Luis de Góngora compuso una gran cantidad de romances, algunos de los cuales gozan de gran popularidad; así los que empiezan por los versos "La más bella niña" (1580). "Hermana Marica" (1580), "Que se nos va la Pascua, mozas" (1583), "Amarrado al duro banco" (1583); "Las flores del romero" (1608)... Precisamente del romance "Que se nos va la Pascua, mozas", ya nos ocupamos al comentar el tratamiento del carpe diem en Góngora, en artìculo publicado en esta misma revista digital el 20 de noviembre de 2025, y al que puede accederse en el siguiente enlace:
Los 93 romances gongorinos, cronológicamente ordenados, se encuentran reproducidos en la web "Todo Góngora", elaborada por la Universitat Pompeu Fraba de Barcelona, y disponioblres en este enlace: https://arxiu-web.upf.edu/todogongora/poesia/romances/index.html Vamos ahora a elegir uno de los romances amorosos de Góngora -publicado en su época estudiantil, cuando solo contaba 19 años de edad (1580), y por eso está alejado de la dificultad de su posterior producción culta-; es el que comienza con el verso “Ciego que apuntas y atinas”. Agrupado en cinco conjuntos de 10 versos, mantiene la rima aguda en /á/ en todos los pares, y termina cada uno de ellos precisamente con el estribillo que recoge la actitud del poeta ante el Amor: “Déjame en paz, Amor tirano, / déjame en paz”. Ciego que apuntas y atinas,
caduco dios, y rapaz,
vendado que me has vendido, y niño mayor de edad: por el alma de tu madre, [5]
-que murió, siendo inmortal,
de invidia de mi señora-,
que no me persigas más.
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz. [10]
[Versos 2 y 3: “caduco dios, y rapaz, / vendado que me has vendido”. Cupido, dios del amor, se suele representar en la pintura ciego y con arco y flechas. Los adjetivos empleados por Góngora se justifican por lo efímero del amor. Adviértase la paronomasia "vendado/vendido". Verso 4. "Niño mayor de edad". Claro oxímoron, con el que se transmite la complejidad y la contradicción del amor, a la vez un inocente y maduro. Verso 5: “por el alma de tu madre”. Alusión a Venus -es decir, a Afrodita-, diosa del amor y la belleza].
Baste el tiempo mal gastado
que he seguido, a mi pesar
tus inquïetas banderas,
forajido capitán.
Perdóname, Amor, aquí, [15]
pues yo te perdono allá
cuatro escudos de paciencia,
diez de ventaja en amar.
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz. [20]
[Versos 13-14: “tus inquietas banderas, / forajido capitán”. La volubilidad del amor se expresa con una metáfora de carácter náutico. Verso 17: “escudos”: monedas de oro. Verso 18: “ventaja”. Sobresueldo en la milicia].
Amadores desdichados,
que seguís milicia tal,
decidme, ¿qué buena guía
podéis de un ciego sacar?
De un pájaro ¿qué firmeza? [25]
¿Qué esperanza de un rapaz?
¿Qué galardón de un desnudo?
De un tirano, ¿qué piedad?
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz. [30]
Verso 25: “De un pájaro, ¿qué firmeza [podéis sacar]?" Alusión a las alas de Cupido.
Diez años desperdicié,
los mejores de mi edad,
en ser labrador de Amor
a costa de mi caudal.
Como aré y sembré, cogí; [35]
aré un alterado mar,
sembré una estéril arena,
cogí vergüenza y afán.
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz. [40]
[Verso 37: “sembré una estéril arena”. Alusión al esfuerzo baldío que supone cultivar el amor].
Una torre fabriqué
del viento en la raridad,
mayor que la de Nembrot,
y de confusión igual.
Gloria llamaba a la pena, [45]
a la cárcel, libertad,
miel dulce al amargo acíbar,
principio al fin, bien al mal.
Déjame en paz, Amor tirano,
déjame en paz. [50]
[Verso 43: Nembrot. Considerado como el primer rey poderoso que hubo sobre la tierra, según la tradición patrística propuso la construcción de la Torre de Babel e introdujo la idolatría en Babilonia]. Versos 45-48. "Gloria llamaba a la pena, / a la cárcel, libertad, / miel dulce al amargo acíbar, / principio al fin, bien al mal". Los versos, en forma de cuádruple antítesis, expresan, una vez más, las contradicciones inherentes al amor. En este sentido, el verso 47 contiene un expresivo quiasmo "nombre+adjetivo/adjetivo+nombre:" "miel dulce / amargo acíbar" (el acíbar es el jugo amargo extraído de las hojas del aloe). El texto lo tomamos de la siguiente edición: Poesía de los Siglos de Oro. Madrid, Editorial EDHASA (Castalia), 2011, Colección Castalia Prima, núm. 7; págs. 61-62. Arcadio López Casanova, editor literario. Interpretación musical de Paco Ibáñez. https://www.youtube.com/watch?v=PUYWk0RyHU4
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