Nuestro poema de cada día
28/09/2026@10:10:00
“Azul...” vio la luz en Valparaíso, en 1888. Rubén Darío inicia así su andadura modernista con una obra de prosa refinada y colorista, así como de verso sonoro. Conforman esta obra (precedida de una Carta-prólogo de Juan Valera a Rubén Darío, fechada en Madrid, el 22 de octubre de 1888) diez cuentos, encabezados precisamente por el título “Azul...”; las dos secciones de “En Chile" (“Álbum porteño”, con doce textos de los que reproducimos el VII -titulado “Acuarela”- y el IX -titulado “Naturaleza muerta”), y “Album santiagués”, con seis textos); siguen dos cuentos más: “La muerte de la emperatriz de la China” y “A una estrella”. Y a partir de aquí comienza la parte en verso: 1. “El año lírico” (con cuatro pomas dedicados a cada una de las estaciones, seguidos de “Pensamiento de Otoño”). 2. Poemas sueltos (o de transición): composiciones de corte filosófico y estético que cierran el ciclo de las estaciones: “A un poeta” y “Anagke”. 3. “Sonetos áureos” (tres). 4. “Medallones” (otros seis sonetos). Algunas ediciones recopilan al final un breve apartado llamado “Èchos”, que incluye composiciones en francés: “A Mademoiselle”, “Pensée” y “Chanson crépusculaire”.
Atravesar sus azules, sus ocres, sus rojos teñidos de la pasión incandescente del que ve más allá de lo que observa, porque como dijo ella: «Yo no busco, sino encuentro». Y en ese buscar y encontrar se ha topado con las múltiples expresiones de lo íntimo que protagonizan sus cuadros.
Tom Dumoulin (1990) es considerado uno de los mejores ciclistas de su generación. A lo largo de su carrera, ganó dos medallas olímpicas, dos títulos mundiales y varias etapas en las tres Grandes Vueltas, pero su mayor logro siempre será la victoria general en el Giro de Italia de 2017.
Las palabras son un reflejo de lo que sentimos, nos hacen. Hoy tengo el placer de conversar y explorar el universo creativo de una voz que maneja con precisión la palabra escrita y el sonido. Me acompaña Ana Cecilia Chávez Zavalaga, poeta, escritora peruana, directora de radio, que nuevamente nos sorprende en su función como conductora de pódcast. Ella nos presenta su obra más reciente, el poemario "Sensaciones".
Reseña: María Antonia García de León. “Desde mi torre de adobe (Tres años con Lanza)”. Pórtico, Emiliano García Page. Prólogo, Julia Yébenes. Ondina editorial, Madrid 2025
María Antonia escribió de todo –o de mucho - en estos textos publicados a lo largo de tres años en la revista Lanza. No encontramos en sus páginas (apenas) mención ni decante por las ideologías - que considera el opio del pueblo -, sino artículos sobre el humano mundo que, a la postre para los escritores, es una disculpa para hablar del mundo propio, el de cada uno de nosotros, de nuestro bagaje, de los sentimientos y las sensaciones, del yo, sujeto que percibe y de cómo percibe lo aprendido y lo aprehendido desde la afirmación y la identidad.
Su variada producción literaria la convierten en una de las mejores escritoras del siglo XX. Viajes, dolores físicos y mentales, traumas afectivos, amistad, hijos y filosofía: contenido matérico de sus novelas, cuentos y poemas.
Nuestro poema de cada día
Para Pío Baroja, la novela "es un saco en el que cabe todo". Y, en efecto, sus novelas son de construcción muy libre y no se ajustan a ningún plan. Predomina en ellas la acción ("La acción por la acción -dice Baroja- es el ideal del hombre”), pero no son menos importantes sus amargas consideraciones sobre la vida y la sociedad, así como la pintura de paisajes -más emotivamente líricos los vascos que los castellanos, por lo general tétricos y hoscos- y de los más variados personajes, cuyos perfiles físicos y psicológicos están trazados con sorprendente rapidez y energía.
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El empleo emotivo de la adjetivación. I
El siguiente fragmento está tomado de Los pueblos, obra en la que Azorín se nos muestra como excepcional observador de la realidad española, de sus campos y aldeas olvidados por el tiempo y dormidos en sus recuerdos, a los que se acerca con mirada crítica y profundo deseo de reforma.
Nuestro poema de cada día
Pío Baroja describe el paisaje castellano que recorre Alvarito desde el amanecer hasta la noche, destacando su relieve variado, sus contrastes de color y las escenas rurales que acompañan el viaje.
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Baroja está considerado como el mayor novelista español del siglo XX. Su actitud crítica ante los defectos de la sociedad y la sobriedad de su estilo -que Azorín comparaba con el de Cervantes- le han convertido en el modelo indiscutible de nuestros novelistas de posguerra.
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El empleo emotivo de la adjetivación. III
De paseo por Monóvar, Castalla, Sax, Villena, Elda… desde su evocación por Azorín.
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El inconfundible estilo de Azorín. II
Las estructuras sintácticas de la prosa azoriniana son muy sencillas: frente a los párrafos elocuentes y caudalosos, tan característicos de la novela del siglo XIX, Azorín prefiere el párrafo corto y las oraciones breves y simples unidas por yuxtaposición o por coordinación copulativa; y con verbos en presente de indicativo, que le permiten una mayor interacción “actualizada” con el lector -ya fuera de un tiempo y un lugar concreto-, al que no tiene reparos en dirigirse a menudo para lograr así una vía de comunicación más afectiva y afectiva. Prosa, pues, la suya despojada de toda ornamentación retórica.
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La renovación estética de la prosa noventayochista tiene en José Martínez Ruiz- Azorín- uno de sus más egregios representantes. De entre todos los miembros de la Generación del 98, es el escritor de mayor concisión; y para ello emplea una sintaxis simplicísima, a base de la oración breve, con una ordenación lógica de sus elementos. Pero también es el de la mayor propiedad léxica, con un vocabulario -buscado y aun rebuscado tanto en los clásicos como en las "fuentes vivas" de artesanos y labriegos- que sorprende por su inigualable riqueza. Ese gusto por el detalle, por las pequeñas cosas cotidianas en las que no solemos reparar, le permitió a Ortega y Gasset referirse a “los primores de lo vulgar”, en afortunada expresión con que titula su ensayo sobre Azorín -de 1917-, y que resume con claridad un estilo tan personal como inigualable.
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La gran innovación literaria de Azorín reside en su estilo, caracterizado por la sencillez, precisión y sobriedad. Oraciones muy breves, con predominio de las simples, que se suceden con fluidez y soltura; lenguaje llano, que rehuye la retórica y la afectación para ir directamente a la expresión del pensamiento de la manera más natural; y léxico increíblemente rico, extraído tanto de la lengua de los campesinos y artesanos de los distintos rincones de Castilla que recorre como de las obras de los escritores clásicos y modernos, que nos acerca a través de personalísimas interpretaciones que manifiestan su exquisita sensibilidad.
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El fragmento de "Las mieles del rosal" de Ramón María del Valle-Inclán describe un paseo en barca por un río sereno, donde Eulalia experimenta nostalgia y placer. La prosa destaca por su lenguaje poético y sensorial, evocando tranquilidad a través de imágenes vívidas y una cuidadosa selección léxica que sugiere belleza y calma.
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En "El remiendo", Gabriel Miró describe un molino que, a pesar de tener una vela remendada, irradia belleza y alegría. Las hormigas comentan sobre su apariencia, mientras el molino espera en silencio. La prosa impresionista destaca la luz y los colores del paisaje rural, creando una atmósfera poética y evocadora.
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Miró, amante apasionado de la belleza. Gabriel Miró (Alicante, 1879-Madrid, 1930) dedicó su vida a la redacción de una obra artística que refleja su temperamento melancólico, su aguda sensibilidad y un dominio absoluto de todos los recursos del lenguaje. Aun cuando su prosa se inscribe en la órbita modernista, se le adscribe a la Generación Novecentista, tanto por su edad como por su afán de depuración formal, exacerbada hasta el tales extremos que Ortega y Gasset llegó a definir su estilo como "fatigoso a fuerza de ser pulcro y solícito". Artista puro, Miró posee una delicada sensibilidad para percibir y expresar la belleza sensorial del paisaje levantino, que se incorpora a nuestra literatura a través de sus páginas con toda su luminosidad y fragancia.
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En "La tarde" de Gabriel Miró, Sigüenza pasea por la naturaleza en septiembre, disfrutando del paisaje y los pueblos de La Marina Baja. Se encuentra con un gato abandonado, lo que provoca una reflexión sobre la compasión. La prosa destaca por su belleza sensorial y conexión emocional con la tierra.
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El texto de Gabriel Miró describe un huerto en plena floración, destacando la belleza de los almendros y el acanto. Los almendros simbolizan la fragilidad y el sacrificio, mientras que el acanto, admirado por su estética clásica, es confundido con una planta medicinal. La obra evoca melancolía y reflexión sobre la vida y el arte.
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El paisaje de Moguer. I
Paisaje grana XIX. El paisaje de Moguer, en las alboradas en el los ocasos, ha sido desde siempre un elemento fundamental para trasladar a Juan Ramón Jiménez el equilibrio anímico del que tan necesitado estaba. Y si hay un capítulo en Platero y yo en el que el ocaso adquiere dimensiones que sobrepasan la pura contemplación física para adquirir un tono de eterna trascendencia, ese es el XIX, titulado “Paisaje grana”. Quienes hemos tenido la suerte de disfrutarlo -por ejemplo, en Fuentepiña, donde se encuentra la casa de verano y descanso del poeta- podemos dar fe de la grandeza de la prosa poética de Juan Ramón, que nos ha permitido descubrir sensaciones y emociones insospechadas.
Nuestro poema de cada día
La humanización de los borricos, II. Con independencia del carácter poético de la prosa de Platero y yo, rica en imágenes sensoriales, nos parece oportuno subrayar esa maestría de Juan Ramón Jiménez en el uso del léxico para conseguir crear los oportunos climas afectivos. Así sucede, por ejemplo en los capítulos titulados “La carretilla” y “La cuadra”, que reproducimos y analizamos seguidamente.
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El porqué de la obra. Juan Ramón Jiménez insistió hasta la saciedad en que su obra Platero y yo no tiene como destinatarios a los niños. Indiscutiblemente, la versión definitiva de 1917, con 138 capítulos, no es un libro para niños; y es muy discutible que lo fuera la versión de 63 capítulos, publicada en 1914, por la editorial La Lectura, en su “Biblioteca Juventud”. Bien es verdad que estos 63 capítulos escogidos por el autor para dicha edición, amén de la profunda lección de humanidad que encierran, resultan ser de los más alegres y poéticos del conjunto de la obra, y que en ellos se ofrece una visión idealizada del mundo de Moguer, con abundante presencia de niños y de animales domésticos. Y no es menos cierto que el libro terminó por convertirse en un clásico de la Literatura Infantil, y que su lectura llegó a ser poco menos que inexcusable en los primeros niveles educativos, tanto en España como en Hispanoamérica. Pero Juan Ramón Jiménez -insistimos- no escribió Platero y yo para los niños. Y ya que los niños del primer tercio del siglo XX leyeron la obra, se nos ocurre preguntarnos si su lectura -en la versión de 138 capítulos- está al alcance del lector infantil -y juvenil- actual.
Intentar atrapar la luz, como si eso fuera posible con sólo estirar el brazo y cerrar el puño. Es, en ese punto, donde la evanescencia de una nube se convierte en cielo, o donde los sueños chocan contra la realidad de las esquinas de una habitación mientras intentan convertirse en otra cosa.
Ed. librinova, Linselles, Francia, 2026
Sin duda, después de tres novelas, la autora francesa -Catherine Guèble que ha dedicado más de cuarenta años a la enseñanza de la lengua y literatura españolas en la zona de París- ha alcanzado una voz propia y reconocible con propuestas literarias tan originales como bien estructuradas que se ven con más ánimo de seguir la aventura tras el refuerzo epistolar con la novelista Amélie Nothomb. Se inicia con una primera novela titulada Murs, frontières et ponts (Muros, fronteras y puentes) que, desde una perspectiva autobiográfica nos adentra por este descubrimiento apasionante que no es otro que el placer de la escritura. En cierto modo, la novela se inicia el día de su jubilación en el Instituto Marie Laurencin de Mennecy, donde curiosamente fuimos colegas, compañeros de departamento y desde entonces amigos. Más audacia y más voluntad por apresar el lector surgen en su segunda novela, Un bébé toute seule, que implica genuina humildad, pero que podríamos traducir por Una mujer por sí misma. El libro, protagonista indiscutible de dicha novela tiene la palabra y discurre por entre las impresiones, sensaciones y emociones de lectoras y lectores.
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El poema "La soltera en misa" de Federico García Lorca presenta a Virginia, una mujer soltera atrapada en la mirada deseosa de los demás durante la misa. La obra explora su estaticidad y el contraste entre la religiosidad y su sexualidad reprimida, utilizando un lenguaje provocador y una estructura rítmica variada.
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Con esta nueva entrega sobre Juan Ramón Jiménez, Fernando Carratalá celebra su primer año como autor de "El rincón de la poesía". Su pasión por la poesía no solo se refleja en sus escritos, sino también en su compromiso con la difusión de la literatura a través de iniciativas como esta sección. Carratalá ha dedicado gran parte de su vida a explorar los matices del lenguaje poético. Su estilo se caracteriza por una profunda sensibilidad y una búsqueda constante de nuevas formas de expresión. Su objetivo es fomentar el amor por la poesía y proporcionar un espacio donde nuestra poesía. Fernando Carratalá y "El Rincón de la Poesía" representan un esfuerzo significativo por revitalizar el interés en la poesía. Felicidades por este primer año y esperamos que cumpla muchos más.
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El poema "La rama robada" de Pablo Neruda evoca el paso del invierno a la primavera, simbolizado por una rama de manzano florida. A través de imágenes sensoriales, se destaca la belleza y el perfume de las flores, representando la llegada sigilosa de la primavera en un lenguaje rico y metafórico.
El segundo poemario de la autora porteña fue publicado por la pujante casa editora Barnacle, ratificando el buen oficio de la poeta tras su debut con “Lumbre”, también incluido en el catálogo de este sello argentino.
El nuevo libro publicado por la editorial Almuzara lleva por título “Donde habita la memoria”. Esta obra, de profundo contenido literario, es obra del periodista y escritor Antonio García Barbeito, quien se aferra a los recuerdos para revivir las experiencias, personajes, olores, sonidos, colores y sensaciones de su niñez y juventud en su pueblo natal, Aznalcázar.
La noche anterior a la cita: angustia, hubo una tormenta a comienzos de la semana anterior y durante dos días los centros de vacunación permanecieron cerrados. Quizás aplacen la cita, pensé, y si la aplazan no se sabe por cuánto tiempo, y el virus campea por las ciudades de América.
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Pío Baroja describe desde un convento la naturaleza de Mirambel a través de las estaciones, sus colores, sonidos y animales, en una prosa impresionista de tono poético.
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El inconfundible estilo de Azorín. III
Cuando Azorín describe, va recogiendo las sensaciones y vivencias que en él despiertan los seres descritos, al tiempo y con el ritmo en que estas se van produciendo. Así puede contemplarse en este otro texto -perteneciente a la novela Antonio Azorín- en el que el escritor descrire -en una descripción de corte impresionista, salpicada de vocablos de uso local- una casa de campo murciana.
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El empleo emotivo de la adjetivación. II
A base de sensaciones cromáticas y auditivas, Azorín va describiendo el paisaje urbano de Yecla al amanecer.
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La perspicacia psicológica de los retratos de Azorín. II
Del texto “El abuelo Azorín” reproducimos y comentamos solo una parte, más que suficiente para extraer el retrato literario del “bisabuelo paterno”, que Azorín hace de él, basado en la interpretación de un cuadro, original de un pintor desconocido que un día pasó por Yecla, en la primera mitad del siglo XIX y, de manera casual, se topó con tan interesante personaje y tuvo la ocasión de inmortalizarlo.
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El inconfundible estilo de Azorín. I
Es Azorín, uno de nuestros mayores estilistas. Su teoría del estilo queda plasmada en un capítulo del libro Un pueblecito: Riofrío de Ávila (1916) [1]. Cuenta Azorín -aunque pudiera tratarse de un mero recurso literario, similar al cervantino del autor morisco de El Quijote, el manuscrito encontrado en Toledo- que cayó en sus manos -en la Cuesta de Moyano- el libro Sentimientos patrióticos, publicado en 1791 por Jacinto Bejarano -cura párroco de la iglesia de san Martín en el pueblo abulense de Arévalo-. Y se identifica plenamente con él cuando afirma Bejarano que “El estilo es claro si lleva al instante al oyente a las cosas, sin detenerse en las palabras”; porque “De todos los defectos del estilo, el más ridículo es el que se llama hinchazón”. Y estas máximas se convertirán en la norma suprema del estilo azoriniano.
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Azorín “paisajista”. I
Ante todo y sobre todo, Azorín es un gran paisajista. Pocos como él han sabido percibir el alma de los pueblos castellanos y de sus gentes, y evocar los ambientes vetustos -con ligero sabor arcaico- de tantos lugares de Castilla en los que el tiempo parece que se ha detenido. Azorín se ha dedicado a desentrañar las bellezas que se esconden en las áridas estepas y en las calvas y ceñudas montañas castellanas, en las antiguas ciudades provincianas y en las aldeas perdidas, sumidas en la quietud de su inmovilismo; y las ha descrito con sostenida emoción cargada de lirismo, hasta extremos tales que el sentimiento de la naturaleza es consustancial a esa evocación de la vida castellana tradicional que se desparrama por sus obras. Y precisamente de Castilla entresacamos estos textos con el título global de “Una flauta en la noche”. [El texto de Azorín está dividido en cuatro partes, tres de las cuales van encabezadas por una fecha que alude al paso del tiempo: 1820, 1870, 1900].
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Industrias y andanzas de Alfanhuí es la primera novela de Rafael Sánchez Ferlosio, publicada en 1951, y puede considerarse como una de las obras pioneras del “realismo mágico” español. La obra narra, en una prosa de gran aliento poético, el “viaje” de crecimiento y aprendizaje del protagonista, amante de la naturaleza, por pueblos y caminos de la Espala rural, y de los artificios de que se vale para salir adelante construyendo su propia realidad, totalmente ajena al mundo de los adultos. Vamos a centrarnos en el capítulo XI de la tercera parte: “De la ciudad de Palencia y la herboristería de Don Diego Marcos”.
Siempre me gustaron los mapas. Incluso dibujé alguno en ocasiones inesperadas. Sus líneas rojas, las batimétricas azules del mar, o las verdes de los enclaves próximos a grandes montañas fueron parte de un reto y un deseo: llegar. Sin olvidar, por supuesto, los nombres que en ellos aparecían en letra romanilla o heráldica. Los mapas, entonces, eran lo más parecido a un juego. Un juego en el que volcar deseo e imaginación.
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A la etapa modernista de Valle-Inclán pertenecen las cuatro Sonatas -Sonata de Otoño, Sonata de Invierno, Sonata de Primavera y Sonata de Estío-, así como las Comedias Bárbaras y el libro de poemas Aromas de leyenda. Progresivamente, Valle-Inclán se aparta del estilo modernista y crea una prosa enormemente expresiva con la que deforma y degrada la realidad con terrible ironía y mordacidad.
Estela Barrenechea nació el 17 de febrero de 1938 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, República Argentina. Es Contadora Pública Nacional, por la Universidad de Buenos Aires, egresada en 1961. En 1984 completó el curso de Metodología de la Investigación, por la Universidad de Belgrano. Ejerció la docencia en Filosofía a partir de sus ensayos y de su condición de miembro de grupos de investigación, tanto en instituciones públicas como privadas. Participó en los volúmenes “La filosofía en los laberintos” (1994), “El pensamiento en los umbrales del siglo XXI” (1994) y “La filosofía, los filósofos, las instituciones filosóficas. Una perspectiva generacional en la Argentina de fin de siglo” (1995). Además de organizadora de jornadas de filosofía, fue expositora en el lapso 1991-2000. Obtuvo primeros premios y otros reconocimientos de orden literario en su país y en el exterior. Fue incluida, entre 2001 y 2018, en diversas antologías: “Homenaje a Oliverio Girondo”, “No toda belleza redunda en felicidad”, “XXVIII World Congress of Poets” (Acapulco, México, 2008), “Ceremonias de la luz”, “Poetas sobre poetas IV”, etc. En 2007 se editó la plaqueta “Clinamen y otros poemas”. Poemarios publicados: “La distancia y el foco” (2003), “En los confines” (2005), “Del silencio” (2009), “El filo de la grieta” (2012), “El revés de la luz” (2014) y “De claros y de sombras” (2016).
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Paulina disfruta de la naturaleza, sintiendo una conexión profunda con el paisaje. Sin embargo, su paz se interrumpe al encontrarse con Cara-rajada, un hombre de aspecto horrible que le suplica que no se case con don Álvaro. Su encuentro evoca contrastes entre belleza y horror, amor y repulsión.
La poeta y bióloga Isabel Fernández Bernaldo de Quirós busca la luz en su último libro publicado, “Una mujer a contraluz” (2026, Ondina), desde el instante en el que una mujer (la voz poética me permite intuir que puede ser la propia autora) mira por la ventana como si lo hiciera a través de un espejo. Me la imagino corriendo el visillo en su casa de Madrid o en la de Mieres del Camino (Asturias) donde nació y creció en medio de las paredes de la librería de su padre y estudiando música.
Nuestro poema de cada día
[Sigüenza se reencuentra con un lugar en el que estuvo hace muchos años”].
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La exaltación de los sentidos. Leer cualquier página de “Platero y yo” implica sumergirse en un mundo de belleza en el que las experiencias sensoriales tienen un destacado papel poético. Abrimos el libro y nos topamos con un capítulo, elegidos al azar, en el que podemos comprobar cómo las sensaciones, procedentes de cualquier ámbito sensorial e incluso entremezcladas, gracias a las sinestesias, son fundamentales para poder disfrutar de la estética juanramoniana: “El pozo” (capítulo LII), un nombre que se va a cargar de insospechadas resonancias líricas.
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El paisaje de Moguer. II. La cañada de las Brujas. Un ambiente de misterio envuelve todo el capítulo V de “Platero y yo”. En el primer párrafo, Juan Ramón Jiménez logra suscitar la sensación de miedo; y así, aparecen, en los prados soñolientos, cabras negras -símbolo del diablo- entre las zarzamoras -símbolo de represión y rechazo-; sombras que se ocultan al paso de Platero y Juan Ramón, no se sabe con qué enigmáticas intenciones; nubes bajas, que provocan una tenue neblina; humedad y silencio en el ambiente...; y, como marco misterioso que todo lo envuelve, la Cañada de las Brujas por la que transitan.
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En 1924, Rafael Alberti paso unos meses en las sierra de Guadarrama -concretamente en Los Ángeles de San Rafael- para recuperarse de una afección pulmonar, y allí surgieron los poemas que componen un libro que, finalmente, se llamará Marinero en tierra, y que ese mismo año obtuvo el Premio Nacional de Literatura (ex aequo con Gerardo Diego, por su obra Versos humanos).
El estado actual de la clase media en una ciudad actual
Ediciones Babylon. 2019
Ha fallecido Marina Lomar, la escritora y profesora de Filología Francesa en la Universidad Jaume I (UJI) de Castellón. Prevista para octubre, esta reseña sobre su primera novela aparece hoy en TodoLiteratura. Nos deja una excelente amiga, una gran docente y una narradora llena de garra con todo el camino por recorrer. Criada en Francia aunque nacida en Valencia, donde ahora residía, Marina Lomar ha formado parte de antologías publicadas por diversas editoriales (11 monstruos por encargo, Ins-omnium, Niebla y sangre –de microrrelatos–; De amor y guerra –relatos–). Tras su debut literario con Trampantojo siguió Desde la ventana, coescrita con Joana Chilet (Olé, 2022).
Berenice publica el nuevo libro de Zoé Valdés, "París era una rumba", retrato de su llegada a la ciudad del Sena a los 23 años, cuando amar, gozar, leer y vivir era la vida de la escritora cubana.
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