Algunos hombres, también, supongo. Para los que no lo sepan, se trata de un diseño que cubre el pecho y deja brazos y hombros al aire. A las mujeres nos encanta, es sensual y favorecedor. Y sobre todo está incorporado al día a día. Parece muy fashion, pero para llevar un “palabra de honor” no necesitas la excusa de un photocall, una alfombra roja o un evento, ni pijoprogre ni pijofacha.
Con un “palabra de honor” puedes ir al mercado, al gimnasio o de shopping. Ha costado mucho que llegara este momento, pero es una tendencia imparable de democracia horizontal, igualitaria y participativa. En moda ya no hay normas ni jerarquías, puedes llevar lo que te dé la gana a donde quieras. Una defensora acérrima de este “lifestyle” es Michelle Obama. En rojo, en blanco, en negro, con tira asimétrica o con tirante cruzado, Michelle, está orgullosa de su torso. Este verano ha reaparecido en Mallorca con sus niñas, pero sin Barack. Nadie sabe si están juntos, o revueltos, si se han divorciado o si practican el amor libre ¿A quién le importa?, dirás. Pues mira, a mí sí me importa. Mucho bailar pegados en la Casa Blanca como si fueran los muñecos de la tarta y luego, pocas explicaciones. O sea, mucho lerele y poco lirili.
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