Por eso, que esta revolución se cante en cuplés, taconeando sobre los prejuicios, me parece un acierto indiscutible. LIBRES!!!, el vibrante espectáculo que se representa actualmente en la Sala Juan de la Cruz del Teatro de La Abadía es, indudablemente, una fiesta del espectáculo. Escrita por Esther F. Carrodeguas y dirigida con mano palmera por Andrés Lima, la obra dinamita la distancia del escenario para transformarse en un cabaré ‘anarcosicalíptico’, un espacio de juego cercano y afín al público. Aquí, la cuarta pared no solo se rompe; se salta los límites establecidos, como debe de ser, a base de carcajadas, miradas cómplices e interacciones que invitan al patio de butacas a formar parte de una fiesta compartida. El montaje camina de forma magistral en la cuerda floja que separa el teatro documento, el vodevil picante y el teatro social con colmillos. Lejos de la solemnidad de los discursos de palestra y púlpito, el montaje utiliza el humor corrosivo y la ironía como el vehículo perfecto para digerir las penalidades del pasado. Es un recordatorio salvaje de que la memoria no tiene por qué ser fúnebre ni sesuda; al contrario, como decía la célebre cita atribuida a Emma Goldman: "si no puedo bailar, no es mi revolución". El corazón de la propuesta late en la utopía de aquellas mujeres libertarias que, culminando en la fundación de la organización Mujeres Libres en los años treinta del siglo pasado, osaron imaginar un mundo donde la emancipación femenina fuera total. Un trío interpretativo colosal, Alba Flores, Laura Galán y Nüll García, secundado con brillantez al piano por Eva Valdelomar, da voz y cuerpo a figuras históricas que desafiaron las estructuras del poder, enfrentándose no solo a la derecha más retrógrada, sino también a los "anarcomachistas" de sus propias filas. El texto resuena con una vigencia demoledora porque nos recuerda que el patriarcado está tan profundamente arraigado en el tejido social que no se erradica de la noche a la mañana, ni con el paso de unas cuantas décadas, incluso siglos. La disyunción y la brecha salarial permanecen, entre otras cosas. Por eso, el grito escénico es claro: hay que seguir protestando, sufriendo, haciéndose oír y ensanchando las miras de quienes solo piensan en dominar. Hay que ocupar nuestro propio espacio y dejar de ser sumisas y obedientes. Porque el respeto, las penas y los besos, hay que ganárselos de pie. La música es el motor incombustible de la función. Resulta imposible no saltar con un cancionero popular intervenido que funciona como una explosión súbita contra las ideas retrógradas. Al ritmo de piezas como La diputada, La sindicalista, Comunista, El día que nací yo, el combativo Batallón de modistillas, La república de España, la pícara Mamá, quiero ser artista o el emocionante himno de Mujeres Libres e Hijos del pueblo, el espectáculo se convierte en un arsenal lírico que hace saltar en mil pedazos tanto prejuicio rancio. Al final, LIBRES!!! nos deja flotando en una atmósfera de catarsis colectiva. Nos demuestra que aquellas pioneras no buscaban ser santas laicas, sino mujeres de carne y hueso: autónomas, disfrutonas y valientes. Rosas entre las rosas que, decididas a pinchar la soberbia del opresor, jamás perdieron la belleza ni la contagiosa alegría de su rebeldía. ¡Qué necesario, en estos tiempos que estamos viviendo, sacudir las conciencias, aunque sea de forma escénica, desde el placer revolucionario! INFORMACIÓNLIBRES!!! Texto: Esther F. Carrodeguas Elenco: Alba Flores, Laura Galán y Nüll García Piano: Eva Valdelomar Noticias relacionadas+ 0 comentarios
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