de ser o de estar en el mundo, que mucho tienen de autobiográficas. Eso ocurre con Tus pasos en la escalera, la nueva entrega del escritor ubetense.

SALA DE LECTURA

Tal y como había dicho en la primera entrega sobre la poesía que hoy se escribe en tierras de Aragón, continuamos con siete libritos más, menores solo por su tamaño, pero no por su contenido. Sigue esta segunda entrega la estela de la primera en cuanto a la importancia de los autores que reseñamos y de la editorial que publica los textos, Olifante, en esta ocasión a través de su colección “Papeles del Trasmoz”.

Afrontar la muerte desde la verdad. Esa que permanece escondida en un baúl de nuestra memoria. Y abrirla. Abrirla para darle luz y quitarle el polvo. A cada capa de polvo que le quitamos extraemos el desarraigo, la soledad, la infancia y, sobre todo, la notoriedad de los días en los que creímos que no fuimos felices.

SALÓN DE LECTURA

Recibe uno con alborozo cada libro que llega a su morada, que no es otra que la biblioteca personal. Libros los hay para todos los gustos, pero tratándose de poesía y si esta, además, viene avalada por la experiencia vivificadora y la emoción latente de su expresión más sublime y bella, que bebe de la más grande tradición andalusí como es el zéjel en su forma más popular de un estribillo de dos versos, a los que siguen otros tres con distinta rima y un cuarto que muda, para finalizar con el estribillo, la satisfacción es mayor.

El ojo de Poe, 2019

José Chamorro García (Linares, 1981) publica su nuevo poemario, Bajo azul que envuelve / Sotto il coinvolgente blu, en una bella edición bilingüe español-italiano a cargo de El ojo de Poe, editorial que ha cuidado hasta el más mínimo detalle, como el delicado sumi-e de Hinagata Cho que ilustra la cubierta y adopta el color del título, y que junto a la calidad del papel ahuesado hacen del conjunto un hermoso volumen que el autor dedica a su hijo Samuel.

Constantemente nos dicen que debemos querernos a unos mismos, que el amor propio es lo primero para poder querer a los demás y tener una vida completa y feliz. Sin embargo, recibimos en todo momento la advertencia, de formas directas, pero sobre todo indirectas, de que tampoco nos pasemos, te tienes que querer, pero tampoco mucho, o al menos que no se note, no seas creído, no seas soberbio.

SALA DE LECTURA

Poco antes del abismo todo se transforma y lo desconocido hace acto de presencia. Recordamos entonces el devenir de las cosas sencillas. Desciende el cuerpo a los infiernos que es como regresar a la vida, al origen de la voz y la palabra, dones supremos. Caminar sobre el agua, recorrer las paredes bocabajo, flotar en el aire hasta sumergirnos en el inmenso firmamento o el ajardinado solar de las estrellas. Sólo hay que dejarse llevar por su música interior. Remover las entrañas mismas, buscarse en el vuelo del águila o la corriente de un río, en la copa de un árbol o en el silencio absoluto de un desierto sin nombre.

Dar vida a la muerte. Trazar las coordenadas de una nueva vida con el afán de saltarnos la mayor de las desgracias. Y ser capaces de transformar el destino que nos había sido dado para convertirlo en el de otro. El de aquel que nunca sospechamos que existía y, mucho menos, que fuese el culpable de todo.

Lluïsa Lladó (Mallorca, 1971) nos ofrece en El arca de Wislawa (Torremozas, 2017), su cuarto poemario, una analogía lingüística del arca de Noé pero utilizando figurativamente la poesía de Wislawa Szymborska como elemento aglutinante de lo bello para su posterior salvación. Para dimensionar una aspiración así es preciso que nos hagamos una idea de cómo Lladó debe venerar la poesía de Szymborska. Tras leer este libro se nos hace evidente que la poesía de la autora de Preguntas a mí misma (1954) llegó a la vida de Lluïsa Lladó para cambiarla.