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Marcelino Menéndez Pelayo

En un reciente viaje a la ciudad de Santander para presentar el libro de un amigo, me acerqué a visitar la conocida Biblioteca de Marcelino Menéndez Pelayo, sita en la calle Gravina; cuál no sería mi sorpresa al encontrar cerrada tanto la biblioteca como la Casa-museo del insigne polígrafo e historiador santanderino. Además, el día había amanecido totalmente encapotado y la tormenta que se cernía sobre la ciudad hacía presagiar el infortunio que me produjo encontrar ambas puertas cerradas al público y a los investigadores cuando llegué ante ellas.

Una mañana soleada dio paso a una tarde lluviosa o llorosa. A las cinco de la tarde se celebraba el funeral por don Benito Madariaga de la Campa, cronista oficial de Santander, quizá por eso el cielo se encapotó y derramó sobre la ciudad sus más sentidas lágrimas. Ese luctuoso día, fue el escogido por el escritor Joaquín Álvarez Barrientos para presentar en el Real Club de Regatas de la capital cántabra su novela, "Una historia de impostores", el autor no podía pensar cuando programó la presentación que ciertos elementos se revolverían contra él. El escritor madrileño asistió para presentar sus respetos al cronista antes de comenzar la presentación.

Recuperamos la entrevista que en 1883 le realizó el periodista Ramón de Navarrete "Asmodeo" para su periódico “La Gaceta”. Asmodeo fue el gran cronista del Madrid de finales del siglo XIX, además era amigo personal de Marcelino Menéndez Pelayo, de ahí que hayamos transcrito la entrevista que le realizó en uno de los más emblemáticos cafés de la época, cercano a la Real Academia de la Historia.

Impertinente, filosófico lector, sabed que el palique que lees quiere ser el andamio de una monografía, trabajo recto, duro e imparcial no idóneo para cabezas como la mía, tan dada a las diversiones poéticas, bagatelas históricas y husmeos biográficos. Los amedrentamientos de la academia donde calculo el ir y venir de la fama de los poetas y de sus libros me han movido a releer la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz, quien de acuerdo a los juicios del perito don Marcelino Menéndez y Pelayo es juglar superior a muchos de los de España.
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Si a bote pronto me preguntasen por alguna gloria nacional; seguramente y sin apenas pensarlo, me vendrían dos nombres que no suscitarían reparos ni entre los que siempre tienen la objeción dispuesta, y estos serían don Santiago Ramón y Cajal y don Ramón Menéndez Pidal.

La publicación del libro "Literatura y nación" de Marcelino Menéndez Pelayo hace que nos acerquemos a la obra del escritor cántabro sin los prejuicios habituales, y como consecuencia de su nueva mirada nos presenta a un personaje más complejo, alejado de las imágenes anteriores que lo hacían pasar por simple martillo de herejes.