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Nuestro poema de cada día
José Luis Hidalgo (autorretrato)
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José Luis Hidalgo (autorretrato)

José Luis Hidalgo: un poeta infantil con eco en el presente

La "Noche de Reyes" es una nana de José Luis Hidalgo que invita a los niños a dormir, anticipando la llegada de los Reyes Magos. El poema, con su ritmo y sencillez, evoca ternura y nostalgia, siendo parte de su obra "Canciones para niños", escrita en 1937.
Canciones para niños. Torrelavega, Artes Gráficas Antonio Fernández, 1951.
Canciones para niños. Torrelavega, Artes Gráficas Antonio Fernández, 1951.
Que es la noche de Reyes
Que es la noche de Reyes,
duérmete pronto,
ya se oyen sus caballos
bajo los chopos.
Duérmete, hijo, duerme;
cierra los ojos,
que si te ven despierto,
tus zapatos, al alba,
estarán solos.
Duérmete, hijo, duerme;
cierra los ojos,
que están los Reyes Magos
bajo los chopos.

José Luis Hidalgo: Canciones para niños.
Torrelavega, Artes Gráficas Antonio Fernández, 1951.

El profesor Juan Gutiérrez Martínez-Conde nos ofrece en el número 67 de la Revista de Literatura Infantil y Juvenil “Peonza” (diciembre de 2003), editada en Cantabria, un artículo titulado “José Luis Hidalgo: Canciones para niños o el retorno al origen” (págs. 20-23), en el que reproduce una selección de nanas, con una clara intencionalidad, y dando por descontado que Hidalgo no es -por su temática centrada en la muerte- un poeta ni de niños ni para niños: “Son unos breves pero intensos poemas que ofrecemos al público adulto con la esperanza de que nuestros lectores colaboren para que estos versos continúen su viaje desde el tiempo ya lejano de la guerra al intemporal presente de los niños de este nuevo siglo”. En su opinión, estas nanas, escritas por Hidalgo en 1937, “deben ser recitadas a los más pequeños por sus padres o sus maestros, ya que por su calidez, su sencillez sin retórica, su ritmo y el eco popular les encantará”. Y no anda desencaminado el profesor Gutiérrez, cuyo artículo -y todos los que se publican en este número de “Peonza”- puede leerse en el siguiente enlace:

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=786319

En efecto, una vez fallecido José Luis Hidalgo (febrero de 1947), su amigo Aurelio García Cantalapiedra editó en 1951 -en edición no venal, y como recuerdo del poeta en uno de los aniversarios de su muerte-, la obra poco conocida Canciones para niños, distribuida como edición-regalo entre sus amigos; obra constituida por un pequeño conjunto de poemas de temática infantil, escritos por Hidalgo cuando apenas si había cumplido los 18 años, e impregnados de un neopopularismo que ancla sus raíces en el inabarcable mundo de las canciones populares, tan del gusto de los poetas de la Generación del 27 (en especial, de Rafael Alberti y de García Lorca), en cuanto a temática y formas poéticas.

Y junto a las «Canciones de juegos infantiles», figuran en el libro un grupo de «Canciones de cuna», siete en total, tituladas “… Y no te querrán los ángeles”, “No tengas miedo al ruido”, “Oye, hijo mío, oye”, “Que es la noche de Reyes”, “Yo tengo un lazo azul, Cantemos a las flores” y “La fea”, Y de entre estas, hemos elegido para su comentario “Que es la noche de Reyes”.

Se trata de una ingenua composición, combinación de 13 versos heptasílabos y pentasílabos organizados en tres agrupamientos estróficos: el primero y el tercero son seguidillas simples, según el esquema 7-5-7-5, con asonancia /ó-o/ en los pares; en cambio, el segundo es una quintilla en la que los versos se ordenan según el esquema 7-5-7-7-5 y la asonancia /ó-o/ se mantiene –dentro de las restricciones que la quintilla impone– en los versos segundo y quinto.

El lento avance del breve poema, a base de continuas repeticiones («duérmete, hijo, duerme», verso primero de las estrofas primera y segunda; «cierra los ojos», verso segundo de las estrofas segunda y tercera; «bajo los chopos», verso cuarto de las estrofas primera y tercera) recuerda, aun cuando la temática sea bien diferente, a las primitivas composiciones líricas peninsulares (jarchas mozárabes y canciones de amigo galaicas). Precisamente el verbo «dormir», en presente de imperativo («Duérmete»), es la palabra esdrújula con la que comienzan todas las estrofas. Y estas repeticiones funcionan como si se tratara de un «ritornello» múltiple, aun cuando cada uno de los versos que se van repitiendo no constituya propiamente un estribillo.

Y el contenido del poema no puede ser más simple, y rezuma gracia y ternura: la madre –probablemente– insta a su hijo a que se duerma de inmediato, ante la proximidad de la llegada de los Reyes Magos, porque si permanece despierto encontrará vacíos los zapatos al amanecer. ¡Con qué sencillos recursos lingüísticos –tan solo las recurrencias léxicas y morfosintácticas– ha construido Hidalgo un poema que suscita una suave nostalgia en cualquier lector chico o adulto! ¿Acaso podría desprenderse de su lectura un sentimiento de melancolía, al tratarse de una nana que lo remonta a su más tierna infancia?

Reproducimos a continuación las seis nanas restantes, dada la dificultad de encontrar la edición original de Canciones para niños, y que, en todo caso, se hallan dispersas en antologías infantiles.

... Y NO TE QUERRÁN LOS ÁNGELES
... Y no te querrán los ángeles
si continúas llorando.
No bajarán cuando duermas
a limpiarte los zapatos.
Mañana por la mañana
subirá el sol a lo alto
y tú saldrás a la calle
con los zapatos manchados…
NO TENGAS MIEDO AL RUIDO
No tengas miedo al ruido
que se oye fuera,
es el viento que corre
sobre la hierba.
No tengas miedo al viento
que él es tu amigo,
el viento Sur es bueno
para los niños.
Y cuando venga el día
saldrás al campo
y jugarás con el viento
sobre los prados.
OYE, HIJO MIO, OYE
Oye, hijo mío, oye,
oye la nana.
Te llenaré la cuna
de rosas blancas
que así vendrán los ángeles
de lindas alas.
Te compraré un caballo
de crines blancas
para llevarte al río
a ver las aguas.
Te alcanzaré la luna,
la luna blanca,
para que cuando duermas
bese tu cara...
Ya te canté la nana
duérmete y a;
si no las rosas
se mustiarán.
Si no el caballo
se marchará
y ya la luna
no te querrá...
Duérmete, duérmete,
duérmete ya.
Eha... Eha... aaaa…

YO TENGO UN LAZO AZUL
Yo tengo un lazo azul
todo de seda.
Mamá me lo compró
en una tienda.
Yo tengo una flor blanca
toda de raso.
Papá me la cogió
al ir al campo.
El agua me ha deshecho
la flor y el lazo.
¡YO lloro por la flor,
la flor del campo!

CANTEMOS A LAS FLORES
Cantemos a las flores
que hay sobre la hierba,
ya el sol nos ha traído
toda la primavera.
Mi falda corre,
tu lazo vuela,
las niñas guapas
que den la vuelta ...
iLa dimos todas!
Las niñas buenas
jugando al corro
ninguna es fea.
Cantemos a las flores
que hay sobre la hierba,
ya el sol nos ha traído
toda la primavera.
¡Que gire, que gire,
que gire la rueda!...
LA FEA
Con los rayos de la luna
te estoy tejiendo una falda.
Con los relumbres del río
voy a limpiar tus sandalias.
El corpiño te lo haré
con las flores de la acacia.
Si los mozos no te miran
cuando vayas a la plaza,
no salgas más a la calle
y enciérrate bien en casa.

Puedes comprar su obra en:

Ilustración del propio José Luis Hidalgo
Ilustración del propio José Luis Hidalgo
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