www.todoliteratura.es
Trenes
Ampliar
Trenes

BILLETE DE IDA

Azucena del Valle no ha podido sustraerse a lo ocurrido el pasado miércoles. Ningún país ha tenido tantas víctimas en los trenes de alta velocidad como el nuestro. ¡Ni Tailandia nos gana! En esto somos los mejores. Montar en tren en España conlleva un riesgo muy alto de que ocurra algo, tal como llegar tarde o fallecer en el trayecto. Sin embargo, en las redes sociales hay tantos detractores como seguidores del ministro de Transporte que nos ha conducido a alta velocidad al tercer mundo.

Cuando planeas un viaje, sueles sacar dos billetes. Uno de ida y otro de vuelta. Seguro que así lo habían programado los cientos de viajeros que este miércoles maldito salieron rumbo a Sevilla. El tren Iryo transportaba 147 personas. En el AVE de Renfe viajaban 397 pasajeros. Decenas de ellos no podrán volver. Subieron a los trenes sin saber que no habría viaje de regreso.

Es fácil hablar desde la rabia, desde la ira, desde la indignación, desde las tripas. También desde el dolor profundo cuando sientes que te arrancan parte de ti con muertes absurdas que podrían evitarse con una gestión adecuada.

España, y el mundo entero, se preguntan cómo es posible que, en menos de un año, el número de víctimas de accidentes ferroviarios en nuestro país supere el centenar. Cómo es posible que, en España, que presumía de tener el mejor servicio en trenes de alta velocidad casi del mundo, no tengas la certeza de saber de antemano a qué hora llegarás a tu destino o, lo que es peor, si conseguirás llegar íntegro. Cómo es posible que, en España, falle todo lo que puede fallar en la era de la tecnología que todo lo controla y se cargue el mochuelo al que no ajustó bien el tornillo o al que permitió que un tren continuara cuando había otro en la vía muy cerca. Eso es lo sencillo y de lo que van a echar mano, pero, ¿qué falló antes? Estamos normalizando lo que es intolerable, inasumible, inaceptable, porque en este país hace años que se normaliza todo. Hasta lo más aberrante.

Hoy día, coger un tren en España supone hacer un acto de fe. Si no tienes más remedio, tendrás que confesarte antes, para expiar tus pecados y tener un buen descanso eterno; ir al notario para que no tengan problemas tus herederos; despedirte de tu familia para que sepan cuánto los querías, y serenidad para estar preparado ante lo que pueda pasar. Es duro, ¿vedad? Junto con el billete, el Ministerio de Transporte debiera emitir un catálogo sobre “El Buen morir”. Seguro que ayudaba a los viajeros no previsores a superar el trance.

Las víctimas no son solo los que mueren o los que quedan con una discapacidad física, invalidante o no, de por vida. Las víctimas son también los familiares que tienen que asumir la pérdida de alguien a quien amaban. Madres, padres, hijos, hermanos… que tendrán que elaborar un duelo del que será difícil salir, porque la aceptación será imposible de asumir cuando nadie reconoce la culpa. Aquellos que aún no han podido recoger el cuerpo de su ser querido pasan, además, por un dolor añadido que la psicología reconoce con el término acuñado en los años 70, como pérdida ambigua o duelo ambiguo, al no existir la posibilidad de un cierre emocional o una comprensión clara porque ese familiar no aparece. No hay cuerpo al que llorar ni despedir, por lo que esa herida será más difícil todavía de sanar. Los testimonios estremecedores de los habitantes del pequeño pueblo de Urda, difíciles de olvidar, afirmaban que, en la mayoría de los casos no podían hacer más que reconfortarlos con un abrazo.

Los españoles somos generosos. Mucho. Se nos hiela el corazón cuando vemos al otro sufrir, y el miedo no nos paraliza. Actuamos. Algo que se ha demostrado sobradamente en las últimas desgracias que han sacudido el país. Pero, ¿podemos mantenernos con solo voluntarios generosos y buenas intenciones? No, por supuesto. Necesitamos profesionales en todos los sectores en vez de chupaculos puestos a dedo por el político de turno. Necesitamos inversiones que mantengan de manera óptima las infraestructuras que sirven de base para que funcione el país; necesitamos planificación y estrategia a medio y largo plazo; necesitamos coordinación institucional entre todas las administraciones; necesitamos innovación digital cuando vemos que la que tenemos ya no cuenta ni con repuestos. Necesitamos coherencia, responsabilidad, honradez. Necesitamos sentido común para una España que se nos cae a pedazos. ¿Por qué no se ha sustituido el sistema LZB por el ERTMS en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla cuando sí se ha hecho en el resto? ¿Cómo se puede hablar de inversión cuando ni siquiera tenemos presupuestos generales? ¿En qué se gastan el dinero de nuestros impuestos?

Según El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviario, necesitamos medidas transversales en todo el sector, de seguridad principalmente, grupos para solventar muchos de los riesgos que actualmente corremos los trabajadores y los usuarios.

Tenemos una red ferroviaria desgastada que ha acabado con la credibilidad y confianza de los usuarios en un sistema que era puntero y orgullo de país.

Queremos respuestas, no políticos mezquinos. Porque este accidente no es inexplicable.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios