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Luis Roso
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Luis Roso (Foto: cedida por la editorial)

Entrevista a Luis Roso: "El gusto por el crimen, que no es más que el gusto por aquello que queda fuera del orden del sistema, ha estado siempre presente en todas las sociedades"

Autor de "Puerto Hurraco. El espectáculo del horror"
miércoles 24 de junio de 2026, 11:10h

Luis Roso nació en Moraleja, Cáceres; cuenta con una licenciatura en Filología Hispánica obtenida en la Universidad de Salamanca y otra en Filología Inglesa de la Universidad Autónoma de Barcelona. Además, ha completado un máster en Literatura Española e Hispanoamericana. Con una profunda pasión por la literatura, la historia, el cine y el deporte, trabaja actualmente como profesor de secundaria. Admira a grandes literatos como Delibes, Cela, Ferlosio, Sender, Azorín, De la Serna, Aldecoa, Barea y Martín Santos. La saga noir que creó hace unos años incluye las novelas Primavera cruel y Aguacero, las cuales están situadas en la España franquista y tienen como protagonista al Inspector Trevejo.

Puerto Hurraco. El espéctaculo del horror
Puerto Hurraco. El espéctaculo del horror

El 26 de agosto de 1990 se produjo uno de los crímenes más atroces de la historia de la España contemporánea, tuvo lugar en la remota pedanía de Puerto Hurraco, situada en la provincia de Badajoz. Motivados por una antigua disputa familiar, los hermanos Emilio y Antonio Izquierdo habían ideado un plan para acabar con la vida de todos los habitantes del pueblo. En medio de la noche, armados con escopetas, se adentraron en las calles y segaron la vida de nueve personas, entre las cuales se encontraban dos niñas que disfrutaban del último domingo de sus vacaciones. La tragedia dejaría una huella imborrable en la aldea. Puerto Hurraco se convirtió en un símbolo de la "España negra", y alrededor del acontecimiento se elaboró un relato periodístico y literario lleno de inexactitudes y clichés. Este caso marcó el inicio de un crimen transformado en espectáculo audiovisual, ya que su evolución pudo ser seguida casi en tiempo real gracias a las nuevas cadenas de televisión privadas.

Con una perspectiva crítica y personal, Luis Roso no solo analiza los hechos, sino también la manera en que los medios de comunicación relataron la matanza, buscando así ofrecer una radiografía de la sociedad española de aquel tiempo.

En los últimos años, en España, el true crime está cogiendo un auge muy importante. Proliferan autores de este subgénero, en las estanterías de las librerías abundan libros con crímenes reales… ¿La sociedad española se ha vuelto más morbosa o queremos reivindicar nuestro lugar frente a Thuman Capote?

El crimen como género literario está presente hace siglos, en los romances de ciegos, relatos de detectives, etcétera. Lo que ha cambiado es que ahora se consume también en programas de televisión, documentales, series... Y también que los libros que se publican son más exhaustivos. Pero en realidad el gusto por el crimen, que no es más que el gusto por aquello que queda fuera del orden del sistema, ha estado siempre presente en todas las sociedades.

¿Son estos libros, salvando las distancias, buenos sustitutos de semanarios como EL CASO?

En cierto modo, pero no creo que mi libro se pueda equiparar a un semanario como El Caso, precisamente porque mi libro es una crítica bestial al morbo y el sensacionalismo de ese tipo de semanarios.

Margarita Landi es, indudablemente, precursora del true crime en nuestro país, y también estuvo en Puerto Hurraco. ¿Qué opina de sus artículos al respecto?

Tal y como comento en el libro, ella hacía más sensacionalismo que periodismo. Incluso llegó a vincular el crimen de Puerto Hurraco con el estado de la luna aquella noche, y luego propagó una versión sobre el origen del crimen que parecía sacada de una telenovela. Soy muy crítico con esa manera de actuar propia de aquellos años.

Se dice que la realidad supera la ficción… ¿estamos un poco hartos ya de escritores de novela negra que ficcionan con crueldad desmedida?

A juzgar por los rankings de ventas, está claro que no. Pero no me parece mal que se haga lo que sea desde la ficción. El problema no está en mostrar crueldad en una novela de ficción, sino en usar la crueldad de un caso real para sacarle rédito desde el morbo.

¿En qué nos convertiríamos si los asesinos copiaran a los escritores…?

Supongo que ha habido casos en la realidad incluso más bestias de los que pueda inventar cualquier escritor... En cualquier caso, en mis libros, incluso en los de ficción, jamás he ido demasiado lejos en ese sentido, nunca he sido demasiado “gore”, para entendernos.

Han pasado 35 años desde que los hermanos Izquierdo empuñaron sus escopetas para asesinar a 9 personas y dejar heridas a otras 12, sembrando el pánico en su pequeña localidad. La mayoría de nuestros jóvenes no conocen esta historia. ¿A quién dirige su libro?

A todo el mundo. En primer lugar, a los lectores que conocieron el crimen por la prensa y la televisión en el momento en que ocurrió, y que se llevaron una visión distorsionada del mismo a causa del sensacionalismo rampante en los medios de aquella época. En segundo lugar, a los lectores más jóvenes que solo conocen el crimen de oídas, o que no lo conocen, ya que podrán comprobar cuál era el tratamiento que hacía la prensa de sucesos como este, y conocer la sociedad de aquel momento.

"Pretendo mostrar cómo un caso complejo y muy trágico se pudo contaminar de sensacionalismo"

Luis Roso quiere contar lo que ocurrió, pero también cómo se contó lo que había ocurrido. La prensa lo convirtió en un espectáculo. ¿Con su obra pretende reivindicar la verdad?

Pretendo mostrar cómo un caso complejo y muy trágico se pudo contaminar de sensacionalismo hasta el punto de que el público lo que consumió fue casi un relato de ficción. Hubo nueve víctimas, entre ellas dos niñas, debía haberse tratado el caso con más respeto, no haber propagado exageraciones o mentiras, que fue lo que se hizo.

Una sociedad no se conoce sólo por sus éxitos. Analizando los crímenes ¿nos acercamos mejor a esa España que subyace?

Los crímenes son un aspecto de la sociedad que, como cualquier otro, sirve para acercarnos a su análisis. No solo se trata de contar un crimen, sino que para entenderlo hay que contar cómo eran las capas sociales de la época, cómo era la prensa, cómo era el sistema judicial, etcétera. Al final, es una radiografía de una sociedad en un momento determinado, ni más ni menos.

El true crime se caracteriza por la investigación y reconstrucción de crímenes reales: cómo se realizó la investigación, la mente criminal, la escena del crimen, los investigadores, las víctimas, el juicio y la condena. ¿Dónde ha puesto el foco el autor?

En todo, ya que son 400 páginas... Precisamente, sobre este crimen, que marcó un antes y un después en la España de la época, nadie se había tomado la molestia de realizar un estudio en profundidad, contar el crimen, contar cómo lo trato la prensa, cómo fue el proceso judicial, el conflicto de las familias, etcétera. Todos los acercamientos habían sido desde el sensacionalismo o desde la superficialidad. Creía necesario ir más allá y detenerse a hacer algo que nadie había hecho antes.

Fue un crimen hipermediatizado, pero en el mal sentido

¿Qué le ha llamado más la atención de lo que ha encontrado y dónde han estado las mayores dificultades?

Lo que me ha llamado la atención, como digo, es que en 35 años nadie se hubiera tomado la molestia de investigar a fondo este crimen y contarlo en un libro. Era un crimen hipermediatizado, pero en el mal sentido: lo más complicado fue averiguar la verdad a través del sensacionalismo con que se habló del crimen en su día, y exponer a quienes se lucraron convirtiendo este crimen en un espectáculo morboso en los medios.

El 26 de noviembre quedó marcado, con mucho dolor, en la mente de todo un país. ¿Qué le atrajo de este suceso para llevar a cabo su investigación?

Fue un libro que me encargó mi editor, y aunque yo me negué en un principio a escribir sobre el tema, por ser demasiado polémico, enseguida me di cuenta de que había una deuda que saldar. De que en treinta y cinco años jamás nadie había investigado esto como era debido, mostrando el tratamiento inmoral de la prensa respecto al crimen.

La España negra, fue un término aplicado también a Puerto Hurraco. ¿Cometió la prensa una injusticia con todo un pueblo o lo que importaba era el espectáculo audiovisual que se montó en torno a esta pedanía?

Ambas cosas. Se cometió una injusticia con Puerto Hurraco y en general con los pueblos de España, que se pintaron como lugares subdesarrollados. Solo importaba contar un relato morboso, el de una España negra que ya no existía a la altura de 1990.

¿Que le ha impactado más de la personalidad de los hermanos/as Izquierdo?

Que ellos no eran tan idiotas como se los pintaba, como se demostró por su estrategia de defensa durante el proceso judicial, y que ellas no eran las genios del mal que movían los hilos, sino dos enfermas mentales, que además, según la Justicia, fueron inocentes de cualquier culpa.

¿Se cura el desamor?

No está demostrado que el desamor entre un miembro de la familia Cabanillas y Luciana Izquierdo estuviera en el origen del crimen, por más que esto fuera lo que se aireó en la época. Es una de las teorías que encajaban bien en el marco ficcional que se nos vendió en los medios, pero pudo no ser cierto.

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