www.todoliteratura.es

Ricardo Martínez

Dicen que en estos días se puede observar en nuestro cielo marino del norte peninsular las nubes de nácar. Son unas nubes melancólicas, blandamente blancas, de un movimiento apenas perceptible –su aparente quietud no expresa movimiento a la mirada, pero sí la sensación de vida, otra forma de movimiento- Son más propias del norte boreal, pero tal vez debido a los desconsuelos de la atmósfera, aquí se pueden apreciar en ocasiones.

Cátedra, Madrid, 2017

En buena medida, en este extraordinario libro se nos revela el secreto, que, tratándose de un poeta, no es poco. Un secreto que, paradójicamente, casi no lo es, a saber: nuestro conocimiento de Ausiás March viene, como autor, de una obra de carácter especulativo-meditativa-religiosa, que, acaso, inscribiría su nombre en el terreno de la religión; más he aquí que ahí es donde el posible secreto se desvela –necesariamente, cabría decir- por cuanto en estos lúcidos ‘Dictats’ es él –literariamente- quien ama y conoce y cultiva la palabra, enriqueciendo su discurso más allá de cualquier tema estricto.

Trea, Gijón, 2017

Cuando se trata de sugerir (sobre todo cuando se trata de sugerir empleando para ello el texto literario, esto es, hilando un discurso de palabras que lleguen –y vayan más allá, a través de él- a un destinatario sensible que observa y repara en la realidad, en la naturaleza, en el otro) es necesario ser claro, actuar con inteligencia (si es sintiente, mejor) y ser sincero por cuanto lo que se transmite ha de tener algo de verdad; más si a lo que uno quiere referirse es a la sustancia interior del arte reflexivo.

Gradiva Ibérica, Portugal, 2017

El binomio enfermedad-literatura es un tema de larga y fecunda vida en la literatura universal. Hay quien ha llegado a afirmar que cada libro encierra, más o menos explícitamente, un problema, si no estrictamente médico, cuando menos emocional. A la vez, viene de lejos ya la consideración de literatura como una terapia, sin hacer excepción de aquel autor, heterodoxo en sí, que sostenía que había iniciado su carrera literaria por un problema de corazón: estaba enamorado.

Cátedra, Madrid, 2017

Miedo y hombre, en efecto, van intrínsecamente unidos. No solo, digamos, como propiciador de dudas (y en tal sentido, como propiciador de susceptibilidades, presunciones, imaginación al fin) sino también como manifestación física, como enfermedad. Un miedo que, tantas veces, no proviene de efectos de la naturaleza sino de ese Otro que es aquel que no soy yo, esto es, de otro ser humano.

Lumen, Barcelona, 2017

Probablemente quepa en un solo poema el devenir y la sustancia de este sobresaliente poeta. Y ello se deriva de que, siendo tan esencialista en la elección de las palabras y cuanto éstas hayan de decir al lector, con uno solo de los ejemplos hallemos un compendio razonable de lo que es su discurso poético, tan sencillo y limpio, tan cotidiano y, a la vez, alzándose con cada lectura. El texto aludido, que viene oportunamente señalado en el prólogo del libro a modo de proemio o presentación, dice así: “Estoy triste/ como lo estaba él/ a su manera heroica// Pero además/ tengo ojos/ para ver/ y si bien presienten mi ruina/ y la de todo/ lo que amo, descubren/ también/ en mis ojos/ y mis labios/ y mi lengua el poder/ para liberarme/ y para hablar de ello, igual/ que Miguel Ángel, en sus manos/, notó un poder similar/ si bien mayor”.

Hermida eds., Madrid, 2017

El hombre sencillo -el que observa y guarda con celo en el apartado de sus sentimientos, el que actúa movido por la prudencia o la desconfianza, el que sabe que en los signos externos (ya residan en la naturaleza o en el interior del hombre) radica el fundamento de la imaginación, a buen seguro que guarda para el momento propicio su forma de contar, su necesidad de buscar armonía en aquello que se le ha dado como realidad, más que no será tal del todo hasta que lo haya ordenado a su modo.

Ed. Tecnos, Madrid, 2017

Considero que por Estética –como disciplina teórica, como ejercicio de observación y práctica de conocimiento- ha de entenderse como uno de los avances en el ejercicio racional del hombre entendiendo en ello que, gracias al sentido otorgado a ésta, el hombre ha establecido un nuevo equilibrio en la naturaleza.

Alianza, Madrid, 2017

Acudir a la lectura de esta autora inglesa del XIX es acudir siempre a una cita segura para las emociones –sobre todo amorosas-, para el análisis de los caracteres –preferentemente femeninos- y al relato literario perfectamente hilado, confeccionado con conocimiento y amor por cuanto una historia, el contar historias, es (probablemente habrá pensado en su día la autora) uno de los placeres intelectuales (humanos) más gratos, interesantes y seductores de cuantos el solitario y curioso pueda dotarse. Más teniendo en cuenta si los destinatarios viven en un país donde el clima es propicio a vivir en el interior de los hogares.

Taurus, Madrid, 2017

¿El tiempo es oro? Sí para las estimaciones de la utilidad, y también para una cierta consideración monetaria. Pero, sobre todo, tiempo es hombre: ése sí que valdría como un significado humanista. El medidor medido, he ahí la razón principal (y útil) de la Historia.

Entrevista a Gustavo Javier Travi, autor de "Imprecisiones de ser"

Gustavo Travi es un hombre joven y, a la vez, con una consciencia literaria y una percepción poética fuera de lo común. Una referencia muy interesante, pues, para conocer algo de propuestas imaginativas, de sentido de la realidad literaria. Él es argentino, nacido en un lugar llamado Caseros.

Ed. Vitruvio, Madrid, 2017

El lector no es, en modo alguno, aséptico. Quien lee ejerce ya una voluntad deliberado en pro de entendimiento y gozo. Pues bien, así he procurado abordar como lector el último libro de José María Prieto, un autor que, haciendo gala de su múltiple formación (sobre todo, digamos, bajo la sombra del canon didáctico tanto occidental como oriental), se toma en ocasiones la libertad de jugar al equívoco, algo que, en principio, puede resultar curioso, entretenido; incluso pudiera, por algunos, ser tomado como un reto lector, no obstante creo que los elementos distintivos están bien presentes hurgando con una cierta meticulosidad entre sus palabras, de un desafío-juego verbal que comienza ya, aquí, por el propio título.

Siruela, Madrid, 2017

A propósito del tema del silencio, el autor recoge aquí, oportunamente, una cita llena de significación atribuida al gran viajero inglés Leigh Fermor cuando residió durante un tiempo en un convento: “…en la reclusión de una celda las aguas agitadas de la mente se vuelven claras y quietas, y muchas cosas escondidas y todo lo que las enturbia flota hacia la superficie y puede ser retirado; después de un tiempo uno llega a un estado de paz mental que es inconcebible en el mundo ordinario” Esto es, el aislamiento temporal como un bien, el silencio como propiciador del escenario donde pueda fluir y manifestarte todo aquello que está dentro de nosotros y nos conduce y nos conforma. Un bien que nos aleja de la confusión y el ordinario atarearse en las necesidades.

Alianza literaria, Madrid, 2017

En ocasiones la palabra se hace testimonio real, personal, vivido intensamente desde la conciencia social, y tal es el caso de lo que constituyó esencialmente la obra de este poeta.

Este joven airado sí fue tal, y de ello quedó testimonio poético en clave de rebeldía otorgando al futuro de la literatura unos versos casi vergonzosamente desnudos como desafío, algo así como para decir que la naturaleza humana al desnudo supera en provocación al desnudo de la propia naturaleza. Sus versos tenían, no obstante ese obstinado desafío, la dureza de lo real, la profundidad de un sentimiento elaborado desde el interior más constructivo, más consciente. De ahí su perduración.