- ¡Hoy me levante con las gafas de colores, pequeño saltamontes! Las lentes saturadas de un arco iris pleno de matices que alegran mi corazón y alejan los nubarrones que, a menudo, ensombrecen mi ánimo.
- ¡Y poeta barata, tía! quién lo diría. Si vienes renqueando medio coja y apalizá, Puri.
- Paliza traigo, no te voy a engañar, Vani. Es lo que tiene estar en manos de un fisio marchoso y creativo que quiere que esté lista para la TCS New York City Marathon de noviembre, ¡no te jode!
- Pues si lo dice Fernando Díaz Rus, me lo creo. Me han dicho que es el number one de las rodillas averiadas y ligamentos cruzados rotos de la zona de Rosales. Se rumorea que más de una ancianita ha salido bailando después de unas cuantas sesiones con este pollo forofo del Atletico a más no poder.
- Tía, no se puede ser perfecto. Alguna maca tenía que tener el bro. Y a estas alturas no creo que entre en razón, porque lleva el sufrimiento interiorizado como un penitente.
- Pues la cabeza no se le arregla a uno ya de mayor, aunque reflexione pescando carpas en ríos de aguas cristalinas allá por esos valles de Dios. Mientras sea capaz de arreglar la tuya…
- ¡Ahí me has dao, Vani!, porque dice que tengo peor la testa que la rodilla… Me ha calao como a los melones de Villaconejos, y mira que disimulo mientras me machaca inventando ejercicios para ponerme los cuádriceps robustos como el tal Tom Platz, conocido como "El Águila Dorada" y el "Padre de los Cuatro", una leyenda del fisicoculturismo con unos cuádriceps que superaban los 76 cm.
- Tía, estallar los pantalones tampoco es cuestión. Si se te pone el culo duro y reboloncho, la espalda recta y eliminas la flacidez de los terelus, te quitas 20 septiembres de un plumazo. Y, ¡voilà!, Unos paseítos al sol, y pasas a ser la más maciza de Benidorm…
- Trabajar el body -the knee, y aledaños- con Fernando es fácil; pero superar los pensamientos invalidantes cuesta un poco más si no cultivas la resiliencia mental y eliminas los pensamientos negativos. Yo trotaba como las cabras montesas de Gredos subiendo los currutacos sin mirar dónde ponía el pie para contemplar la belleza que me circundaba. Ahora sólo miro al suelo para no tropezar y esnafrarme los morros.
- ¡No jodas, tía! Que parece que te dieron el título en una tómbola en vez de en la Complutense. Tú no eres tus pensamientos, abre los ojos a tu nueva realidad. Ni todo es blanco, ni todo es negro. Los miedos internos te provocan ideas limitantes sobre ti misma, distorsiones cognitivas que te impiden avanzar. Cuéntate el cuento de otra manera, Puri, que pareces Calimero o Leoncio el tristón cuando te quejas, lo que te genera una baja autoestima, ansiedad y tristeza que acaba en el insulto interno, un suponer, ¡que te pones a parir tú misma por torpe, en plan!
- Cierto, Vani. A la vez que hago sentadillas, tendré que trabajar esos pensamientos que me desestabilizan, sustituyéndolos por creencias racionales de persona madura con los pies en el suelo. Aunque madura, madura…
- Sin dramar, tía. Entrena también para aparca el malestar emocional estableciendo una rutina con argumentos reales, sin minimizar lo positivo, que es mucho. ¡Y no entres en rulo!
- Dirás en bucle, Vani. Confundes churras con meninas…
- Ya salió la de pueblo que no conoce las ovejas que pastan en el prado. Merinas, tía, las otras sestean en el ídem, con mayúscula.
- Un par de carreritas, colega, que ha salido el sol. !Yes. I can!
- ¡Tú puedes, tía! Uno, dos, uno, dos con 8 kilos en cada mano, ahora trabaja el equilibrio… y a acepta tu nueva realidad. Y ahora que me fijo, ni Ronaldo tiene esas patorras, criatura.
- ¡Cien por cien, Vani! ¡Cien por cien! Y otro día hablaremos del desgobierno.