Luis Cernuda y la máxima depuración formal de su palabra poéticaEl neorromanticismo de Luis Cernuda asoma en este poema, que recuerda a las “Rimas”, de Bécquer, por la sencillez sintáctica y léxica, por la ausencia de complicados recursos estilísticos y, sobre todo, por la suave melancolía que destila.
Contigo
¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.
¿Mi gente?
Mi gente eres tú.
El desierto y la muerte
para mi están adonde
no estás tú.
¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?
Luis Cernuda: Poemas para un cuerpo.Poema 10 de los 16 que componen la obra (1957).
Poemas para un cuerpo queda incorporado al final de la sección X (Con las horas contadas, 1950-1956) de La realidad y el deseo, en la edición de 1958 que recopila toda la obra de Luis Cernuda, y a la que seguirán nuevas ampliaciones. “Contigo” es un breve poema en versos heterométricos: dos trisílabos (1 y 3), dos tetrasílabos (7 y 8), un pentasílabo (9), tres hexasílabos (2, 4 y 10) y dos heptasílabos (6 y 7). Esta heterometría y la ubicación de los versos en el conjunto poemático le confieren a este un ritmo ágil, al que sin duda contribuyen los agrupamientos convencionales de versos: cuatro agrupamientos sucesivos de 2, 2, 3 y 3 versos, cada uno de los cuales concluye con la misma palabra aguda: el pronombre tú (versos 2, 4, 7 y 10, convertidos así en hexasílabos), palabra que acentúa la tenue musicalidad de unos versos en los que el poeta ha prescindido de la rima. En todo caso, cabría resaltar la eufonía de la cadencia vocálica que origina la combinación de palabras de los versos (por ejemplo, la aliteración de /e/ en el verso 4, que produce una asonancia interna: “Mi gente eres tú”). Para Cernuda, la vida es tanto más fructífera cuando el “yo poético” y el “objeto del deseo” se funden en una única realidad, fuera de la cual solo hay desolación -¡cuanto antecedente de nuestros grandes poetas místicos hay detrás de esta concepción amorosa!-. De ahí que el título del poema -“Contigo”- ya augure una paulatina ascensión climática que llega a su culminación en los versos finales: “¿Y mi vida? […] ¿Qué es si no eres tú?”. El montaje del poema en apóstrofe lírico -el “yo poético” entabla una suerte de “monodiálogo” con el “tú ausente”, que eleva el clima emocional- y las interrogaciones apelativas -que culminan en el último verso- no hacen sino difundir por todo el poema una tensión afectiva extrema que no ha necesitado de complejidades retóricas para manifestarse en toda su hondura conceptual. A la congruencia interna del texto contribuyen las reiteraciones léxicas, en forma de interrogaciones apelativas/respuestas, así como la presencia reiterada del verbo ser que identifica el núcleo de los respectivos sujetos (en definitiva, el “yo poético” representado por determinantes posesivos de primera persona) con sus atributos (precisamente el pronombre personal tú); es decir: “mi tierra” = tú; “mi gente” = tú, “mi vida” = tú; y fuera de ti, “desierto” y “muerte”, porque “no estás tú”. El el “yo presente” (“para mí”), frente al “tú ausente” -lo amado- que implica la negación de la vida. ¡Excelente anclaje paralelístico que cohesiona lingüísticamente toda la estructura poemática! Hay, además, en los tres versos finales, uno de esos juegos conceptuales a los que Cernuda es tan aficionado: el sintagma “mi vida” se refiere, por un lado, al propio “yo poético”, a la vida del propio poeta, reducida a la nada fuera del “tú, objeto del amor”; y, por otro lado, al tú -excitante del yo-, al que el poeta llama “mi vida” -es decir, vida mía-, en expresión coloquial que, por el contexto en que figura, se carga de intencionalidad poética. No se puede pedir mayor sencillez estilística para poner en pie un poema en el que el sentimentalismo amoroso se desparrama sin estridencias y con la autenticidad de quien siente lo que versifica. ¡Poesía y vida unidas por la palabra poética! Puedes comprar su obra en:
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