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“La doble muerte de Unamuno”, de Luis García Jambrina y Manuel Menchón

Por Javier Velasco Oliaga
lunes 06 de septiembre de 2021, 18:00h
La doble muerte de Unamuno
La doble muerte de Unamuno

Estamos, probablemente, ante una de las obras más importantes y reveladoras de este año. “La doble muerte de Unamuno”, de Luis García Jambrina y Manuel Menchón es una obra fundamental para conocer los últimos días de la vida de Miguel de Unamuno, pero también para saber el comportamiento que tuvieron con él ambos bandos. En especial, el bando nacional en el final de sus días.

El libro parte del documental “Palabras para un fin del mundo”, de Manuel Menchón. Pero el libro es de más largo aliento ya que se detiene en algunas cuestiones que no quedan lo suficientemente aclaradas en dicho documental ya que los autores reflexionan sobre la personalidad del escritor vasco de la Generación del 98 y sus muchas contradicciones que mantuvo durante su vida. Toda una persona poliédrica y siempre en constante evolución con el inconformismo típico del pensador libre.

Me decía una conocida editora de un gran grupo editorial que “Unamuno no vende”. Qué era un tema ya muy manido. Lástima que algunas de estas empresas estén en manos de personajes de este nivel. Está claro que se equivoca. El libro, publicado por la editorial Capitán Swing, lleva ya dos ediciones y parece que su recorrido será más largo todavía, para fortuna de los lectores de temas como la guerra civil y la literatura, en general.

Escribir un libro de este tipo es bastante difícil. Me imagino que los autores habrán debatido entre ellos cómo presentar los hechos que cuentan y cómo contarlos. Las certidumbres son pocas porque los testimonios que tenemos de primera mano están, evidentemente, contaminados por el falangismo. En concreto, por el individuo que estuvo con Unamuno en el momento del óbito. Bartolomé Aragón fue, probablemente, las persona que pusieron los fascistas para vigilar al pensador y escritor en su encierro domiciliario.

Todo lo que sabemos es contradictorio. Aragón manifestó hechos muy diferentes a lo largo de su vida, pero sí sacó mucho provecho a lo que vivió y a lo que contó. En el libro queda claro que su testimonio no es del todo fiable y que hay muchas contradicciones entre lo que él contaba y lo que realmente ocurrió. Engañó sobre su vida y sobre el periplo que le hizo llegar hasta Salamanca durante la guerra, entre otras cosas.

Miguel de Unamuno fue una persona tremendamente complicada, pero siempre muy nítida en su pensamiento. Podríamos decir que cambiaba con frecuencia de opinión porque le obligaban a cambiar los acontecimientos que vivió. “Primero me echó el Rey, luego Primero de Rivera, más tarde los rojos y ahora los azules. No obstante, yo seguiré diciendo lo que creo que es justo”, declaró en una entrevista que le hicieron el 6 de diciembre, días antes de su fallecimiento. Lo malo era cómo lo decía. No se callaba ante nadie y elevaba la voz de malos modos para hacerse oír. Era una persona torrencial en sus imprecaciones y opiniones. Vaya, que no se casaba con nadie. Quizá por ello, perdió el tren del Premio Nobel. En el año 1935 quedó desierto y él era el principal candidato. Probablemente, la Iglesia Católica tuviese mucho que ver en ello.

Los autores han manejado muchos testimonios y muchas fuentes documentales, especialmente periodísticas, para dotar de rigurosidad a un libro que se lee de forma amena y con interés creciente. Una demostración de que la seriedad del trabajo no tiene que estar enfrentada a la solaz lectura. Es verdad que el texto tiene algunas de las características de la literatura unamuniana: la nivola o el inseyo. Dejémoslo, pues, en que es un contrarrelato de los hechos más significativos.

Unamuno murió la tarde del 31 de diciembre de 1936, estaba en esos momentos con Bartolomé Aragón, su familia había salido y sólo hubo ese testigo no muy fiable, por cierto. Estaba en arresto domiciliario después de aquel 12 de octubre cuando tuvo el altercado con Millán Astray. La polémica le acarreó numerosos problemas tanto en la Universidad como en el Ateneo salmantino. Fue depuesto de todos sus cargos, pero él no se calló aunque intentasen silenciarlo.

El libro relata todos esos acontecimientos de manera fidedigna, siguiendo las fuentes documentales y añadiendo ciertas impresiones de los autores. Muchas veces, la historia es difícil de escribir precisamente por esa disparidad en las fuentes. Además, Unamuno era una persona ambigua y contradictoria. En el libro se refleja bien. Jambrina y Menchón han conseguido un relato asombroso que abre diferentes puertas a ciertos acontecimientos. Unamuno murió antes de tiempo, pero eso le libró ver los que ocurriría en los años siguientes. Estoy seguro que no podría haberlo soportado.

La doble muerte de Unamuno” no aporta certidumbres porque es muy difícil saber lo realmente ocurrió, pero nos abre muchos caminos por los que transitar hacia la verdad última. Una lectura fundamental para los amantes del escritor noventayochista y para sus enemigos, si es que los tiene en la actualidad. Un libro que nos abre la mente sobre una muerte oscura, con más sombras que luces. Además, aporta un álbum fotográfico maravilloso que no hay que perderse.

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