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“Lo propio del esperar”, de Ricardo Martínez-Conde

jueves 08 de enero de 2026, 21:20h
Última actualización: jueves 08 de enero de 2026, 21:54h
Lo propio del esperar
Lo propio del esperar

El nuevo texto del autor que nos ocupa, Ricardo Martínez-Conde (‘Una de las voces más sensibles de nuestro panorama actual’ a decir de la profesora irlandesa Rosalyn O´Gondar) lleva por título “Lo propio del esperar” y está a medio camino entre el aforismo y el microrrelato. En ocasiones, cuesta diferenciarlos porque existe una simbiosis entre ambos géneros que da como resultado un relato aforístico. Sí advertimos en esta ocasión con respecto a su libro anterior de micro-relatos, es que hay más referencias a la actualidad, con fechas determinadas, algunos de los cuales hacen mención a sucesos conocidos.

Los temas que trata el autor son, con variantes siempre sorprendentes, los ya conocidos por nosotros, pero donde nos encontramos con un sentido del humor más acentuado, a veces con rasgos que tienden al absurdo o donde la excentricidad de los protagonistas rallan lo esperpéntico, caso del hombre del tiempo. También vemos que en estos textos el amor (fundamentalmente la idea del amor, el móvil verdadero) está muy presente en muchos de los relatos.

Entre los de carácter aforístico nos encontramos textos realmente precisos y preciosos como “El soslayo”, ejemplo de concisión y lucidez; “Recortes”, ejemplo de ironía y precisión. Pero, también más enigmáticos, ¿qué quiere decir cuando escribe “Yo soy casi yo”? Estos aforismos y otros muchos sirven para llevar al lector a un estado meditativo tan poco usual como interiormente enriquecedor. Aquí el trabajo de reflexión sobre lo escrito es del lector. El autor apunta, incita y convoca al lector para que desentrañe los secretos y misterios propios una niebla que, física u ontológica, irlandesa o ‘sentida’, propicia un grado de pensar trascendente no habitual entre nuestros escritores.

Estos micro-cuentos (o no tan micros a tenor de su profundidad más o menos expresa, siguen las características de sutileza que le definen, si bien, tal como he apuntado antes, se advierte una mayor propensión hacia el humor, sin eludir alguno que, por conocido, forma parte ya de nuestro acervo ancestral en el decir popular. A la vez, resulta inevitable destacar algunos especialmente interesantes; entre otros: “De amores”, “La indumentaria” o “Agujero negro”, en los que se une el humor con la trascendencia.

Hay, en fin, otra serie de mini-cuentos, digamos, donde los diálogos ocupan un lugar preeminente siendo muy acertados. Son los titulados “Afinidades no-electivas”, “Del camino”, “Requiebros de casi amor” o “Monaguillos”. Todos ellos escritos con humor y asumiendo la dificultad de la brevedad de una conversación que rinde culto a la ironía

Encuentro, sin duda, que los textos que componen “Lo propio del esperar” están muy cohesionados y dan perfectamente la sensación de unidad para conformar un suculento libro.

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