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Montserrat Claros
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Entrevista a Montserrat Claros, autora de “Hijo de acero”

“Peral tuvo la desgracia de nacer en la nación equivocada…”

Por Javier Velasco Oliaga
domingo 14 de diciembre de 2014, 22:24h

Montserrat Claros
nació en la ciudad gaditana de San Fernando. Esa cercanía al mar le ha marcado. Hasta ahora ha escrito dos novelas y ambas tienen al mar como protagonista. La primera fue “La biblioteca del capitán” y ahora “Hijo de acero”, un thriller que tiene al inventor del submarino Isaac Peral como protagonista. Es un personaje al que no se le ha reconocido su gran labor y al que su gobierno dejó abandonado.
Entrevista a Montserrat Claros, autora de “Hijo de acero”

Con una prosa ágil y cuidada, esta profesora gaditana nos cuenta la conspiración mundial que sufrió el inventor y militar cartagenero para que su submarino fuese controlado por potencias extranjeras, ante la miopía, si no ceguera, de los políticos españoles que en ningún momento le apoyaron, pese al interés de la Regente María Cristina en que su proyecto saliese adelante. En la entrevista, Montserrat Claros nos desvela muchos de los misterios de la novela, aunque, claro está, no todos.

En 2013 se celebró el 125 aniversario de la botadura del Peral. ¿Fue este hecho el motivo para escribir su novela “Hijo de acero”?
Puede creerme si le digo que fue una auténtica casualidad la coincidencia del lanzamiento de Hijo de acero con la proximidad de este aniversario. Cuando acabé de escribir mi primera novela, La biblioteca del capitán, no podía dejar de leer todo lo que encontraba publicado alrededor de la Expedición Malaspina. Entre esas lecturas, acabé recalando en los libros publicados por Pedro de Novo y Colson, un oficial de la Armada española, historiador, escritor y dramaturgo que fue el primer español que publicó la Memoria del Viaje de Malaspina. Uno de ellos, titulado Misceláneas, me puso sobre la pista de esta increíble odisea vivida por Isaac Peral mientras construía su buque. Colson relataba, de primera mano, esa epopeya porque fue amigo del inventor y asistió a todas y cada una de las pruebas del submarino. Y lo que relataba era tan escandaloso, que no pude por menos que seguir indagando. De ahí, a convertir en personajes de una novela a los actores que entraron en juego en esa gigantesca y sofisticada conjura contra Peral, fue un paso facilísimo de dar. Empecé a redactarla al año de haber comenzado a documentarme. Cuando acabé, se estaba celebrando el 125 aniversario de la botadura. Fue una casualidad. Realmente he escrito mis libros en función de mis propias necesidades narrativas. Al igual que leo obras, porque una historia, o un autor, me llevan a otra, en este caso, La biblioteca del capitán, me llevó, indirectamente a Isaac Peral.

¿El haber nacido en San Fernando, muy cerca de donde se hicieron las pruebas, es también el motivo?
Aunque es cierto que siempre he vivido junto al mar y, posiblemente, esto condicione mis intereses literarios, en ningún momento motivó el abordaje de la redacción de la novela el haber nacido en San Fernando porque ni siquiera he llegado a residir allí. Desde luego que he visitado la ciudad porque es uno de los escenarios en donde se desarrolla Hijo de acero.

¿Por qué se decidió a escribir una novela sobre Isaac Peral?
En realidad, la novela es fruto de un apasionamiento por la historia de la conspiración contra el inventor español. Isaac Peral fue un científico brillante y un genio de la ingeniería naval al que el gobierno de España de la época dejó solo luchando por sacar adelante el arma revolucionaria inventada por él, y al que las circunstancias históricas le negaron el reconocimiento que merece. Eso, desde luego, ha sido fundamental para mí a la hora de invertir mucho tiempo en documentarme sobre ésta asombrosa realidad que cuesta trabajo creer por lo canallesca que es y, posteriormente, redactar la novela. Y tengo la rara sensación de que no decidí nada. Es como si la historia de Peral me hubiese abducido desde el primer momento sin que mi voluntad de decisión tuviera algo que ver para emprender el trabajo. La historia del submarino de Peral es tan apasionante que hizo que el acto de escribir rodara con fluidez.

¿Cómo considera a su novela, un thriller o una novela histórica?
Pues estoy de acuerdo con la categoría que, en Todo Literatura, le han asignado a Hijo de acero en la nota de prensa aparecida hace unos días: un thriller, dentro del contexto de novela histórica. De hecho, la documentación que he manejado sobre los sucesos y los escenarios de la época es rigurosa, por lo tanto la Historia está presente en la narración. Y por otro lado, el relato tiene los ingredientes clásicos de un thriller. La intriga, el suspense, el espionaje, industrial en este caso, entran en juego constantemente porque así ocurrieron las cosas en realidad. Creo que todo esto está articulado con absoluta naturalidad. Desde mi punto de vista, Hijo de acero satisface tanto al lector amante del thriller como al de novela histórica.

¿Cuánto tiempo se documentó para escribir su libro?
Estuve un año entero leyendo documentación antes de escribir ni una sola palabra. Es fundamental hacerse una composición de lugar para saber el tono con el que debe contarse la historia, para extraer el perfil de los personajes principales y tener claro qué es lo que se quiere que el lector tenga en la cabeza cuando termina de leer la última página.

¿Cómo y dónde se documentó?
Después de leer “Misceláneas” de Pedro de Novo y Colson, me empleé a fondo en buscar bibliografía sobre Peral y sobre los amigos y los enemigos del inventor. Posteriormente, estudié minuciosamente la Memoria y los Planos elaborados por Isaac Peral sobre el primer submarino de guerra de su invención. Esto era fundamental. No tenía nada si no sabía cómo funcionaba el buque en donde se iban a desarrollar algunos capítulos importantes de Hijo de acero. Todo esto supuso ponerme en contacto, por ejemplo, con el Centro de Publicaciones del Ministerio de Defensa y acudir al Museo Naval de Cartagena, que es el nuevo emplazamiento en donde se exhibe, actualmente restaurado, el submarino original que descendió a las profundidades del mar con Peral, acompañado de toda su tripulación a bordo, durante las primeras pruebas del buque; una hazaña comparable a la de cualquier pionero que haya abierto caminos inexplorados de cualquier índole. Y por último, leí mucha bibliografía sobre los diversos escenarios en donde se desarrolla Hijo de acero. Algunos, he llegado a visitarlos y otros los conocía de primera mano.

Aunque parezca inusual, España fue una primerísima potencia de la navegación submarina. Antonio Sanjurgo Badía, Cosme García Sáez y Narciso Monturiol emprendieron un camino que Isaac Peral concluyó. ¿Realmente debemos a Peral el descubrimiento del submarino?
Sé que hay, actualmente, muchos que afirman que Peral no es el inventor del primer submarino de guerra. Si ponemos en duda que él ha sido el inventor porque haya habido intentos previos, es como afirmar que los hermanos Lumiére no son los inventores del cinematógrafo porque años antes, E. Muybridge, inventara el zoopraxinoscopio, un aparatejo que proporcionaba la impresión de ver imágenes en movimiento. Pero el cine se inventa cuando se puede ver una película entera con línea argumental incluida y no una pareja de bailarines danzando durante horas en la misma posición como autómatas. Eso no es cine. Pues lo mismo pasa con el submarino de Peral. El invento se lo lleva el que es capaz de satisfacer lo que se le pide, a priori, al artefacto en cuestión. Por eso creo firmemente que, Don Isaac fue el único que supo dar respuestas a lo que se demandaba a un submarino de guerra. Fue el único que solventó, de manera adecuada, el problema de la fuente de energía que debía propulsar un navío de esas características y un sinfín de auténticos inventos absolutamente novedosos para la Armada de la época, imprescindibles para denominar a un buque, submarino. Por ello, todas las demás supuestas creaciones del mismo, sólo fueron conatos. Perfectamente lícitos, pero conatos, al fin y al cabo como el zoopraxinoscopio.

¿Qué similitudes podemos encontrar entre la historia de Isabel la Católica y Cristóbal Colón y la Regente María Cristina e Isaac Peral?
Pues ahora que usted lo dice, una fundamental, y es el apoyo incondicional que la reina regente dio a Peral. Esa fe ciega de la reina en la lucidez y la inteligencia de Peral creo que puede parecerse mucho a la de Isabel la Católica con aquel otro pionero de nuestra Historia naval, que fue Colón. Éste debía enfrentarse a los abismos de un océano desconocido. Pero los abismos que Peral debía atravesar estaban bajo la superficie del mar y en los salones conspiradores de algunos palacios.

Las intrigas ministeriales hicieron que el proyecto se retrasase. ¿Por qué se le pusieron tantas pegas para llevar las pruebas adelante?
Si le cuento esto, le estaré destripando parte de la trama de la novela. Pero puedo decirle que se tomaron muchas molestias para perjudicar un proyecto revolucionario para la Armada española y, en definitiva, para la historia de la navegación. Había demasiados intereses creados como para dejar que Peral “volara” solo y con comodidad.

¿A qué achaca las insidias vertidas contra Isaac Peral para hundir su proyecto?
Peral tuvo la desgracia de nacer en la nación equivocada…

Isaac Peral llegó a estar unos meses en un penal, ¿por qué?
Este es un episodio oscuro en la biografía del inventor. Tanto, como los personajes históricos que forman parte del elenco de enemigos de Isaac Peral. Enemigos más poderosos de lo que el inventor podría imaginar. En Hijo de acero, su arresto es uno de los puntos de inflexión de la novela.

¿Fue Peral perseguido por su propio gobierno por ser un genio?
Todos sabemos lo que supone para alguien ser diferente. Lo distinto genera mucho temor. Y en la Historia de la humanidad, raro es el genio que no es perseguido o condenado al ostracismo porque su inteligencia ponga patas arriba la comodidad de las creencias preestablecidas. Ser un revolucionario puede resultar una dura condena. Peral sufrió este estado de cosas por su genialidad. Y la cosa no queda ahí. Peral fue perseguido porque suponía un problema para el stablishmen. En Hijo de acero narro esa tela de araña que asfixiaba al inventor español.

Para su novela ha escogido un desarrollo lineal. ¿Por qué?
Si hubiese decido resolver la línea argumental de la novela con filigranas espaciotemporales, corría el riesgo de que el lector desconectara a la primera de cambio. Desde mi punto de vista, era la mejor opción tanto para mantener el suspense del relato como para conseguir una completa comprensión de la idea que quería comunicar. Creo que, así, he conseguido que una trama de espionaje y conjura compleja, sea fácil de leer.

¿Cuánto de ficción y cuánto de realidad hay en su novela?
La Literatura pone en conexión la ficción y la realidad. Y el novelista necesita de la ficción para comunicar y hacer comprender una realidad. Yo he usado la ficción necesaria para perfilar con rigor personajes y situaciones reales y que de otra manera no hubiese sido posible. Esta confrontación entre realidad y ficción en el debate filológico siempre me ha parecido algo estéril porque en una novela o en un cuento, este mestizaje es lo que hace posible una narración, sea histórica o no.

Aunque parezca contradictorio, la ficción la utilizo para retratar lo que ocurría en el Londres de la época, en el Observatorio Astronómico de la Armada en San Fernando, en los astilleros de La Carraca o en palacios aristocráticos de la época. Yo creo que ese es el oficio del novelista. Recrear, fabular, para contar verdades.

En su libro conviven personajes históricos con otros de ficción. ¿Por qué ha añadido a estos últimos?
Porque eran necesarios para que la línea argumental fluyera en un discurso ameno. El personaje de ficción más importante en Hijo de acero es, sin duda, el corresponsal del periódico El Imparcial de Madrid, Jeremías Rudi. El periódico existió realmente. Pero Rudi es totalmente de mi invención. Para algunos lectores es su personaje favorito. Y creo que cumple un papel fundamental para que el lector comprenda bien en qué oscuro laberinto está inmerso el genial inventor.

¿Cómo se le ocurrió incluir al periodista Jeremías Rudi en la trama?
Porque era perfecto contar con un “testigo ocular” que narrara parte de lo que ocurría en los astilleros de La Carraca de San Fernando o en el París de finales del siglo XIX. El periodista es uno de los que cuenta la historia de Isaac Peral a pie de calle. No lo dudé ni un momento. Y sobre todo, cuando la prensa de la época jugó un papel importantísimo en el episodio histórico que relato en Hijo de acero.

Basil Zaharoff es el malvado de la novela. ¿Por qué decidió introducirlo?
Basil Zaharoff es un personaje real de finales del XIX y además imprescindible para entender lo que ocurrió con el submarino. Zaharoff es el contrapunto a Isaac Peral. Lo fue tanto en la vida real como lo es en la novela. Sé que los que decidan leer Hijo de acero, a duras penas podrán creer lo que Zaharoff significó para la España de la época. Me ha extrañado muchísimo que no haya apenas bibliografía, en español, sobre él, dada la importancia de su influencia en nuestra historia durante los años en los que se relacionó con el inventor.

¿Necesitaba la trama un personaje como lo que él representa?
No es que la trama le necesitase. Es que la novela, sin la existencia real de Basil Zaharoff sobre las tablas del escenario del mercado del armamento pesado a finales del siglo XIX, no hubiese sido necesario escribirla. Sin él, la historia de Isaac Peral, y la nuestra como nación, hubiese tomado otros derroteros muy distintos a los que tomó. Hijo de acero narra el nefasto, histórico y real encuentro entre Zaharoff y Peral.

¿Qué valores tuvo Isaac Peral para fijarnos en él?
Peral era un hombre comprometido con el avance de la técnica y la ciencia de su tiempo. El amor al mar y a la investigación era una constante en su vida. Así como la honestidad, la humildad, la voluntad de trabajo y el respeto a la palabra dada eran rasgos definitorios de su carácter. Muchos de estos valores, hoy nos pueden sonar un poco a héroe de novela. Pero es que, probablemente, Isaac Peral sea un héroe poco reconocido. Y creo que merece que pongamos un poco la atención sobre él.

¿Cree que su novela contribuirá a hacer más presente a Isaac Peral?
Ojalá fuese así. Y no sólo a Peral. También, todos los que le apoyaron en aquella España convulsa de finales del XIX merecerían ser recordados. Tanto los hombres como las mujeres que aparecen junto a él en Hijo de acero deberían gozar de cierto reconocimiento por haber sido valientes y colocarse junto al que era atacado por su inteligencia, su genio y su valentía al defender un proyecto revolucionario.


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