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William Chislett
William Chislett

Entrevista a William Chislett: “La única persona capaz de aplacar la crispación del país es el rey”

Autor de “Microhistoria de España”
Por Javier Velasco Oliaga
martes 03 de noviembre de 2020, 11:00h

El periodista inglés William Chislett pisó por primera vez España en 1974, poco antes del fallecimiento del dictador Francisco Franco; desde entonces, salvo un lapso de tiempo en que estuvo destinado como corresponsal de The Times en México, vive en Madrid. Aunque nacido en la académica ciudad de Oxford se siente español, ya que son casi cuarenta años los que lleva establecido en nuestro país. En ese tiempo, ha perdido los vicios británicos y ha adquirido las virtudes españolas.

Microhistorias de España
Microhistorias de España

El origen de “Microhistoria de España” se remonta al año 2012 cuando le encargaron el libro “Spain: What Everyone Needs to Know” para una conocida colección británica. “El libro tenía que tener un formato de preguntas y respuestas. Este formato es muy popular en Inglaterra. El año pasado, la editorial Espasa se interesó por el libro. Así que se planteó su traducción, pero yo quise hacer una actualización para ponerlo al día. La edición que se ha publicado llega hasta julio de este año, justo dos días antes de la salida del rey emérito Juan Carlos I del país”, nos informa el periodista inglés en un excelente castellano.

Para William Chislett, “la monarquía es un anacronismo en el siglo XXI. Con eso, no quiero decir que no valga para nada. Yo creo que la mejor forma de estado para España es la monarquía porque España es un país muy polarizado. Sólo hay que ver el parlamento español con 16 partidos políticos. Por eso, yo veo que la única persona capaz de aplacar la crispación del país es el rey”. No hay un país en Europa con tantos partidos políticos en su cámara legislativa, ni tan enfrentados.

El periodista británico se muestra como firme partidario del papel de la monarquía tanto en España como en el Reino Unido, “no veo a un Aznar o un Zapatero como presidente de la República”, señala con humor británico. Yo tampoco veo a un estrafalario Boris Johnson como presidente de una supuesta república inglesa, claro que tampoco veía a un Donald Trump como presidente de los Estados Unidos y ya ven como está destrozando al país más poderoso del mundo.

“La monarquía española, además, es muy rentable porque es barata, mucho más que la británica o la república francesa, por poner dos ejemplos cercanos”, opina con datos el periodista y añade haciendo balance “creo que la forma de Estado no está en entredicho y no tiene mucho sentido sacar el tema en este momento pese a los últimos errores de Juan Carlos I. Creo que cuando se escriba la historia de España dentro de 100 años, el rey emérito saldrá bien parado. Su balance es positivo, pese a las equivocaciones que cometió en ñps años finales de su reinado”.

“Los españoles se cuestionan lo que hacen bien”

Cuando sacamos a colación el tema de la Transición, que él conoce muy bien porque fue corresponsal en España entre los años 1975 y 1978, muestra su enojo. “Me fastidia mucho que se quiera cuestionar la Transición. No se tiene en cuenta el clima de concordia que hubo. Hablaron todos los partidos y se llegó a un consenso sobre el perdón”, sostiene. El que se ponga encima de la mesa esa disputa es no conocer lo que ocurría esos años. Los actuales políticos adanistas no les llegan a la suela del zapato a aquellos políticos de la Transición. “Lamentablemente, los españoles se cuestionan lo que hacen bien. Les gusta quitar a la gente de sus pedestales. Afortunadamente, ese mal está concentrado en unos pocos partidos políticos. Estoy seguro que si hubiese un referéndum sobre la monarquía, saldría vencedora”, subraya William Chislett.

Sobre la cuestión catalana opina prácticamente lo mismo. “La Comunidad Europea ve muy mal lo del referéndum de independencia. No creo que se vaya a hacer, pero si se llevase a cabo estoy seguro que no ganaría la independencia. Los políticos catalanes lo han hecho de pena. En Escocia, lo hicieron mejor, mucho más pensado y siempre sin salirse de la ley, todo lo contrario que en Cataluña que han hecho barbaridades”, sostiene el periodista afincado en Madrid.

Uno de los problemas que ve Chislett de nuestro país es el tema de la educación. “Hay una altísima tasa de abandono escolar, más o menos el doble que en los países de Europa. En 2006 había una tasa del 32%, ahora se está en el 17%, se ha bajado porque como no hay trabajo para los jóvenes y no les queda más remedio que seguir estudiando”, analiza. Ese bajo nivel educativo se refleja en que los estudiantes españoles no conocen materias fundamentales como la historia. “No se aprende la historia como en otros países de Europa”, sentencia. Quizá por la manipulación que se hace desde diferentes comunidades.

Una de las grandes virtudes de los españoles, para el autor de “Microhistorias de España” es que “somos una sociedad muy abierta. Por España han pasado pueblos como los fenicios, romanos, godos, árabes o judíos, entre otros, y siempre se ha convivido razonablemente. En los últimos veinte años, han llegado entre tres y cuatro millones de emigrantes, una cifra superior a cualquier otro país deEuropa, y ha habido muy pocos incidentes por racismo. Es verdad que ayuda que muchos de los migrantes fuesen sudamericanos que vienen con el idioma aprendido”.

El verdadero problema de España es el desempleo

William Chislett se muestra muy crítico con la política de cambiar las calles de nombre. “No tiene sentido otra Transición. Ese no es el problema más importante del país”, apunta y agrega “el verdadero problema del país es el desempleo en general y el juvenil en particular”, afirma con toda la razón del mundo. También cree que el tema de Cataluña y la Justicia son importantes, como una posible reforma de nuestra Carta Magna. “Para ello, se deberían hacer ciertas reformas pactadas en la Constitución. El caso de la sucesión monárquica es palmario. Si falleciese el rey, nos quedaríamos sin monarca porque la princesa Leonor no podría reinar”, desgrana con precisión quirúrgica.

De todos los acontecimientos históricos que trata en su libro y de todos los personajes que describe se quedaría como mejor político con Adolfo Suárez, “fue el único político capaz de llegar a un compromise. Yo me equivoqué con él y rectifiqué posteriormente. En la actualidad, no tengo pasión por ningún político español”, reconoce. Si tuviese que escoger a dos personajes de nuestra historia esos serían: José Ortega y Gasset, filósofo y político republicano, y Arturo Barea. “Si me piden que recomiende un libro de historia de España, digo que se lean La forja de un rebelde, aunque sea una novela refleja perfectamente lo que fue España en la primera mitad del siglo XX”, expone. Chislett ha ayudado mucho a la difusión de la obra de Barea, participo en el homenaje que se le hizo cuando la ex alcaldesa Carmena inauguró una plaza del periodista y escritor autodidacta en el barrio madrileño de Lavapiés.

Para terminar, nos habla sobre los hispanistas británicos que han escrito parte de nuestra historia. “Desde el siglo XIX siempre ha habido un interés de los británicos por España, quizá por el aire exótico y oriental que desprendía el país en aquel siglo”, evoca y continúa diciendo “los españoles y los británicos tenemos una cualidad común: somos pésimos en aprender un idioma extranjero”.

William Chislett siempre ha huido de los tópicos y estereotipos del país que dejaron los viajeros de dicho siglo. “No se ha sabido promover la imagen de España en el extranjero para que se adopte a la realidad. España es la decimotercera economía del mundo y no sólo se vive del turismo y la hostelería”, concluye. Una lástima que los principales propulsores de la Leyenda Negra seamos los propios españoles. Chislett ha sabido discernir, mejor que nosotros, nuestra propia realidad.

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William Chislett en la inauguración de la Plaza de Arturo Barea
William Chislett en la inauguración de la Plaza de Arturo Barea
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